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Las redes antes que la Justicia

Por qué Facebook y YouTube se transformaron en las herramientas más fuertes de las víctimas de abuso a la hora de obtener una condena social inmediata

Sábado 07 de mayo de 2016
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LA NACION
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Foto: Paula Salischiker

"Mi nombre es Mailén y hago este video para hacer una denuncia pública por dos violaciones en la mañana del domingo 10 de abril por José Miguel del Pópolo, «Migue», de La Ola que Quería Ser Chau."

Los 12 minutos de ese crudo y desgarrador relato subido a Facebook hace tres semanas provocaron, hasta ahora, más de 372.000 visualizaciones, 1341 comentarios, 1820 "me gusta" y 146 "no me gusta", y dejaron una certeza: el poder de las redes sociales como el lugar elegido por las víctimas de este tipo de delitos para hacer visible la violencia de género. Las estadísticas hablan de un recurso cada vez más utilizado. "El 70% de las víctimas de abuso y violación, además de la causa judicial, lleva adelante un escrache vía redes sociales -afirma el abogado Andrés Bonicalzi, representante legal de la red Víctimas de Violencia-. Los delitos sexuales tienden a no denunciarse. Por eso, cualquier vía que encuentre la víctima para hacerlo es bienvenida. Y dado el rol protagónico que Facebook o YouTube ocupan en la vida de los niños y adolescentes, es razonable que utilicen las redes para esto también", sostiene el defensor de víctimas sexuales.

Lo que antes era silenciado o manejado dentro del estricto ámbito familiar y judicial, hoy es compartido en Facebook y Twitter con la esperanza de que, además de la sentencia que pueda llegar a fijar un juez, el supuesto agresor deba lidiar con la mucho más inmediata e implacable condena social. "Yo esto lo quiero difundir por el trabajo mental que él hace con las chicas que no se dan cuenta de que están siendo abusadas y son víctimas de él como yo, que no me daba cuenta hasta que pasó esto. Hay otras víctimas, hay menores de edad, y necesito que hablen, que cuenten", ruega Mailén al borde del llanto en su video, subido cinco días después de que ocurrieran los hechos narrados por ella.

Sin duda, Del Pópolo puede dar cuenta de los efectos que la utilización de las redes sociales para denunciar abusos provoca en el supuesto agresor, especialmente si es conocido: en cuestión de horas, el video se volvió viral. Viral y letal, porque esa denuncia subida a Facebook terminó por hacer trizas la imagen del cantante y de la banda que se había ganado cierto reconocimiento dentro del ambiente del indie. Después de que Mailén hizo pública la denuncia -a la que se sumó la de Rocío, una ex novia del líder de la banda-, los shows programados se cancelaron sin fecha cierta de vuelta a los escenarios y dos de los integrantes avisaron que abandonaban el grupo.

El alud de denuncias en las redes también salpicó a otros músicos (acusados de los mismos delitos o de avalar ciertas prácticas con menores de edad), a personajes de la industria televisiva, como el panelista de 6,7,8 Dante Palma (acusado de acosar y maltratar a varias alumnas universitarias), y también del ámbito creativo, como el CEO de la agencia de publicidad J. Walter Thompson, el argentino Gustavo Martínez, que fue forzado a renunciar luego de que se difundió un video donde bromeaba acerca de una violación. Evidentemente, el alcance de las redes es poderoso y no distingue entre el ámbito privado y el público.

Trascender la esfera privada es el objetivo cuando se trata de escrachar a un supuesto abusador -más aún cuando es una figura pública- en las redes sociales. No sólo para lograr la condena social buscada, sino, también, para alentar a otras víctimas de ese u otro agresor a contar su historia por la misma vía. Eso mismo ocurrió cuando Mailén hizo su descargo por Facebook. En los comentarios de solidaridad hechos a su video se colaron varios que hablaban de que presuntamente Del Pópolo no sería el único músico que habría cometido esos actos. Cristian Aldana, cantante y guitarrista de El otro yo, también fue acusado de haber cometido supuestos delitos de tipo sexual con varias chicas, la mayoría fans de su banda.

Rocío cuenta lo que vivió mientras fue novia de Del Pópolo
Rocío cuenta lo que vivió mientras fue novia de Del Pópolo.

"Los primeros comentarios acerca de los abusos por parte de Cristian Aldana surgieron en el debate en el video de Mailén en YouTube. Pero todo estalló tras el mensaje solidarizándose con las víctimas de abuso subido por El Otro Yo en su página oficial de Facebook. Apenas fue publicado, fue bombardeado por mensajes muy directos por parte de testigos de sus abusos. Era mucha la cantidad de personas que afirmaban que conocían al menos una mujer que había sido abusada por él siendo menor de edad", dice quien fue la encargada de crear la página en Facebook Víctimas de Cristian Aldana, un espacio donde todas esas denuncias que estaban dispersas en las redes sociales se juntaron en un solo lugar para poder presentarse ante la Justicia, que ayer formalizó la denuncia penal contra el cantante por abuso sexual agravado y corrupción de menores. Aldana realizó a su vez una denuncia por calumnias e injurias contra el sitio.

