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Lecturas de la semana: trabajos y placeres del alma

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LA NACION
Domingo 19 de junio de 2016
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"Podemos llegar a cualquier punto del mundo, pero, más importante aún, desde cualquier punto podemos ser alcanzados. La privacidad y sus posibilidades son abolidas", se lee en la tapa de El trabajo del alma (Cruce), del filósofo italiano Franco Berardi Bifo. El autor, que trabajó con Félix Guattari, analiza cómo la producción digital, sucesora y superadora de la producción industrial, compromete directamente el alma.

Las nuevas formas de trabajo ya no sólo necesitan del cuerpo, subraya Berardi, y eso lo lleva a reflexionar sobre el modo en que ha ido cambiando el concepto de alienación, desde la escisión entre vida y trabajo, como la entendía el marxismo, pasando por el giro copernicano que Guattari y Deleuze le imprimen en el campo clínico (donde la transforman de escisión de la conciencia en conciencia múltiple), hasta llegar a la forma de alienación que aqueja a la mujer y el hombre actuales: la que se deriva de haber puesto a trabajar al alma, es decir, de haber sometido la esencia de lo humano al yugo de la producción de valor económico. Esta dinámica, señala Berardi Bifo, también arrasó, paradójicamente, a uno de los agentes encargados de analizarla, el "intelectual", que, merced al desarrollo de las tecnologías digitales, se ve cada vez más absorbido por la esfera de la producción económica.

Poesía de las cosas simples

Con la publicación de las Obras completas de Manuel J. Castilla (Cerrillos, 1918-1980), Eudeba rinde homenaje al recordado poeta salteño que, en alas de un folklore renovado, trascendió las fronteras del país. Retratista de su tierra y de su gente; de las alegrías y tristezas cotidianas, Castilla fue también periodista y un activo protagonista de la vida cultural del Noroeste argentino.

Su poesía, terreno en el que fue prolífico, fue distinguida por el Fondo Nacional de las Artes. Obras completas reúne catorce libros de poemas: Agua de lluvia (1941), Luna muerta (1943), La niebla y el árbol (1946), Copajira (1949), La tierra de uno (1951), Norte adentro (1954), El cielo lejos (1959), Bajo las lentas nubes (1963), Posesión entre pájaros (1966), Andenes al ocaso (1967), El verde vuelve (1970), Cantos del gozante (1972) y Triste de la lluvia (1977). A ellos se suman una compilación de poemas a veces inconclusos, publicado en forma póstuma, Campo del cielo, y dos obras en prosa: De solo estar (1957), y ¿Cómo era?, también aparecido tras la muerte del autor.

De las cosas simples y las bellezas austeras que Castilla rescata en su obra, dan testimonio estos versos de "El casamiento del sapo y la rana": "Como si fuera de azúcar

la luna se desmorona./ La luna se va cayendo/ sobre el hombro de la loma".

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