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Facundo Manes: "El Papa puede funcionar como un punto común para superar la grieta"

El prestigioso neurólogo viajó por primera vez al Vaticano para participar del VI Congreso de Scholas Ocurrentes, que mañana cerrará Francisco

Sábado 28 de mayo de 2016 • 14:19
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LA NACION
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Manes viajó por primera vez al Vaticano para participar del VI Congreso de Scholas Ocurrentes, que mañana cerrará Francisco
Manes viajó por primera vez al Vaticano para participar del VI Congreso de Scholas Ocurrentes, que mañana cerrará Francisco.

ROMA.- "Es una situación histórica tener un Papa argentino y deberíamos aprovecharla". Son palabras de Facundo Manes, prestigioso neurólogo y neurocientífico, que en una entrevista con La Nación intentó explicar qué les pasa a los argentinos con Francisco .

Manes, que conoció al arzobispo Bergoglio en 2009, cuando le entregó el Premio Juntos Educar, viajó por primera vez al Vaticano para participar del VI Congreso de Scholas Ocurrentes, que mañana cerrará el Papa.

En una intervención muy aplaudida en el aula magna de la Casina Pío IV, el científico destacó la importancia de la educación, que debe ser prioridad numero uno de las sociedades, ya que lo que acorta la brecha social es el conocimiento.

Más tarde, en una entrevista con La Nación, Manes -autor de varios libros y rector de la Universidad Favaloro, entre otros cargos-, aseguró que le hubiera parecido raro que Francisco no recibiera a Hebe de Bonafini. Y al hablar de la tan trillada "grieta", aseguró que puede superarse . Es más, se mostró convencido de que "el Papa puede funcionar como un punto común".

-Como neurólogo y neurocientífico de gran prestigio ¿puede explicar qué les pasa a los argentinos con el Papa?

-Bueno, los argentinos tenemos que entender que es algo histórico, que nunca pasó, tener un Papa argentino. Muchas generaciones que nos sucedan nunca lo van a ver. Así que hay que aprovecharlo como algo histórico, como algo que es un honor, que debería honrarnos y que incluso debe ayudar para algunos problemas que nosotros quizás, estando en la Argentina, no podemos ver tan claro como él, como líder internacional. Creo que gran parte de la población lo quiere al Papa, lo que pasa es que en la Argentina a veces estamos en una coyuntura donde hay divisiones de ideologías y lo que tenemos que buscar los argentinos es puntos comunes.

Hoy desde la ciencia sabemos que nosotros funcionamos con esquemas mentales, por ejemplo, uno manejando llega a la casa casi sin pensar. Y esos esquemas mentales producen sesgos. Y los sesgos son ‘mi grupo tiene la razón’, ‘somos los mejores’. Y hoy la ciencia dice ‘ojo’, que los grupos que piensan así, rinden menos. Hay que escuchar al otro, ponerse en el lugar del otro, del que piensa diferente. Y yo creo que en la Argentina nos falta eso.

Olvidémosnos del Papa, entre nosotros hay una división entre los que piensan A y los que piensan B. Y yo creo que el futuro, como dice el Papa, es buscar lo mejor de cada grupo, es buscar puntos comunes. Yo creo que él puede funcionar como un punto común y deberíamos tomarlo así. Si hay algunos que no lo toman, me parece una lástima, porque es una situación histórica que deberíamos aprovechar, por ejemplo para tener políticas de estado como la educación, para escuchar a los diferentes grupos, que siempre algo de razón tienen... A mí me parece que el Papa es una figura central y siento que la mayoría de los argentinos estamos orgullosos de que el Papa sea argentino.

-Habrá visto que parte de la sociedad no digirió que el Papa ayer haya recibido a Hebe de Bonafini...

-Porque en la Argentina estamos permanentemente como en una guardia de un hospital. El hospital tiene varias partes: tiene una guardia, donde se ven las emergencias, la coyuntura, pero además tiene un lugar de prevención, de investigación, para el futuro. Y un país es también así.

No es sólo una guardia, la coyuntura, si alguien se sacó una foto con el Papa... Un país es largo plazo, políticas de Estado, integrarnos. Si uno está mucho en la guardia, en la coyuntura, interpreta estas situaciones con un sentido diferente a cuando uno lo ve a largo plazo. Que se reciban a las Madres de Plaza de Mayo y a las Abuelas, ¡siempre hay que recibirlas! Son mujeres que han pasado una cosa terrible, se le ha muerto un hijo. Y además, nunca quisieron hacer justicia por sus medios y eso es muy importante. Así que me hubiera parecido raro que el Papa no recibiera a un emblema mundial, como son las Madres de Plaza de Mayo.

