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"Mejor, una gaseosa": los chicos ya casi no toman agua

Alertan que ocho de cada diez consumen menos de lo recomendado

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LA NACION
Miércoles 08 de junio de 2016
''Gaseosa, juguito, té de frutilla o de durazno. Dame cualquier cosa menos agua'', pide Lourdes Mutto
''Gaseosa, juguito, té de frutilla o de durazno. Dame cualquier cosa menos agua'', pide Lourdes Mutto. Foto: LA NACION / Maximiliano Amena
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Pablo Aguinis, padre de Ramiro, de cinco años, encontró un buen argumento para convencer a su hijo no de que tome agua, sino de que, al menos, no ponga mala cara cuando una botella transparente llega a la mesa. "El agua es la bebida de los leones. ¿O conocés alguno que tome gaseosa?" Pero no es fácil sostener el argumento, ni siquiera ante un fan de los animales salvajes como Ramiro. Porque su hijo es parte de una generación que casi no toma agua.

El Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) acaba de publicar un informe que indica que casi ocho de cada diez chicos consumen agua sólo de manera ocasional durante las comidas, los deportes o en la escuela.

Otro estudio, hecho por el Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (Cesni), lo confirma. Indica que los argentinos consumen volúmenes de líquido cercanos a la recomendación de las Guías Alimentarias Argentinas, que en el caso de los adultos es superior a los dos litros y cercana al litro en los menores de cinco años. Pero sólo el 21% de lo que tomamos es agua, mientras que el 50% son bebidas con sabor e infusiones azucaradas. El 29%, bebidas con sabor e infusiones sin azúcar. Según este estudio, los chicos son los que más se inclinan por lo azucarado. El consumo de agua en la adolescencia se reduce todavía más, a pesar de que es la etapa menos sedentaria de la vida: representa apenas el 13,2% de los líquidos que se consumen a esa edad, según apunta Esteban Carmuega, director del Cesni.

Entre el primer año de vida y los 13, los chicos deben pasar de tomar un litro de líquido diario a dos. En términos concretos, esto se traduce en ocho vasos, que se toman durante el día. Pero, tal como están las cosas, apenas un vaso y medio de esos ocho son de agua pura (de la canilla o mineralizada). Otros cuatro corresponden a bebidas con azúcar y dos y medio a bebidas sin azúcar o light.

¿Por qué los chicos no toman agua? Los especialistas barajan varias posibilidades y todas apuntan a la responsabilidad de los adultos: los padres no la toman o no estimulan su consumo en la mesa. Viven con fuerza la creencia de que no es segura el agua que llega a los hogares. Además, como tercera causa, aparece el sedentarismo. Es decir, los chicos que hacen poco ejercicio sienten menos sed que los que se agitan en una carrera con sus amigos o los que juegan en la plaza o practican un deporte y experimentan esa sensación de boca seca que pide a gritos un poco de agua.

¿En qué se traduce la dieta de los chicos que casi no toman agua? En calorías extra, mala hidratación e incorporación de productos artificiales al organismo. Pero, además, según el informe "Derecho al agua segura", del Barómetro de la Deuda Social, no hidratarse correctamente afecta el rendimiento escolar, hace que los chicos que practican deportes no lleguen a alcanzar su potencial e inicia un círculo vicioso que se retroalimenta con el sedentarismo y la obesidad infantil.

"Durante la actividad física, la deshidratación produce alteraciones en una serie de funciones fisiológicas, aumentando el esfuerzo termorregulador y cardiovascular. Ello provoca una disminución del rendimiento aeróbico en los niños", dice el informe. También menciona un estudio hecho en estudiantes de los Estados Unidos en los que se encontró que la hidratación tenía un impacto directo en la función cognitiva. Los chicos que llegaban a la escuela con mala hidratación (el 84%) tenían peor rendimiento escolar que el resto.

Según el documento, se estima que el 28,5% de los chicos que practican deportes o alguna actividad física, durante el ejercicio, consume de modo esporádico agua de la canilla o envasada y hay un 5% que nunca toma agua mientras se ejercita.

El informe de la UCA se hizo sobre la base de la encuesta de la Deuda Social, que abarcó 5700 hogares y en la que se entrevistó a padres de chicos de entre 2 y 17 años.

"Es veneno"

Según apuntan los especialistas, no se trata de un problema de accesibilidad al agua. De acuerdo con una proyección de los datos del último censo que hicieron los investigadores de la UCA, en 2015, el 84,2% de los chicos tenía acceso directo a agua corriente de red, que debería ser considerada segura.

"Es veneno". La frase se repite cada vez que el padre o la madre de Santiago, de 6 años, responde que para tomar hay agua. Santi se enoja y pide gaseosa. "Aunque sea un juguito", ruega. Hasta que al final, suele rematar con esa frase que a los padres les eriza la piel: "El agua es veneno".

Algo parecido le ocurre a Daniel Mutto con su hija Lourdes, de 5 años. En la mochila, le deja una botellita de agua mineral para que se hidrate en el jardín. Sin embargo, la situación se repite todos los días: la botella siempre regresa llena.

Según el informe de la UCA, el déficit en el consumo de agua alcanza a todos los sectores sociales; sin embargo, los chicos que viven en los dos extremos de la pirámide son los que más agua toman. En los hogares de menores recursos, se toma agua de la canilla. Esto se relaciona con la dificultad económica para poder pagar por otro tipo de bebidas.

Los investigadores encontraron que en el otro extremo de la pirámide, los hijos de hogares con mayores recursos son los que con más frecuencia toman agua, en este caso, embotellada, porque existe una mayor conciencia inculcada por los padres sobre la importancia de la hidratación.

Los chicos que viven en hogares de clase media y media baja son los que con mayor frecuencia toman gaseosas, jugos y aguas saborizadas en reemplazo del agua.

Aunque los padres de la generación actual se criaron en una época en la que las gaseosas eran sinónimo de los cumpleaños o de los fines de semana en los que ocurría un evento especial, hoy no existe tal diferencia. Todos los días son óptimos para tomar una gaseosa. De todas formas, el consumo de estas bebidas en los chicos durante ocasiones festivas es generalizado. Y el de agua, casi nulo. Según la encuesta, el 41% de los chicos nunca consume agua durante una fiesta.

LA NACION se comunicó con los responsables de la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas Sin Alcohol (Cadibsa) para conocer su opinión sobre el fenómeno de los niños que casi no toman agua, pero al cierre de esta edición no habían respondido.

"En ocasiones", la respuesta más común

35%

de los chicos

Es la cifra de los que toman agua sólo en algunas ocasiones durante las comidas. El 7 por ciento no lo hace nunca

17%

de los estudiantes

Es el número de los chicos que en la escuela toman ocasionalmente agua de la canilla o embotellada

28,5%

de los que practican deportes

Ese universo, durante la actividad física, consume de modo esporádico agua de la canilla o embotellada. Mientras que el 5% nunca lo hace

5700

hogares

Es el universo que tomó el informe "Derecho al acceso de agua segura en la infancia y adolescencia en cantidad y calidad", que hizo el Barómetro de la Deuda Social en todo el país

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