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Los amantes de Verona en la Italia de 1830

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LA NACION
Jueves 26 de mayo de 2016
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Fue en el Teatro La Fenice de Venecia, el 11 de marzo de 1830, cuando se estrenó la sexta ópera de Vincenzo Bellini I Capuleti e i Montecchi. La obra fue interpretada por primera vez en Buenos Aires en el Teatro de la Victoria, el 28 de octubre de 1852, mientras en el Colón se la vio a partir del 23 de julio de 1971, con dirección de Enrique Sivieri, régie de Margarita Wallmann y escenografía y vestuario de Roberto Oswald. Los papeles protagónicos estaban a cargo de Renata Scotto y Renzo Casellato. Es Buenos Aires Lírica la que nos la propone ahora en el teatro Avenida de esta ciudad, a partir del viernes 3 de junio.

Es bien sabido que esta obra entusiasmó tanto al público veneciano que lo indujo a llevar en triunfo al autor después de la tercera representación. Parte de ese triunfo se debió a la concisión y rapidez con que Bellini y su libretista Felice Romani condujeron la tragedia: la llegada de Romeo a la ciudad de los Capuletos, la negativa del matrimonio y de la paz entre las dos familias en lucha, el encuentro de los amantes, la rechazada propuesta de fuga y la muerte de Romeo y Julieta.

Uno de los capítulos más interesantes de la historia de la obra de Bellini reside en la confrontación de los personajes según las fuentes abordadas por su libretista, frente a la más difundida, para nosotros, de Shakespeare. En la Italia de 1830, y más aún de 1825 en que lo había concebido Felice Romani, no se había producido un verdadero reconocimiento de la obra del poeta inglés, que surge con el movimiento romántico, en Alemania ante todo, y luego en Francia y enseguida en Italia. Esto significa que I Capuleti e i Montecchi de Bellini debe su existencia no a la genialidad de Shakespeare, que no había llegado aún para ellos, sino a distintas fuentes literarias que los estudiosos ubican en la Italia del siglo XV y aun mucho más atrás, en la Antigüedad. Así, se afirma que Piramo y Tisbe, jóvenes y célebres amantes en todo el mundo romano venidos de los cuentos babilónicos gracias a la adaptación de Ovidio, son lejanos ancestros de Romeo y Julieta. En cambio, es sólo en el XVI (1563) cuando el inglés Arthur Brooke escribe su poema titulado The tragical history of Romeus and Juliet sobre el que se basa Shakespeare.

El musicólogo Jean-Michel Brèque, en un estupendo estudio sobre la dificultad de olvidar a Shakespeare frente al tema que ahora nos ocupa, comenta que los espectadores italianos de 1830 dieron una buena acogida a la ópera de Bellini, lo cual es comprensible, pues la trama dramática y los personajes respondían al gusto de la época mientras la calidad de la partitura musical y la extrema pureza de la melodía es algo que no disminuye con el paso de los años.

En el estilo inconfundible de Vincenzo Bellini (Catania, 1801-París, 1835) toda la vida interior de la música se expresa bajo la forma de una pura melodía vocal. Bellini canta siempre, sea en un aria, en un recitativo, en un conjunto o, sin palabras, en un preludio o interludio orquestal. Ese estilo de melodía que Chopin percibió como pocos en su tiempo y trasvasó a su estilo pianístico.

Éste es el Bellini que nos espera ahora en el teatro Avenida.

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