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La amistad y la traición en una comedia potente

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LA NACION
Sábado 09 de abril de 2016
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Nuestras Mujeres / Autor: Eric Assous / Versión: Fernando Masllorens y Federico González del Pino / Intérpretes: Guillermo Francella, Jorge Marrale y Arturo Puig / Dirección: Javier Daulte / Escenografía: Jorge Ferrari / Iluminación: Matías Sendón / Vestuario: Ana Markarian / Asistente de dirección: Laura Brangeri / Producción: Pablo Kompel y Gustavo Yankelevich / Teatro: Metropolitan Citi / Duración: 80 minutos / Nuestra opinión: Buena.

Marrale, Puig y Francella realizan trabajos efectivos
Marrale, Puig y Francella realizan trabajos efectivos. Foto: Prensa

Otra comedia francesa en la calle Corrientes y tres nombres que juntos convocan a cualquiera. Guillermo Francella, Jorge Marrale y Arturo Puig son muy distintos, pero estratégicamente elegidos, convocan un abanico muy amplio de espectadores. La respuesta fue inmediata: primeros en recaudaciones. Es que Nuestras mujeres es de esas comedias en las que el boca en boca funciona de inmediato y suele cesar sólo cuando sus hacedores lo deciden.

Desde el comienzo, la trama se anticipa brillante y el conflicto aparece de inmediato. Tres amigos íntimos se reúnen semanalmente, casi como un ritual. De pronto, uno de ellos llega con una noticia que sacude al clima que podría tener ese encuentro. Existe cierto riesgo cuando toda la acción transcurre en un mismo ámbito y con los mismos personajes. La solución -en este caso- es tocar casi sin tregua la cuerda del humor. A partir de su trabajo de dirección, Javier Daulte consigue que la gracia fluya en forma natural y verdadera.

Esta dramaturgia sencilla de Eric Assous tiene su mejor condimento en sus conceptos sobre la amistad y esa comunión aparentemente inquebrantable de este tipo de vínculos. Los límites de la amistad o los lazos afectivos son las sorpresivas rémoras a sortear. En esta situación el pasado hurga el presente, lo oculto se expone y la sinceridad acaba siendo un arma que puede herir o matar. En esta cofradía, la traición es impensada... hasta que amenaza con aparecer y permitir que la duda tome un lugar protagónico. ¿Hasta dónde se puede jugar un amigo por el otro?

Ante el riesgo de un único conflicto que aparece a los pocos minutos, Javier Daulte optó por el absurdo y explotó a fondo el carisma de sus tres actores. Los confronta, los obliga a estimularse y a trabajar lo interno para que puedan escaparse del lugar común, o de lo exterior. Los tres consiguen delinear personalidades bien definidas, tienen métodos y herramientas repetidos, pero son tan efectivos que resultan imposibles de rebatir.

Guillermo Francella es un tanque, un mago de la sutileza, un encantador al momento de hacer reír con las cosas simples. Sus inflexiones en la voz, sus tonalidades, sus miradas... Se le conocen sus armas, pero se disfrutan y él siempre busca otros senderos. Jorge Marrale sigue demostrando que la comedia le sienta bien y se vuelve el Diez en el juego escénico. Entretanto, Arturo Puig es quien hace la composición más comprometida, más lejana a lo que ya se le ha visto. Cada uno de ellos tiene momentos brillantes. Porque Nuestras mujeres divierte y mucho. Tal vez cierta misoginia tiende a filtrarse en algunos momentos, pero los actores incorporan esas debilidades estructurales a las flaquezas de sus criaturas.

Un lugar protagónico en la propuesta es el de la escenografía hiperrealista diseñada por Jorge Ferrari.

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