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El costo de la desnutrición infantil: calculan que origina pérdidas por más de 2300 millones de dólares

Es lo que indica un estudio de Cesni, que estimó el costo de este flagelo para el país a lo largo de una generación

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LA NACION
Viernes 20 de mayo de 2016 • 00:10
La desnutrición antes de los cinco años enfrenta a los chicos con un camino de obstáculos
La desnutrición antes de los cinco años enfrenta a los chicos con un camino de obstáculos. Foto: ARCHIVO
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Nace con bajo peso. Por estar más débil, se enferma más y tiene más riesgo de morir. En la escuela, le cuesta prestar atención, por lo que tal vez repita el grado o abandone antes de tiempo. Cuando crezca, tendrá menos oportunidades de conseguir un buen trabajo, lo que a su vez le hará mas difícil la vida.

Los chicos que sufren carencias nutricionales graves antes de los cinco años están destinados a recorrer ese camino de obstáculos difíciles de sortear. En la Argentina, según distintos parámetros, en 2010 esa condición causó la muerte de 1321 chicos. Según la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, muchos exhiben los signos de una alimentación deficiente: el 7% de los bebés nace con un peso inferior a los 2.5 kilos; el 2,3% de los de entre 6 y 59 meses tienen bajo peso para su edad; el 1,2%, bajo peso para su altura y el 8,2%, baja talla para la edad. El 17 % tiene anemia.

El costo individual y social de este problema es enorme. Un informe elaborado por el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni), estima que origina pérdidas de más de 2338 millones de dólares durante la vida de una generación; 8 de cada 10 dólares corresponden a que los trabajadores ganan menos; 1,60 a que los chicos repiten y 40 centavos a que van más al hospital. Y el número podría ser mayor si se contara con todos los datos necesarios para el análisis.

"La desnutrición hace que la sociedad use parte de sus recursos en estos chicos que se enferman y repiten más -explica Marisa Espagnol, master en economía aplicada y coautora del trabajo, que también firma Esteban Carmuega, director de Cesni-. Pero también se ve afectada porque impacta en la cantidad y calidad de trabajadores que posee. Si un niño está desnutrido antes de los 5 años no sólo va a tener dificultades en ese momento, también las habrá cuando quiera estudiar y cuando quiera trabajar para que él y su familia puedan vivir dignamente."

Según explica Espagnol, sólo se pudieron estimar efectos y costos de cuatro formas de desnutrición; de los chicos que nacen con menos de 2.5 kg, de los menores de cinco que pesan menos de lo deberian pesar para su edad, de los que no llegaron a ser tan altos como podrían ser, y de los chicos y embarazadas que tenían anemia por no ingerir suficientes alimentos con hierro.

En el trabajo, 1017 millones de dólares corresponden a la suma de costos en salud, educación y productividad que debieron afrontarse en 2010 por los efectos de la desnutrición en menores de cinco años, y otros 1320 millones corresponden a la proyección de los costos futuros que se deberán afrontar.

"Evitar la desnutrición infantil no es un gasto -destaca la investigadora-. Podemos desarrollar buenos programas de educación, pero si los chicos llegan a la escuela con dificultades para aprender, parte de esa inversión no se aprovechará. Es necesario invertir en programas que después van a potenciar la inversión en educación y en empleo. Como sociedad debemos tener claro que los efectos y los costos de esta situación nos afectan a todos ya que ponen un freno a las posibilidades que tiene un país para crecer y vivir mejor."

El impacto del déficit de nutrientes

Según explica el doctor Sebastián Lipina, director de la Unidad de Neurobiología Aplicada Cemic-Conicet, "El desarrollo cerebral óptimo depende de la provisión suficiente de nutrientes clave en momentos específicos del desarrollo infantil. En particular las proteínas, las grasas poliinsaturadas, el hierro, el cobre, el zinc, el yodo, los folatos, la colina y las vitaminas A, B6 y B12, tienen influencias importantes en las etapas tempranas del desarrollo. Durante los momentos de máxima organización de una función cerebral, los nutrientes son el combustible necesario para poder organizarla y hacerla funcionar."

Hay múltiples ejemplos de cómo la carencia temprana de nutrientes se asocia con distintos efectos sobre el sistema nervioso. Los déficits de proteínas e hidratos de carbono se vinculan con alteraciones en la producción y diferenciación de células nerviosas durante las primeras etapas del desarrollo cerebral, en la generación de contactos entre neuronas y en la producción de factores de crecimiento. El déficit de hierro, con alteraciones de la mielinización, de la producción de neurotransmisores y del metabolismo energético general de las células nerviosas; y en el nivel cognitivo, con trastornos de regulación emocional y cognitiva, y con las competencias de aprendizaje. La carencia de zinc, con alteraciones en la síntesis de ADN y con la liberación de neurotransmisores. La carencia de cobre, con la producción de neurotransmisores, el metabolismo energético general de células nerviosas, y con la actividad antioxidante.

Por otro lado, detalla Lipina, "es importante considerar que la salud nutricional de los chicos está directamente relacionada con la de sus madres. Diferentes sistemas cerebrales involucrados en el desarrollo motor, cognitivo y emocional que dependen de un suministro adecuado de nutrientes, comienzan a organizarse y a madurar durante la segunda mitad del embarazo. Esto significa que las intervenciones nutricionales y psicosociales que aseguren un embarazo saludable, son importantes porque ayudan a optimizar la distribución de nutrientes durante estas etapas tempranas de desarrollo cerebral. Luego del nacimiento, la identificación de riesgos y déficits nutricionales es crítica. La evidencia disponible sugiere que las intervenciones nutricionales tempranas tenderían a ser más efectivas para promover la salud cerebral a largo plazo. Pero diseñar este tipo de intervenciones requiere saber cuándo cada nutriente es más requerido -algo que la ciencia aún está estudiando. De todas formas, la provisión de nutrientes, aunque muy importante, es sólo un aspecto del problema, ya que la salud metabólica de los chicos que reciben las intervenciones, así como la presencia de enfermedades o estrés, también contribuyen a modular los factores que regulan cómo los nutrientes son utilizados por los diferentes sistemas cerebrales".

Un estudio publicado en 2013 por The Lancet mostró que, para algunos países, por cada dólar que se invierte en erradicar la desnutrición regresan 14 como beneficio.

"La evidencia neurocientífica es clara en cuanto a cómo los déficits nutricionales y psicosociales hipotecan la salud y la expectativa de vida de la población (la desnutrición y la malnutrición tempranas y sostenidas, junto con ambientes de crianza empobrecidos y estresantes, enferman más y matan antes a las personas) -afirma Lipina, que no participó en el estudio-. Por eso, la inversión en investigación científica básica y aplicada en estas áreas también tiene una implicancia económica significativa, en la medida en que prevenir enfermedades implica potencialmente reducir costos en los sistemas de salud, educación y desarrollo social. En este sentido el estudio de Cesni, más allá de cualquier limitación metodológica que pudiera tener, es importante y contribuye a identificar el problema y parte de lo que se requiere para comenzar a solucionarlo."

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