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Irreverente: las 10 reglas de la política que Trump destruyó

El precandidato republicano triunfó pese a despreciar todas las prácticas modernas
Nancy Benac
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6 de mayo de 2016  

Fuente: AP

WASHINGTON.- ¿Encuestas? ¡Para qué! ¿Recaudación de fondos? No es un problema. ¿Medir las palabras? ¡Ni loco! Donald Trump tomó las reglas de la política moderna, las rompió y quedó como el llanero solitario en la lucha por la candidatura presidencial republicana en Estados Unidos. ¿Cómo lo hizo? A continuación, 11 cosas que Trump hizo a su manera:

Sin filtros

Es lo que más les gusta a sus seguidores: Trump dice lo primero que se le viene a la cabeza. Rechaza lo "políticamente correcto''. Insulta tanto a sus rivales como a sus críticos. Muchos candidatos pueden pensar algo y quedarse callados, pero Trump no cierra la boca y lo dice: "Me gustaría golpearlo en la cara'', dijo respecto de un manifestante opositor. Escuchar un discurso entero de Trump es además un ejercicio de inmersión en una gramática alternativa. Sus oraciones oscilan en diferentes direcciones a medida que se le ocurre algo distinto. Cuando apela a su muletilla "por cierto'' ( by the way), no hay manera de adivinar hacia dónde enfilará.

Tacaño

Es multimillonario, pero se enorgullece de hacer una campaña barata sacando provecho de la gratuidad de la difusión en los medios, de una manera que provoca envidia en sus rivales. Durante la mayor parte de las elecciones primarias se manejó con un mínimo de personal. No tiene un director de finanzas. Nunca apeló a una acción tradicional para recaudar fondos. Es cierto que su sitio tiene botones para que la gente haga "donaciones", pero jamás ha hecho cenas de gala ni ese tipo de eventos habituales en los otros partidos. En el principio de su campaña, Trump fanfarroneó: "Hasta ahora no he gastado casi nada en mi carrera a la presidencia y estoy en primer lugar. Jeb Bush ha gastado 59 millones de dólares y está liquidado''.

Nada de encuestas

El precandidato obsesionado por las encuestas no tiene un solo encuestador. Otros aspirantes gastaron cientos de miles de dólares en sondeos para determinar la repercusión de sus mensajes. Trump se guía por su instinto. A menudo dice a sus seguidores que depende de su esposa, Melania, para tantear el sentimiento de los votantes. "Ella es mi encuestadora'', afirmó. "Ella es realmente inteligente.''

Veleta

A la mayoría de los candidatos los aterra ser catalogados como "veletas'', es decir, que cambian de opinión según sople el viento. Trump cambia de idea con total desparpajo, no solamente de una semana a otra o de un día para otro, sino a veces en el mismo discurso. "Nunca he visto a una persona exitosa que no fuese flexible'', afirmó en un debate republicano.

No tiene plataforma

Los precandidatos suelen presentar planes de cinco puntos y documentos en los que fijan su posición política, algunos de manera más detallada que otros. Trump es todo lo contrario. Su supuesto plan para reemplazar el sistema de salud promovido por Obama fue más una declaración de principios que otra cosa. Su reciente discurso sobre política exterior fue un compendio de generalidades. Le encanta confundir a sus rivales sobre sus intenciones. "Tenemos que ser impredecibles a partir de ahora'', afirma.

Malhablado

Trump intercala vulgaridades en sus discursos, aunque se frenó un poco desde que lo retó Melania. Muchos políticos dicen malas palabras, por supuesto, pero por lo general evitan hacerlo en público. Sin embargo, Trump no tiene pelos en la lengua y utilizó incluso un término ofensivo contra su rival Ted Cruz. Insulta a diestra y siniestra a sus adversarios, a quienes acusa de patéticos, mentirosos, perdedores, desagradables, dañinos y otras calificaciones poco halagadoras (y por cierto, no muchos precandidatos utilizan el podio para alardear sobre el tamaño de sus propios genitales).

El dinero manda

En 2012, al precandidato Mitt Romney le pesó ser visto como multimillonario, pero Trump convirtió la codicia en una virtud. "Toda mi vida ha sido codicia, codicia, codicia", dijo en un mitin en Iowa. "Agarraba todo el dinero que podía. Soy muy codicioso, pero ahora quiero ser codicioso para Estados Unidos. Quiero agarrar todo ese dinero para Estados Unidos.

Insulta a las minorías

Mujeres. Hispanos. Musulmanes. Trump hilvanó su racha de victorias profiriendo una serie de insultos que podrían chocar a vastos sectores del electorado. Empezó con el discurso en el que anunció su precandidatura, cuando dijo que entre los inmigrantes mexicanos llegaban violadores, traficantes de drogas y otros delincuentes. Después prometió impedir la entrada de musulmanes a Estados Unidos. Durante toda su campaña tuvo palabras duras para las mujeres y su aspecto, se burló de la apariencia de Carly Fiorina, retuiteó una foto poco favorecedora de Heidi Cruz y acusó a Hillary Clinton de sacar provecho de su "carta de mujer''.

¿Presidencial? No hay apuro

Trump promete que actuará de manera más "presidencial'' cuando llegue el momento, pero por ahora se divierte y entretiene así a sus partidarios. "Puedo ser presidencial'', afirmó en un mitin el mes pasado. "Pero si fuese presidencial, sólo un 20% de ustedes estarían aquí porque sería totalmente aburrido."

El pelo

Su tradicional peinado podría necesitar un buen retoque de ser elegido presidente. "Probablemente me peinaría hacia atrás. ¿Por qué? Porque esto es demasiado duro para peinar'', dijo hace algunos meses. "No tendría tiempo porque si estuviese en la Casa Blanca estaría trabajando a más no poder."

Agencia AP

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