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Javier Cercas. "La mejor literatura es la que no suena a literatura, sino a verdad"

El escritor español, que acaba de publicar El punto ciego con las conferencias que dio en la Universidad de Oxford, discute su propia obra: "Un escritor tiene que ser fiel a sus obsesiones"

Domingo 05 de junio de 2016
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PARA LA NACION
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Foto: Silvana Colombo
Foto: Silvana Colombo.

BARCELONA.- Javier Cercas entra a su bar y café predilecto, El Escocés, en la calle Mandri de la zona alta de la ciudad, con seis libros bajo el brazo y un bolso. Para entonces, se aprestaba a viajar a Pekín, donde recibiría un premio por El impostor, elegida como la mejor novela publicada en China durante 2015. Cercas camina hasta la última mesa del fondo, entre clientes que toman cafés o cervezas y una pareja de ancianos que se besa en el centro del salón. Pide una gaseosa saborizada con limón antes de empezar a hablar del libro que acaba de editar en América Latina: el ensayo literario El punto ciego (Random House).

La idea surgió por azar. Mientras manejaba su auto, ensayó ante su mujer y su hijo la idea del punto ciego. Luego, contó, descubrió que se trataba de un hallazgo del físico Edme Mariotte en el siglo XVII: los ojos tienen un lugar sin detectores de luz en los que no se ve nada. Cercas sostiene que en el centro de algunas novelas, como El Quijote o Moby Dick, existe un punto ciego, un punto a través del cual no es posible ver nada. "Es a través de esa oscuridad a través de la cual iluminan estas novelas; es precisamente a través de ese silencio a través del cual estas novelas se tornan elocuentes", escribió. Las novelas del punto ciego y la mayoría de la suyas -sostiene- tienen un mecanismo parecido. "Formulan una pregunta, y el resto de la novela consiste, de una forma más o menos visible, en un intento de responderla, hasta que al final la respuesta es que no hay respuesta", dice. El punto ciego es un mapeo de sus lecturas: desde El Quijote -la primera novela, define-, Borges -el primer posmoderno- y muchas de las novelas y novelistas que le interesan, incluida la discusión e ingeniería de su propia obra.

El punto ciego es, también, la vuelta de un viejo profesor a los claustros. En 2014 la Universidad de Oxford lo invitó a ocupar el cargo de Weinfield Visiting Professor en Literatura Comparada, que entre sus antecesores tuvo a George Steiner, Martha C. Nussbaum, Roger Chartier, Umberto Eco, Mario Vargas Llosa y James Wood. Confeccionó el libro a partir de la reescritura, en español, de las conferencias dictadas en inglés para un público general.

Recibió preguntas que lo sorprendieron: "Oiga, ¿por que el éxito del Quijote no tuvo descendencia?" Debió esmerarse en responder: la mujer que preguntó aportaba decisivos fondos a la Universidad de Oxford. "El Quijote -ha encontrado como respuesta- es un libro dominado por la ironía, la ambigüedad y las verdades múltiples y contradictorias del punto ciego."

Hasta 2001, Cercas, nacido en 1962 en la provincia de Cáceres en Extremadura, vivía de la docencia universitaria. Después de doctorarse en filología hispánica, consiguió un cargo de profesor regular en la Universidad de Illinois en 1987 y años más tarde continuó como profesor de Literatura Española en la Universidad de Gerona.

¿Ve alguna relación entre la docencia y la escritura?

Te voy a decepcionar. Hace mucho que no doy clases. Doy cinco clases al año. Hasta 2001 yo era un novelista que se ganaba la vida de profesor. No fui a Estados Unidos a triunfar. Yo era un filólogo. Mi tesis doctoral fue sobre Gonzalo Suárez. Para mí, el primer escritor posmoderno español. Fui a buscar mi tradición ahí. Hablaba de la pintura, del pop. Yo aprendo de la filología, de la historia, de la filosofía. Soy, también, caníbal o vampiro. Cuando me ganaba la vida de profesor, lo que yo quería, en realidad, era escribir.

Sus primeras novelas corresponden a ese género: la de novela de campus.

