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El cuento de los cuatro planetas y la estrella fugaz

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LA NACION
Sábado 11 de junio de 2016
Chucho, Hornito, Chiflete y Hoyito Glotón
Chucho, Hornito, Chiflete y Hoyito Glotón. Foto: Prensa
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El hoyito glotón / Autor: Héctor Presa, sobre idea de Catalina Petra y Fernanda Presa / Dirección: Héctor Presa / Intérpretes: Lucas Romero, Cinthia Nión, Belu Moras, Valeria Acciaresi y Macarena Ferreira / Música: Ángel Mahler / Coreografía: Mecha Fernández / Escenografía: Claudio Provenzano / Vestuario: Lali Lastra / Sombreros: Lelia Baamondi / Sala: teatro La Galera, Humboldt 1591 / Funciones: sábados 11 y 25 y domingos 12 y 26, a las 15 / Nuestra opinión: buena

Chucho, Chiflete y Hornito son vecinos y amigos. Habitan un barrio particular, la Galaxia. Es que son planetas, cada uno con sus características propias. En uno predomina el frío; en otro, el viento, y en el tercero, el calor, según lo que sugieren sus nombres. Les gusta reunirse para comer juntos, compartir helados de sopa de uno con volcanes de chocolate del otro.

La acción es sencilla y el conflicto recién se pone en evidencia al mediar la obra, cuando aparece, siempre hambriento, Agujerito Negro, también conocido como Hoyito Glotón. Hasta ahí, los personajes se presentan, cada uno con su singularidad, con la timidez en Chucho, la fogosidad en Hornito y la volatilidad en Chiflete.

La eficaz partitura de Ángel Mahler y las coreografías de Mecha Fernández, habituales colaboradores de las puestas de Héctor Presa al frente del grupo La Galera Encantada, le ponen movimiento a la escena. Los sombreros caracterizadores sobre las cabezas de los actores, diseñados por Lelia Baamondi, establecen una relación interesante entre actor y personaje, un semidesdoblamiento narrativo ya ensayado con buen resultado en alguna otra obra de Presa.

Pero volvamos a la historia: Hoyito arrasa con todo lo alimenticio y algunas cosas más. Como buen villano necesita escapar con su botín, su voracidad lo obliga a esconderse, carece de hogar y de amigos.

Desesperados ante la devastación alimentaria, los tres planetas vecinos convocan a Fugazzeta, la estrella fugaz que cumple funciones de delivery y mensajería en el espacio, para que transmita una invitación al pequeño devorador. "Está creciendo?", se escucha decir a modo de explicación. Pero claro, eso no alcanza para resolver el problema.

Enmarcada en el relato de un abuelo a su nieta, la historia presenta diversas opciones de final. La que queda es la que aporta la nieta, que encuentra una manera de darle un valor de generosidad al hambre de Hoyito Glotón.

La obra discurre en un camino entre Principito y Planetario, como un fuerte reflejo estelar de la vida de los más chicos. Más Principito que Planetario: Presa habla de los pequeños espectadores, más que de las estrellas.

No será entonces una lección de astronomía; difícilmente alguno de los chicos salga de la galaxia encantada de La Galera con una explicación científica de la fuerza gravitatoria de los agujeros negros. Pero es posible que en unos años, si llegan a tener que estudiar los astros, recuerden con una sonrisa su primera aproximación humanizada a las complejidades del espacio. Un detalle: la historia está disponible también en formato de un bello libro para dibujar.

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