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Susana Malcorra se reunió con el papa Francisco en el Vaticano y aseguró que "no hay ninguna animosidad hacia el Presidente"

La canciller mantuvo un encuentro de una hora con el Sumo Pontífice; no se habló del rechazo al dinero para Scholas Ocurrentes

Lunes 13 de junio de 2016 • 13:22
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LA NACION
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El saludo entre el Papa y la canciller
El saludo entre el Papa y la canciller. Foto: Cancillería

ROMA.- Al margen de saludar esta mañana al Papa brevemente en el marco de su visita al cuartel general del Programa Mundial de Alimentos (PAM), organismo de las Naciones Unidas, esta tarde la canciller argentina, Susana Malcorra , se reunió por más de una hora con Francisco en la residencia de Santa Marta, en el Vaticano.

"Hablamos del país de manera constructiva y positiva, y hablamos también del mundo", contó Malcorra a LANACION, que admitió que, como argentino, el Papa tiene una profunda preocupación por su país, como por el resto del mundo. "Fue una conversación muy rica, muy natural, donde no hubo ningún pase de factura, ni enormes diferencia filosfóficas", agregó, en una entrevista exclusiva con este medio en la que aseguró que desde el Santo Padre no hay "ninguna animosidad hacia el Presidente".

"Yo me encontré muy cómoda hablando con el Santo Padre, lo conocía, pero no tenía una relación fluida con él. Fue una conversación muy natural donde comparamos cuestiones múltiples y de ninguna manera yo noté en él ninguna animosidad, definitivamente, hacia el Presidente", dijo. "Y me parece que los ejes sobre los cuales estamos trabajando son los ejes que les preocupan al Santo Padre. Lo cual no quiere decir que en cierta ocasión, en cierto tema, en cierta decisión, él no pueda tener una perspectiva distinta siendo argentino y habiendo vivido tan de cerca estas cuestiones", destacó. "La verdad es que yo no encontré en la conversación esa lejanía a la cual se hace referencia, me parece que los argentinos tendemos a leer las cosas desde algo que es pupocéntrico (por el pupo), que nos caracteriza", agregó.

Malcorra admitió que en la larga conversación "el Santo Padre se mostró muy preocupado y ocupado por Argentina" por la cuestión de la pobreza, la cuestión de las oportunidades para los jóvenes y el narcotráfico, temas relacionados entre sí. "Hablamos mucho de eso, de cómo trabajar, de cómo hacer que este círculo vicioso se revierta y cómo efectivamente hay que dar un tiempo para que esto pueda ocurrir. Pero no hubo pasaje de facturas, hubo simplemente una conversación. Pensar en pasaje de factura desde la óptica del Santo Padre me parece que es banalizar la relación con una figura de una polenta y de una presencia como tiene él, como se vio esta mañana en un evento totalmente distinto como el que tuvimos en el PAM", dijo.

Durante la audiencia –que fue pedida por Malcorra porque le hubiera parecido "casi una descortesía" pasar por esta capital sin intentar un encuentro, después de haberse saludado por la mañana en la visita del Papa al PAM-, no se habló del rechazo de la fundación pontificia Scholas Ocurrentes a casi 17 millones de pesos que le había decidido donar el Gobierno, aseguró. Tampoco de la invitación que le hizo el presidente Mauricio Macri a Francisco para que viaje al país el año próximo.

La canciller confirmó, sin embargo, la existencia de un proyecto para que Macri viaje al Vaticano para la canonización del beato José Gabriel Brochero, el domingo 16 de octubre próximo. En esa oportunidad sí podría darse una segunda entrevista entre el Papa y el Presidente. Respecto de la relación entre ambos, Malcorra contó que el ex arzobispo de Buenos Aires en los más de 60 minutos que compartieron estuvo muy distendido y, le preguntó con mucho afecto por el primer mandatario, su mujer y su hija Antonia.

-¿Hablaron de su postulación como secretaria general de las Naciones Unidas?

-Me dijo que sabía que estaba postulada, me dijo que sabía que había varios otros candidatos, que había un proceso de decisión que ya se había lanzado, pero le dije claramente ‘Santidad, no estoy esperando que me de el apoyo en esto, sé muy bien que es así’. E hicimos un chiste al final, no vaya a ser que termine siendo que como es el Papa y Messi no quieran que haya una argentina secretaria general, así que era mejor que no interviniera, es decir, fue manejado a nivel de chiste, no hablamos más allá de eso.

-En la prensa argentina salió la noticia de que el Papa estaría enojado por el supuesto nombramiento como agregado de inteligencia en la embajada argentina ante Italia de Alejandro Colombo, que sería alguien muy cercano al ex embajador Esteban Caselli y a Antonio Jaime Stiusso...

-Hoy a sido titular de prensa esto, es verdad, pero cuando vuelva a la Argentina voy a mirar de qué se trata... No tengo más que decir. Normalmente los nombramientos dentro de las embajadas que tienen que ver con el área de inteligencia vienen del área indicada, dentro del Gabinete. Pero lo voy a mirar, no tengo nada que decir al respecto.

-Tampoco se habló de ese tema entonces...

-No. Yo sé que lo que le estoy diciendo tiene gusto a poco. Pero fue una muy interesante, rica conversación que no tuvo nada que haga título de molde de primera página. Hablamos del país, por supuesto, pero de manera constructiva y positiva. (El Papa) me habló del Presidente, de su mujer, de su nena, de Antonia... Hizo referencia hasta a cosas familiares...

-Es decir que no hay antipatía, como algunos dicen...

-Yo no lo noté. Y yo no he estado expuesta a la relación del Presidente y del Santo Padre cuando uno era arzobispo de Buenos Aires y el otro jefe de Gobierno de la Ciudad. No tengo esa historia. Lo que yo sentí hoy es que la cosa era una cosa natural, nada especial.

-A nivel personal, como vivió esta primera reunión cara a cara con el Santo Padre?

-Fue muy afectuoso, de hecho, cuando me despedí le pedí que me diera un beso. Me acompañó hasta la puerta y Marcos, mi secretario, estaba un poco lejos. Le dije ‘Santo Padre, voy a abusar de usted, Marcos va a querer saludarlo’. Así que Marcos vino corriendo, después vino el coche y estuvo esperando a que nos fuéramos y ahí, antes de subirme al coche le volví a dar otro beso. En realidad ahí me lo dio él, así que tuve dos besos del Santo Padre (risas). Esto para decirle que sentí una cosa natural, muy afectuosa y muy respetuosa, como tiene que ser.

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