-Todo el mundo en la Argentina habla de la grieta. ¿Se puede superar?

-Primero de todo, los argentinos muchas veces pensamos que nuestros problemas son únicos. Y no son únicos. En Estados Unidos yo viví una grieta entre republicanos y demócratas que era tan feroz como la que hay ahora entre los kirchneristas y los no kirchneristas. Pero a mí no me interesa hablar de la grieta, sino de las cosas que nos pueden sacar de la grieta, que es el futuro. A los argentinos nos separa el pasado y el presente.

Pero tenemos que ser más inteligentes y pensar qué nos puede unir. Y es el futuro lo que nos puede unir, la revolución de la educación que intenta Scholas, la integridad, luchar contra la pobreza, luchar contra la corrupción, tener proyectos de estado. Ahí debemos poner la energía los argentinos. Es importante el corto plazo, pero es clave el largo plazo. Atender lo urgente, pero sin olvidar la meta. Nosotros estamos siempre en lo urgente, olvidando qué proyecto de país queremos.

-En este sentido usted, que fue el neurólogo de Cristina ¿cómo evalúa estos primeros cinco meses del Gobierno de Macri? Ayer Bonafini pintó un cuadro espantoso y dijo que en 5 meses destruyeron lo hecho en 12 años...

-Yo creo que el kirchnerismo hizo cosas buenas e hizo cosas malas. Yo me siento más identificado con Cambiemos, inclusive cuando tuve el honor de dirigir el equipo médico que operó a la ex Presidenta, yo no la operé, todos sabían que yo venía de otro sector político. Reconozco que hicieron cosas buenas y cosas malas.

Cambiemos debería tomar las cosas buenas que hicieron. Y los kirchneristas deberían ver que Cambiemos está haciendo cosas buenas y algunas cosas malas. Yo, como argentino, que me interesa más el país y el largo plazo, me interesaría tomar algunas cosas que aprendimos que se hicieron, buenas, y otras cosas que se hicieron mal que no pasen nunca más. Pero es muy importante que nos escuchemos, porque hasta científicamente uno tiende a juntarse con los que opinan como uno. Los de Cambiemos se juntan con los de Cambiemos y los K con los K. Y la clave es escuchar a la otra campana, para fortalecer a la de uno.

-¿Ve posible que se pueda superar esta división?

-Sí, a través de la educación, a través del conocimiento y un proyecto de país. El conocimiento y la educación no es sólo lo que aprendemos de historia o de geografía. Es cuidar el cerebro, el capital mental, para que pueda desarrollarse, combatiendo la pobreza no sólo con vivienda y alimento, sino el contexto, mejor calidad educativa, empresarios que no sean prebendarios del Estado, una sociedad basada en el conocimiento. Yo creo que eso nos puede unir.

Y para mí ése es el punto común que puede dejar atrás la grieta y toda la coyuntura en la que permanentemente vivimos. Los países que se desarrollaron hicieron eso: tuvieron una mirada hacia adelante, una meta. Argentina debe volver a ser el foro intelecutal, económico,educativo de América latina. Ésa debe ser nuestra meta. Quisiera que la misma energía que ponemos en el pasado y en el presente, la pongamos en el futuro, para discutir cómo combatir la pobreza, cómo tener cerebros que puedan jugar el partido, porque tenemos 4 millones de argentinos hoy, entre 0 y 17 años, que viven en contexto de pobreza. Esos chicos tienen un impuesto mental, que es una hipoteca social tremenda.

En eso tenemos que poner la energía nosotros, no si el Papa se sacó una foto con tal persona. Y en este sentido el mensaje de Francisco es muy importante para la Argentina, porque él habla de integrarnos, e integrarnos es sentir el dolor del otro, no sólo ayudar al otro. Nosotros tenemos una herida social, una deuda social, y los que no estamos en esa deuda social tenemos que sentir el dolor del otro. Ése es el mensaje de Francisco muy importante para los argentinos. Estamos allá y pensamos que si vienen dólares bajamos la inflación ¿pero qué hacemos si tenemos un 30 por ciento de pobres? Hay que incluirlos, hay que tomarlos, tienen que ser nuestra familia.

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