Y era el mundo que conocía. Mi primeros dos libros (El móvil y El inquilino) son de 1987 y 1989, y después no escribí hasta 1997. Por un azar, un libro mío (Soldados de Salamina, 2001) se empezó a vender muy bien y eso cambió mi vida. Conocí la vida de escritor de grande: a los 40 años. Hasta entonces sólo conocía a poetas catalanes. Era un marginal.

Cuando usted llegó a Estados Unidos no había comenzado aún el boom de las carreras de escritura creativa. ¿Se puede aprender a escribir?

La respuesta es no. Pero te puede ahorrar tiempo. Si hubiese tenido a Adolfo Bioy o a Borges (dos de los escritores que más admiro) me hubiese ahorrado mucho tiempo. Ese profesor te puede decir no escribas azulinos, escribe azul. Los profesores de escritura creativa, de todas maneras, no te harán escritor. Te pueden mejorar. Te pueden ayudar. No hay secretos en realidad: hay que leer y escribir mucho. Pero mucho. Y puedo, aunque no me lo han pedido, dar una sugerencia. No tengan prisa por publicar. No hay que escribir para nadie.

Usted ha repetido que el público no existe.

Claro. Para mí el público no existe. Intento satisfacerme a mí mismo. Pienso en el lector de buena fe que lee por placer. Ése es el mejor lector. Soy lector de buena fe con mis manías. Por ejemplo, no me gustan los puntos suspensivos. Trato, sencillamente, de escribir bien.

¿Y qué es escribir bien?

Escribir bien es escribir de manera nítida. Hay que esforzarse para escribir de manera transparente. Yo trabajo mucho para que no se note mucho que trabajé mucho. Reescribo y reescribo. Pienso en los libros que pueden llegar a muchas personas pero tienen cosas para pocos, como los de Cervantes, Borges, Kafka, Beckett: se entiende todo. Ésos son los autores que me gustan. Los fáciles de leer y difíciles de entender.

Cercas tiene un método. Se levanta a la mañana y camina o corre 30 o 40 minutos antes de empezar a escribir. Aunque fue deportista en su adolescencia, descubrió esa rutina de grande gracias a su hijo Raül .

¿Ya tuvo su primer efecto?

Escribí El impostor (la historia de Enric Marco, un barcelonés que se hizo pasar por sobreviviente de los campos de concentración nazi durante décadas hasta que fue descubierto en 2005) corriendo. Una vez que salió, salió solo. Estaba embarazado de El impostor. Yo creo que los temas no los elegimos, sino que los temas nos eligen a nosotros. Un escritor tiene que ser fiel a sus obsesiones. Si tu obsesión es que te puedes despertar y ser un escarabajo, tenés que escribir sobre eso. Yo escribo sobre lo que me importa mucho.

¿Por ejemplo?

En Soldados de Salamina me pregunté por qué un soldado republicano hace lo que hace y no fusila a un ideólogo de la Falange y futuro ministro de Franco; por qué un hombre falsea su historia como el caso de El impostor y en Anatomía de un instante por qué Adolfo Suárez (arquitecto de la transición de la dictadura a la democracia en España) no se tira al suelo mientras la balacera había empezado en el Congreso de Diputados durante el intento de golpe de febrero de 1981. Esas cosas me han interpelado. Los libros cambian en el proceso. Por eso en mis libros escribo el proceso de escritura.

En El punto ciego se detiene en novelistas que, en sus palabras, se han empeñado en vaciar de ficción sus novelas y cita a varios de sus contemporáneos, como J. M. Coetzee, Antonio Muñoz Molina y Emmanuel Carrère, entre otros.

Cuando hablamos de novelas vaciadas de ficción, mi actitud es de expectativa. Hay que ser paciente. Esperar a ver qué te da la realidad. La realidad te da muchas cosas. El desafío de buscar todo el tiempo la verdad. La verdad literaria. Tienes que buscarle forma a la verdad literaria. Darle forma a lo real. La literatura es lo que no suene a literatura. Toda la mejor literatura es la que no suena a literatura; es decir, lo que suena a verdad. Las novelas, las vaciadas de ficción y las que no, comparten una única obligación: ampliar el conocimiento de lo humano.

