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Panamá Papers: Chueco, el abogado desaparecido, creó 12 sociedades offshore por año

El hombre clave en la venta de La Rosadita, cercano a Lázaro Báez, ofició de intermediario para clientes que querían operar en paraísos fiscales

Domingo 17 de abril de 2016
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LA NACION

El abogado clave en la expansión de Lázaro Báez que permanece desaparecido, Jorge Oscar Chueco, participó como intermediario en la Argentina para abrir sociedades offshore a través de Mossack Fonseca, el estudio jurídico panameño especializado en crear firmas en paraísos fiscales, según se desprende de la información exclusiva de los Panamá Papers a la que accedió LA NACION.

Chueco mantuvo al menos cuatro reuniones con los oficiales de Mossack Fonseca en Buenos Aires durante los últimos años, según relataron los empleados de ese estudio después de esos fructíferos encuentros. A tal punto que el abogado, de fluidos contactos con la Casa Rosada durante el kirchnerismo, creaba en promedio unas 12 sociedades offshore por año, de acuerdo con la información que se desprende de los registros internos de Mossack Fonseca a la que accedió este diario, sobre la base de los documentos provistos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

El vínculo entre el abogado de Báez llegó a ser tan fluido que sus contactos dentro de Mossack Fonseca le acercaron "información general sobre Hong Kong y Nevada", dos de los grandes centros de operaciones societarias y financieras del mundo.

Chueco quedó identificado como intermediario con el número 10.964 de Mossack Fonseca a partir del primer encuentro, en 1999, y desde entonces figura en varios de sus listados de clientes, incluso para gestiones administrativas, como la entrega de un regalo de fin de año.

Los emisarios del estudio panameño volvieron a encontrarse con Chueco en 2002 y en ese entonces los empleados lo describieron como una persona "cordial" que contaba con una "buena apariencia"; luego le entregaron información para operar en Nevada y Hong Kong.

Los encuentros se repitieron de manera cíclica. También se entrevistaron el 17 de abril de 2006 y el 15 de septiembre de 2010 en las oficinas del estudio Jorge O. Chueco & Asociados de la calle Paraguay al 1200. Este último encuentro sucedió apenas unos meses antes de la venta de la financiera SGI de Puerto Madero, más conocida en el ambiente como La Rosadita.

El fiscal José María Campagnoli aseguró en su dictamen de la causa conocida como "la ruta del dinero K" que Federico Elaskar, entonces dueño de La Rosadita, había sufrido una presunta extorsión por parte de Chueco y el contador de Lázaro Báez, Daniel Pérez Gadín, para forzarlo a entregar el control de la financiera. El fiscal interpretó que el empresario patagónico quería quedarse con la firma para cederla a Helvetic Group, un instrumento registrado en Suiza que está sospechado de lavado de activos.

El rol de Chueco en el armado de sociedades offshore siempre estuvo muy claro para Mossack Fonseca, que lo calificó de inmediato como "intermediario". Es decir, como uno de los estudios de abogados en la Argentina, Uruguay y otros países que reciben las consultas de interesados en operar en paraísos fiscales, para luego llevar ellos la relación con la agencia panameña que se encargará de ejecutar la constitución de las firmas o, de acuerdo con cada caso, hasta abrir una cuenta bancaria.

Clientes en las sombras

De los documentos recabados sobre Chueco en el proyecto de los Panamá Papers, sin embargo, no salen a la luz quiénes podrían ser los clientes argentinos que, a través de sus gestiones, llegaron a Mossack Fonseca.

Ya en 2013, el abogado volvió a despertar el interés de Mossack Fonseca, aunque no ya como la eventual llave para nuevos negocios. Por el contrario, comenzó a representar un dolor de cabeza para los panameños.

Para entonces, el fondo NML había radicado una denuncia en Estados Unidos en la que pidió detectar si 123 sociedades de Nevada vinculadas a Helvetic Service Group ocultaban bienes de Lázaro Báez.

La presentación judicial de NML incluyó entonces a Chueco como uno de los cómplices de Báez, y ese requerimiento comenzó a circular por los correos electrónicos de los empleados de Mossack Fonseca, que empezó a tomar medidas para protegerse de la justicia.

Tal como reveló LA NACION hace una semana, Mossack Fonseca llegó a levantar su oficina de Nevada, borrar documentos y eliminar todo material sensible para ocultar su relación con Báez y otros clientes que, según surge de esos documentos analizados, podrían terminar siendo una incómoda evidencia judicial.

Un facilitador de negocios

Cuatro encuentros

Los agentes de Mossack Fonseca se entrevistaron con Chueco en Buenos Aires. El abogado contó que, creaba unas 12 sociedades offshore mediante gestiones de su estudio jurídico

Nevada

En una de las entrevistas, los empleados de Mossack Fonseca le entregaron información a Chueco para operar en Nevada y Hong Kong, dos de los más requeridos paraísos fiscales

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