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Egea, un eslabón oscuro de la ESMA sospechado de lavado

Símbolo de la dictadura, manejó con su mujer una sociedad offshore en Islas Vírgenes

Domingo 15 de mayo de 2016
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LA NACION
Foto: Archivo

Miguel Ángel Egea, uno de los íconos de la ESMA durante la dictadura, protagonista de los capítulos más oscuros de la Argentina, aparece en los Panamá Papers. Figura vinculado a una sociedad offshore de las Islas Vírgenes Británicas y una cuenta bancaria en Suiza, según documentos analizados por LA NACION.

Conocido como "el Colorado", Egea figura en esos documentos junto a su esposa, la estadounidense Barbara Franz; ambos aparecen en una cuenta de la sucursal Lausanne (Suiza) del banco Espirito Santo, una entidad que ya afrontó sospechas de lavado de activos en al menos cinco países.

Fallecido a los 71 años el pasado 24 de marzo, Egea ya acumulaba una oscura foja de servicios cuando contactó al estudio panameño Mossack Fonseca. Desde la Concentración Nacionalista Universitaria (CNU) a la Triple A, y desde los "grupos de tareas" de la ESMA a Alfredo Yabrán y el Casino flotante de Puerto Madero. Ya en los 90 trabajó para los catalanes de Cirsa y se radicó en Miami.

Su nombre tampoco era ajeno al mundo offshore. De hecho, ya aparecía vinculado a sociedades en Panamá y en Florida (Estados Unidos) que habían sido investigadas por la Unidad de Información Financiera (UIF) durante la gestión de José Sbattella, en el período kirchnerista. Entre otras, 132 firmas a nombre de su esposa.

Pero hasta ahora se ignoraba que Egea contaba con poderes sobre Walkerhill Management SA (Islas Vírgenes) y operaba una cuenta en la Compagnie Financiere Espirito Santo, que luego se transformó en el banco con mismo nombre.

Fechado el 14 de julio de 1999, Egea aparece en todos esos documentos junto a su esposa Franz. En algunos papeles, su nombre figura impreso con máquina de escribir o impresora; en otras, a mano, con la calificación "mandataire", y su firma en la siguiente columna, a la derecha. Y la indicación en francés de que se trata de un "registro confidencial".

Al igual que Egea, el Espirito Santo acumula antecedentes cuestionables. En su caso, por presunto lavado en cinco países, según informó The Wall Street Journal en diciembre de 2014. Esas sospechas tocaron países o casos sensibles: Libia (donde habría fugado millones del círculo íntimo del dictador Muhamad Khadaffi), Venezuela (por sospechas de canalizar dinero de un empresario de la boliburguesía a través de Miami), Suiza (donde sus oficinas fueron allanadas por el procurador), Portugal (también fueron allanados), y Angola (el Banco Central abrió una investigación por supuesto lavado).

Testaferros panameñas

En el caso de Egea, su vínculo con Mossack Fonseca pasó través de la sucursal Ginebra. La operatoria completa refleja, además, otra firma vinculada, Gestar SA, y dos prestanombres panameñas que figuran como "directoras" de la sociedad offshore Walkermill Management SA: Catalina Greenlaw y Sara Bethancourt, dos testaferros profesionales que aparecen en casi 38.000 documentos internos de Mossack Fonseca.

Entre otros, la firma de Greenlaw también apareció en el entramado de sociedades que rodea la herencia de Juan Manubens Calvet, una de las más grandes y disputadas de la historia argentina.

En el caso de Egea, Greenlaw y Bethancourt firmaron un documento el 29 de julio de 1999, en nombre de Walkermill Management, para abrir la cuenta en Suiza "de acuerdo a los términos y condiciones estándares del banco". Y de inmediato añadieron que "la cuenta será operada con la firma individual de Mr. Egea, Miguel Ángel, y Mrs. Franz, Barbara".

De los Panamá Papers, sin embargo, no aparecen indicios sobre los montos que pudieron pasar por la cuenta numerada 103'845 asociada a Egea, ni tampoco consta si la utilizó para operaciones financieras, bursátiles o inmobiliarias.

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