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Ellos descubrirán el camino

Sábado 30 de abril de 2016
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PARA LA NACION
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El libro Antifrágil, de Nassim Taleb, es una de mis biblias. Pero a pesar de mi fe, a veces discuto mentalmente con él. Por ejemplo, cuando últimamente sugiero contratar personas muy jóvenes, de 25 años como máximo, y darles poder verdadero para hacer cosas con libertad. Si tienen entusiasmo y ganas de aprender, confío en el aporte decisivo que pueden hacer por el solo hecho de ser jóvenes. Desde mi punto de vista, es más fácil que un joven pueda hacer aportes originales sobre un tema con sus puntos de vista inmaduros, que un adulto desate sus ideas y metodologías muchas veces obsoletas para dejar fluir su creatividad nuevamente. ¿Tendré razón?

Hay un párrafo de Taleb que desmiente todo lo que pienso sobre la juventud. Dice: "Es un error creer que se es más 'joven' si se adopta una tecnología 'joven', pues esto revela tanto un error lógico como un sesgo mental. Conduce, de hecho, a la inversión del poder de las contribuciones generacionales, pues provoca la falsa ilusión de que las nuevas generaciones realizan contribuciones que superan a las anteriores (cuando, en realidad, estadísticamente hablando, los 'jóvenes' no hacen nada)". Esta vez creo que Taleb no tiene razón. Aunque es innegablemente más grande el aporte de los mayores que el de los menores, algo también es cierto: hay cosas que después de cierta edad las personas ni siquiera se pueden imaginar. Me pregunto, por ejemplo, si Snapchat podría haber sido creada por alguien mayor de 30 años.

Evan Spiegel nació el 4 de junio de 1990. En 2010 tenía veinte años y junto con Bobby Murph y y Reggie Brown crearon un proyecto revulsivo para la carrera de Diseño de Producto en la Universidad de Stanford al que llamaron "Picaboo" (el nombre de Snapchat recién apareció en su relanzamiento en 2011). Picaboo fue presentada como una aplicación de mensajería basada en fotografías y videos que desaparecían inmediatamente después de ser vistas La filosofía de Spiegel era que la gente se mostrara "tal cual es" y eludir en Internet el acopio de información inútil. Destruir fotos es una transgresión que difícilmente se le hubiese ocurrido a un adulto. Lo cierto es que Snapchat alcanzó recientemente más de 100 millones de usuarios entre 14 y 23 años y su valor estimado es de 16.000 millones de dólares. Se me ocurren otros ejemplos "anti Taleb". Cuando Brian Chesky creó Airbnb en 2008, tenía 26 años. Hoy su empresa vale 25.500 millones de dólares. ¿Una más? Mark Zuckerberg, creó Facebook a los 23 años (no necesito agregar otros comentarios). ¿Podrían personas maduras haber realizado estas contribuciones?

Creo que Taleb está equivocado sobre los jóvenes. Estoy bastante seguro de que, en épocas de cambio veloces, la coreografía mental de experiencias, miedos, prejuicios y opiniones que traemos del pasado es un estorbo insalvable para la verdadera creación. No hay caso: no alcanzamos a ver el nuevo mundo que se aproxima con los ojos viejos. Como en un parque de diversiones, debemos ceder el control a los niños para que nos guíen. No sé cómo, pero ellos descubrirán el camino.

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