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Paul Gallagher: "Es necesaria la voluntad de todos los argentinos para cerrar las heridas"

Para el arzobispo británico y canciller del Papa, la desclasificación de los archivos del Vaticano sobre la dictadura argentina ayudará a "comprender mejor una página oscura" de la historia del país

Sábado 23 de abril de 2016
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LA NACION
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ROMA.- La desclasificación de los archivos del Vaticano sobre la dictadura argentina ayudará a comprender mejor una página oscura de la historia del país y el rol de la Iglesia y de cada uno de los obispos en ese terrible momento. Pero para que se cierren las heridas "será necesaria la voluntad común de todos los argentinos de querer emprender un camino de verdadero diálogo y reconciliación, animado por el deseo de justicia y verdad, y lejos de todo espíritu de revancha o venganza".

Son palabras del arzobispo británico Paul Gallagher, "ministro" de Relaciones Exteriores del Vaticano, el tercer cargo en importancia de la curia romana, en una entrevista con LA NACION. Con treinta años de experiencia diplomática sobre sus espaldas, Gallagher, de 62 años y buen español, confirmó que el trabajo de reordenación "procede aceleradamente" y admitió que el papa Francisco le dio un "notable impulso" al tema.

-A 40 años del inicio de una dictadura sangrienta en la Argentina, el Vaticano confirmó que está ordenando los archivos y que en los próximos meses podrán ser consultados: ¿cuándo verán la luz esos archivos?

-El trabajo de reordenamiento de los archivos de la Secretaría de Estado comenzó en noviembre de 2014 y procede aceleradamente. Sin embargo, dada la ingente mole de documentos registrados y no siempre bien clasificados, no es fácil poder dar más indicaciones precisas respecto a lo ya comunicado, sobre cuándo finalizará el trabajo preparatorio en curso.

-¿Qué tipo de documentos hay? ¿Informes de la nunciatura, cartas de gente que pide ayuda?

-La tipología de los documentos es como la custodiada en cualquier nunciatura apostólica. Se trata de material referente a las relaciones con la Iglesia local y con las autoridades civiles, así como de cartas de individuos o instituciones dirigidas a la representación pontificia para pedir informaciones o ayuda.

-El embajador de Uruguay ante la Santa Sede dijo que también se abrirán los archivos relativos a su país. ¿Es de esperar que haya una desclasificación de los archivos de todos los países latinoamericanos que en los años 70 padecieron regímenes militares, con el visto bueno de EE. UU.?

-Ante todo, quiero señalar que la Santa Sede no necesita ninguna autorización externa para decidir qué hacer o no. Se atiene autónomamente a la propia praxis en la materia. Respecto a Uruguay, el embajador ha dirigido una petición verbal al papa Francisco, que ha mostrado en principio su disponibilidad, obviamente en colaboración con la Conferencia Episcopal uruguaya. Si se encontrare documentación útil sobre el tema, sea en Montevideo o en el Vaticano, se valorará la oportunidad de proceder análogamente a lo que se está haciendo con la Argentina.

-El rol de la Iglesia argentina en la dictadura fue muy cuestionado: ¿la apertura de archivos ayudará a una revisión de la historia?

-Como sucede con la apertura de todo archivo, los documentos ayudarán a comprender mejor el efectivo papel desarrollado por la Iglesia y cada uno de los obispos en un período tan agitado y complejo como aquel entre 1976 y 1983.

-Han salido ya algunos documentos, como una carta del entonces nuncio Pío Laghi al secretario de Estado, Jean Villot, e información de que hay numerosas listas que el cuestionado nuncio le habría enviado al ministro del Interior, general Harguindeguy...

-Acerca del documento publicado en Vatican Insider, y retomado por otros medios, es necesario subrayar que no se trata de una anticipación de los documentos que se están catalogando, sino de la transcripción de una carta ya aparecida, en fotocopia, en el libro El Cardenal y los desaparecidos, de Bruno Passarelli y Fernando Eleberg, publicado en 1999.

-¿La desclasificación rehabilitará la discutida figura de Laghi?

-Será el estudio del mismo fondo archivístico quien ayudará a comprender lo obrado por Laghi y cuanto ha hecho o tratado de hacer, por tantos desaparecidos y por sus familiares.

-¿Había que esperar a un papa argentino -quien ayudó a escapar durante la dictadura a muchos perseguidos- para que se desclasificara esta información?

-Existe una normativa específica que regula la apertura y consulta de los archivos de la Santa Sede y hasta ahora se han seguido tales indicaciones. Lo usual es que no se abran los archivos hasta que los protagonistas de los hechos aún estén vivos o por lo menos ocupen cargos. Es indudable que, con la elección del papa Francisco, ha habido un notable impulso acerca de la cuestión en concreto. Sin embargo, la Conferencia Episcopal Argentina ya en 2012, con el documento "La Fe en Jesucristo nos mueve a la verdad, la justicia y la paz", decidió proceder a un estudio más puntual del período de la dictadura militar, iniciando la catalogación de los documentos presentes en los propios archivos, para proseguir una mejor colaboración con la justicia argentina.

-¿Con su experiencia diplomática, cuál es el significado de la apertura de los archivos sobre la dictadura argentina?

-Con palabras de Jesús, puedo decir que "la verdad os hará libres" (Juan 8,32). El estudio serio y puntual de los fondos archivísticos, lejos de cualquier lectura ideológica y exenta de cualquier prejuicio, ayudará a comprender mejor una página controvertida de la historia argentina.

-¿La apertura ayudará a cerrar heridas que, pese al tiempo, siguen abiertas en la Argentina?

-Con la ayuda de Dios las heridas podrán cerrarse un día. También será necesaria la voluntad común de todos los argentinos de querer emprender un camino de verdadero diálogo y reconciliación, animado por el deseo de justicia y verdad, y lejos de todo espíritu de revancha o venganza.

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