"Sin las redes sociales esto no hubiera sido posible, o por lo menos, el camino hubiese sido muchísimo más lento y difícil -reconoce la administradora de la página, que pidió no dar a conocer su nombre-. Las chicas se dieron cuenta de que no estaban solas y muy posiblemente no se iban a atrever a denunciar, ya que sin la red de contención que se generó a través de esta página sería demasiado duro enfrentar solas a toda la marea de gente que las revictimiza, relativiza el abuso o desmiente todo por el simple hecho de que les gusta la música de la banda. Las redes nos sirvieron para conectarnos, unirnos, y a través del debate abrirles los ojos a las que estaban en duda."

Después de que trascendieran las denuncias contra Del Pópolo y Aldana, muchos medios se hicieron eco de las polémicas declaraciones que hizo Ciro Pertusi, ex cantante de Ataque 77 y actual voz de Jauría, hace 20 años a la revista Inrokuptibles sobre las menores de edad. Difundidas a través de las redes sociales. encontraron rápidamente un alto grado de repudio y algunas tibias justificaciones por parte del ambiente del rock, siempre acusado de ocultar y avalar lo que sucede con las grouppies abajo del escenario. También Guillermo Cidade, más conocido como Walas, cantante de Massacre, sintió el rigor de las redes cuando se viralizó su frase sobre lo sucedido con Mailén. "¿Qué hicieron entre violación y violación? ¿Se fumaron un pucho? ", preguntó irónicamente en medio de un recital. Tuvo que salir a pedir perdón.

Julieta Gauto Petracca es otra de las jóvenes que decidieron contar en las redes sociales el padecimiento vivido con su novio, el filósofo, profesor universitario y ex panelista de 6,7,8 Dante Palma. El 21 de febrero pasado, tras varios meses de maltratos psicológicos, Julieta subió una extensa carta a Facebook donde contaba con lujo de detalles las situaciones a las que la sometía su novio, 18 años mayor que ella. Tras su denuncia y escrache en las redes sociales, varias chicas se animaron a contar que habían pasado por lo mismo. De hecho, desde la semana pasada, está online la página "Contra la violencia machista de Dante Palma", lugar donde Julieta y Silvina Camino -otra ex novia que se animó a hablar después de que Julieta hiciera pública su historia- reflexionan acerca de la violencia de género y hacen catarsis sobre episodios sufridos durante sus noviazgos. Allí Julieta posteó una pelea que grabó con su celular para demostrar cuál era, según ella, el grado de manipulación ejercido por el filósofo y profesor universitario. "Lo que más me interesa es que la gente se acuerde de quién es él. Muchos me dicen que lo que yo viví no es violencia porque no hubo golpes. Él se cuidaba de no pegarme, su violencia física la ejercía durante las relaciones sexuales, donde después de lastimarme se justificaba diciendo «pensé que te gustaba» -recuerda Julieta-. La mayoría no entiende la gravedad de esto, por eso es necesario escrachar a tipos como él. No es dañar la imagen, es prevenir. Incluso, con 38 años, le vi chats muy subidos de tono con menores de 14 y 15 años".

Ahora bien, a pesar de que las víctimas de estos abusos celebran la utilización de Facebook, Twitter, WhatsApp y YouTube como plataformas de escrache y denuncia sin censuras hay quienes tratan de advertir sobre los riesgos de exponer estas situaciones en las redes. "Entienden que es un modo colateral de encontrar justicia de manera inmediata -dice el abogado Andrés Bonicalzi-. Aunque insisto en que es positivo que la víctima encuentre una vía para denunciar hechos que no suelen ser denunciados, personalmente, trato de que la víctima evite esa situación porque se expone al riesgo de ser denunciada por calumnias e injurias y a un «contra escrache» para desacreditarla. Pero a veces es imposible evitarlo porque los delitos sexuales son de los más graves del código penal, los más frecuentes y los que más cuesta probar. Es decir, generan indignación y por lo tanto esa necesidad de justicia social."

Costos ocultos

Mailén Frias y un desgarrador testimonio en Facebook
Mailén Frias y un desgarrador testimonio en Facebook.

Más allá de los riesgos legales, están los costos emocionales: Julieta cuenta que de 10 mensajes que recibe en las redes, tres son para insultarla. "Algunos son muy violentos. Hay veces, cuando estoy muy angustiada, que me pregunto si valió la pena hacer toda esta movida. Pero objetivamente creo que es la mejor manera de actuar. Es la única forma de prevenir. Hay chicas que no asumieron que fueron víctimas de maltratos hasta que salí a contar lo que viví."

