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Entrenamiento: cuando menos es más

Martes 30 de mayo de 2017 • 09:53
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PARA LA NACION
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Con la llegada de esta época del año, entramos en uno de los mejores momentos para entrenar y competir: el clima acompaña y las propuestas del calendario de carreras abundan.

Quizás algunos recién ahora estén volviendo después de un receso, y otros comenzando a dar sus primeros pasos. Para ambos puede resultar difícil no caer en los excesos: excesos a la hora de entrenar, de competir o de realizar actividades distintas que se piensan beneficiosas. Son comunes la ansiedad, las ganas de obtener resultados inmediatos y el frenesí por participar de una carrera cada fin de semana. Como queriendo recuperar, de golpe, el tiempo parados. Pero de esa forma quizás tengamos más por perder que por ganar.

Muchos deciden complementar la corrida con otros planes deportivos: yoga, spinning, gimnasio, stretching, natación, ciclismo, etc. Y suena lógico creer que a más disciplinas, mayor condición física. Pero lo cierto es que para correr, hay que correr. Si el tiempo que no corremos estamos pedaleando, o en el gimnasio, quizás no podamos recuperarnos después de una sesión de entrenamiento para llegar bien a la próxima, porque para asimilar cada trabajo es necesario haberse recuperado del anterior.

Cada caso es un mundo y cada persona necesita una planificación diferente, también los tiempos de recuperación son diferentes de acuerdo al nivel que se tenga y al tipo de entrenamiento que se haga. Hay corredores, por ejemplo, para quienes pueda justificarse restar una sesión de running a su semana y destinarla al gimnasio porque necesitan hacer un trabajo de fuerza específico. Otros, tal vez, se vean favorecidos con clases de stretching, pilates o yoga porque sufren alguna afección articular que requiere mejorar la flexibilidad. Y se podrían mencionar muchos casos más. Pero, en líneas generales, la especificidad es la mejor opción para alcanzar buenos resultados. Si queremos mejorar corriendo, más vale dedicar el mayor tiempo y la energía que tengamos, a correr. Y descansar cuando no corremos. Esto, desde ya, si pretendemos tomarnos el deporte con seriedad y nuestro fin principal es mejorar las marcas. Si corremos para disfrutar, sin que nos importe tanto lo que acuse el crono en cada meta, las cosas cambian. Y entonces no hace falta ser tan estricto dejando de lado otras actividades deportivas que también disfrutamos, como pueden ser jugar a la pelota o ir a spinning. Pero lo importante es saber a dónde queremos llegar y cómo es el camino para eso.

Quizás en el afán de llegar antes queremos cortar camino y terminemos perdidos. Es importante respetar el cuerpo, los descansos, las cantidades. Subir un escalón por vez. No siempre más es mejor. Muchas veces, menos es más. Tanto en el running como en la vida.

Nota publicada en la revista runnin´ N° 32

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