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"Leer la ciudad a través de sus pintadas": Alemania prepara el primer banco de datos sobre grafitis

Gracias a artistas cotizados como el británico Banksy, es una disciplina que comienza a trascender las acusaciones de vandalismo; para el proyecto prometen digitalizar medio millón de fotos tomadas de los archivos policiales de ese país

Lunes 28 de marzo de 2016 • 12:03
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Una de las obras catalogadas por el KIT alemán para el banco digital que prepara sobre grafitis
Una de las obras catalogadas por el KIT alemán para el banco digital que prepara sobre grafitis.

KARLSRUHE/PADERBORN, Alemania.- El lienzo es multifacético: un túnel, una pared, un vagón de tren. Los artistas, jóvenes, mayormente de 14 a 18 años y prácticamente imposibles de localizar. La obra, palabras pintadas con aerosol, códigos y también dibujos. Las pintadas callejeras o grafitis son ubicuas, pero esta forma de arte ha tenido hasta ahora una existencia más bien marginal en Alemania, como ocurre en buena parte del mundo. Hasta ahora: científicos del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT) y de la Universidad de Paderborn se han propuesto revertir la situación y crear a partir de abril el primer banco de datos de las obras, en el que estarán digitalizadas cientos de miles de fotos de grafitis.

Estas pintadas desaparecen muchas veces con la misma rapidez con la que llegaron a muros y paredes. Lo que queda de ellas son fotos de la policía, documentaciones fotográficas de colecciones privadas o de archivos públicos. Los grafitis no son vandalismo ni mamarrachos que afean las fachadas, sino "testigos importantes de la expresión escrita en las ciudades", explica a la agencia DPA la lingüista Doris Tophinke, de la Universidad de Paderborn, quien dirige el proyecto junto con el historiador del arte del KIT Martin Papenbrock.

La primera etapa comprenderá la digitalización de unas 120.000 fotos tomadas en las ciudades de Colonia, Múnich y Mannheim entre 1983 y 2015. El proyecto para la creación del llamado "Sistema de Información de Grafitis en Alemania" tendrá una duración de tres años y será financiado con recursos públicos de la Sociedad Alemana de Investigación. "Lo que hacemos es investigación básica", señala Papenbrock. "Los grafitis tuvieron hasta ahora un papel marginal en la investigación porque no pertenecían al canon de la historia del arte".

Lo cual es una pena debido a que muchas de las pintadas coloridas plantean cuestiones muy interesantes. ¿Qué dice el grafiti? ¿Qué lenguaje utiliza? ¿Qué nos dicen los grafitis sobre una ciudad, un barrio? "Cerca del 90 por ciento de las obras se basan en la escritura", indica Papenbrock. De este forma, explica, los grafiteros entran en contacto con su ciudad, su grupo, su estado de ánimo.

Los investigadores comenzarán a trabajar con unas 50.000 fotografías provenientes de los archivos de la policía de Mannheim, en el suroeste del país. "Vamos a incluir todas las imágenes sin hacer una selección previa", dice Papenbrock.

Las fotos serán catalogadas según el lenguaje, el tipo de letra y si son nombres, grupos de palabras, preguntas, insultos, tags (firmas), throw-ups (de dos colores), comments (comentarios) y si contienen elementos de estilo como líneas, estrellas, burbujas. "En el mediano plazo queremos ampliar el volumen del banco hasta unas 500.000 fotos" de otras ciudades como Berlín, Hamburgo y Fráncfort, cuenta el historiador del arte. El experto en grafitis Johannes Stahl celebra que por fin se dé un trato académico a estas obras. "Durante mucho tiempo, los grafitis recibieron un trato que en realidad no se merecían".

El mural del artista británico Banksy en un campamento de refugiados de Calais, en el momento que es tapado por las autoridades francesas
El mural del artista británico Banksy en un campamento de refugiados de Calais, en el momento que es tapado por las autoridades francesas.

Stahl explicó que pese a que las pintadas han sido revalorizadas en las dos últimas décadas por artistas como el británico Bansky, en el espacio público siguen siendo consideradas como actos de vandalismo y daños materiales.

Las ciudades afectadas e incluso los ferrocarriles alemanes no ven los grafitis con buenos ojos. "Sigue siendo un daño material. Los pasajeros no se sienten bien cuando los vagones o las estaciones están pintarrajeados", dijo un portavoz de la compañía ferroviaria estatal Deutsche Bahn. Precisó que en 2014 se gastaron unos ocho millones de euros (8,9 millones de dólares) en borrar las pintadas. "Nosotros debemos practicar la política de tolerancia cero".

El mundo del grafiti también es mal visto a nivel internacional, aunque esto está cambiando gradualmente. Bancos de datos como el estadounidense "Graffiti Analysis Intelligence Tracking System (GAITS)" están pensados para catalogar los grafitis pero con el solo fin de identificar a sus autores y sancionarlos. Pero también, en ciudades como Buenos Aires, los grafitis están siendo reconocidos como obras artísticas: se preparan mapas colaborativos para situarlos y se ofrecen tours con guías especializados para descubrirlos en las paredes de la ciudad.

El nuevo banco de datos en Alemania tiene un objetivo completamente diferente. "Queremos investigar la ciudad también como paisaje lingüístico", dice Tophinke, para quien los grafitis son reflejo de los grupos sociales, los espacios de acción de las tribus urbanas.

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