Desde que el caso tomó estado público, Palma fue suspendido en la Universidad de San Martín (Unsam), donde era jefe de cátedra, y la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA también ha iniciado un sumario administrativo. "Ahora está de licencia en la UBA, pero supongo que volverá el segundo cuatrimestre. No creo que los alumnos le permitan dar clase. No tendrá una condena legal, pero al menos tiene una moral", se consuela Julieta, que ha logrado una orden de restricción que le impide a él acercarse a menos de 300 metros.

Sin embargo, varios especialistas coinciden en que la condena social como castigo es efímera y no alcanza para aliviar el dolor. Juan Eduardo Tesone, médico psiquiatra, miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Sociedad Psicoanalítica de París, opina que "las redes sociales no parecen un medio adecuado de denuncia porque ubica a la víctima en un grado de exposición que puede incrementar el riesgo traumatogénico de lo padecido -sostiene-. No creo que viralizar a través de las redes sociales lo padecido le sea útil para su psiquismo. Se corre el riesgo de incrementar la herida provocada por dicha violencia".

Tesone, incluso, arriesga que la utilización de las redes como plataforma de denuncia se presta a aumentar la espiral de violencia. "Es un modo muy controversial de denunciar al abusador-violador. Si bien es cierto que en muchas ocasiones las denuncias ante la Justicia no son fácilmente recibidas y las víctimas se sienten abandonadas a su suerte, temo que la denuncia a través de las redes sociales sea una forma moderna de la ley taliónica del «ojo por ojo diente por diente». Si el sistema judicial existe es para evitar justamente la ley taliónica, que puede llevar a una espiral de violencia incontrolable. Y además puede dar lugar a falsas denuncias, poniendo en la picota al acusado, de manera a su vez abusiva. En todo caso habría que bregar para que la Justicia reciba y actúe debidamente en ese tipo de denuncias."

Cuando no es no

La carta donde Julieta Petracca escracha a Dante Palma
La carta donde Julieta Petracca escracha a Dante Palma.

Esta semana, un video sobre consentimiento sexual comenzó a circular velozmente por la redes. No es el único, pero si uno de los más pedagógicos y apto para todo público porque se intenta explicar mediante la comparación con ofrecer una taza de té, cuando un no es un no. Consent is simple as tea (Consentimiento es simple como el té) es una manera original de abordar uno de las construcciones sociales asociadas a las mujeres: cuando ellas dicen no, en realidad quieren decir sí. De hecho, varios medios masivos reproducen y naturalizan estos mitos. Perros de la calle, el programa de Andy Kusnetsoff que es de los más escuchados de su horario, ha instalado esa idea mediante la sección Da para darse, donde el conductor y sus acompañantes actúan de celestinos del sexo. Allí, se repite la polémica frase como un latiguillo: "Cuando ellas dicen no, en realidad quieren decir sí". Pero, ¿es realmente así?

Una encuesta en Twitter realizada por Martín Romeo, licenciado en Comunicación, docente en técnicas de investigación en opinión pública y director ejecutivo de EsViral, empresa que genera contenidos en redes sociales, arrojó un dato sorprendente: a la pregunta "¿tuviste miedo de ser violada/o alguna vez?" el 86% afirmó que sí. "Lo más curioso fueron los comentarios de los hombres, que no daban crédito a esto. No tenían registro de que existiera este temor ni siquiera en sus propias mujeres -dice Romeo-. Ése fue el puntapié para decidirnos, con un colectivo integrado por muchas personas entre las que está la periodista y militante de Ni una Menos, Ingrid Beck, a crear el Primer Índice de Violencia Machista del país. La violencia de género tiene un montón de aristas y necesitamos una herramienta que dimensione el problema."

La encuesta tiene unas 150 preguntas y su lanzamiento público está previsto para el 3 de junio próximo, cuando se cumpla el primer aniversario de Ni Una Menos. "Va a estar disponible para que pueda contestarse a través de la Web. Sabemos que es un cuestionario largo y que moviliza porque requiere de un revisionismo de la propia historia, es decir, hay un compromiso afectivo -reconoce Romeo-. Por eso pedimos que se responda a conciencia, tomándose el tiempo necesario para hacerlo. Con esta herramienta se saca una foto de la situación actual y el día de mañana, mediante una actualización de la encuesta, ver si se evolucionó o no como sociedad", comenta el director ejecutivo de EsViral.

Cuando se trata de violencia de género, las redes sociales cumplen una doble función: se erigen como refugio para las víctimas y como espacio de debate para la sociedad. "Es una herramienta que visibiliza un tema social a partir de relatos particulares. Es la circulación la base de su poder", reflexiona Romeo. Un poder que tiene un alcance letal para quien es señalado como violador. Independientemente de que sea verdad o no.

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