Cercas y sus postulados han producido a su "anticercas". El catedrático Ramón Rubinat Parellada publicó Crítica de la obra literaria de Javier Cercas: Una execración razonada de la figura del intelectual y La erudición chiflada de Javier Cercas: crítica, desde la teoría de la literatura del materialismo filosófico, de 135 aporías cercasianas. Rubinat sostiene que la teoría de la literatura de Cercas, sus textos críticos, las ideas en sus novelas y su aproximación filosófica a los más diversos asuntos se sostienen en una erudición que "como intelectual posmoderno, relaciona y explota desde la retórica y el psicologismo, es decir, según una ?razón perturbada' (chifladura)". Rubinat ha subido a la Red un video de 50 minutos en las que da una pequeña conferencia de impugnación. Cercas no le ha contestado aún ni lo ha convertido en personaje de sus ficciones.

El punto ciego contiene una declaración de amor a Mario Vargas Llosa. Sostiene que nadie que escriba en español ha podido escribir cinco novelas del nivel de La ciudad y los perros (a la que le dedica un extenso capítulo), La casa verde, Conversación en La Catedral, La tía Julia y el escribidor y La guerra del fin del mundo. Vargas Llosa fue, dice Cercas, decisivo en el éxito de Soldados de Salamina, por la elogiosa reseña que publicó (se conocieron el 11 de septiembre de 2001) y aparece, también, en El impostor: en una cena, el Nobel le sugirió escribir sobre Enric Marco, a quien juzgó como un personaje cercasiano. "No es un guiño -dice en la entrevista- la inclusión de Vargas Llosa en El impostor ni la de (Roberto) Bolaño en Soldados de Salamina. Bolaño era una amigo. Si ellos están en mis libros es porque venían bien a la novela. Yo pienso, antes que nada, lo que le conviene al libro y lo hago."

Cercas ha tenido una posición comprometida: en sus columnas quincenales en El País ha sido crítico del reclamo independentista de Cataluña.

Después de que se elija nuevo gobierno en las elecciones del 26 de junio, ¿cree posible un nuevo ciclo de movilizaciones en torno al reclamo independentista de Cataluña?

Ahora ha bajado muchísimo la intensidad del reclamo. Con la crisis, algunas personas se reivindicaron en la independencia de Cataluña. No existe una mayoría de catalanes que sean autonomistas. Un 47% lo votó (en el referéndum de noviembre de 2014), pero yo creo que ese número es exagerado. La independencia de Cataluña es una mala idea. Una de las mejores ideas en siglos de los europeos es la Comunidad Económica Europea. Es una utopía razonable, suponiendo que eso es un oxímoron. Siempre ha habido tensiones y más en los últimos años. Ojo, por momentos aquí ha aparecido el populismo también.

Por su sobreutilización actual, en España, pero también en la Argentina o Estados Unidos, ¿populismo ya quiere decir poco?

¿Qué es el populismo para mí? Echarles la culpa de lo que nos pasa a los demás. El enemigo exterior. Ustedes en la Argentina saben eso. Los demagogos saben que hay que encontrar un enemigo exterior. Aquí el enemigo exterior es España. Y esto es producto de la crisis. Europa también está llena de populismo, y ésta ha sido nuestra forma de populismo: nuestro enemigo es el otro. En ningún país se admite la secesión: ¿cómo la vamos a admitir en España? Yo creo en la democracia de verdad. ¿Qué es la democracia de verdad? Hacerle caso a la gente: en este caso, un referéndum que le dé la oportunidad de definir.

¿Y la novela de su padre es la próxima?

No avancé más con esa novela. No cuento nunca mi nueva novela. No doy a leer fragmentos. Ni a mi editor, ni a mi mujer. La novela que estoy escribiendo es la que más quería escribir. Es que sale de muy adentro. Cuanto más escondido, siempre es mejor. Como el petróleo.

Biografía

Javier Cercas nació en 1962 en Cáceres, Extremadura. Profesor de literatura española en la Universidad de Gerona, enseñó filología durante años. Es autor de siete novelas (entre ellas, Soldados de Salamina, Anatomía de un instante y El impostor), en las que mezcla el testimonio y la crónica con la ficción.

Por qué lo entrevistamos

Porque es un escritor cuya formación y práctica docente le permiten la reflexión sobre su propia literatura

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