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Francia, en el origen de nuestra independencia

Jueves 23 de junio de 2016
PARA LA NACION
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En el bicentenario de la Independencia argentina es pertinente recordar el gran papel que tuvo Francia para que América avanzara hacia un sistema republicano.

El Iluminismo francés, como contracara del absolutismo español que dominaba la región, inspiró la independencia de nuestro continente. Así, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que surgió de la Revolución Francesa fue la pieza que marcó con claridad a nuestros patriotas de 1810 y 1816: todos los hombres son libres e iguales ante la ley. Este texto fundamental, recordemos, tiene su versión femenina: Olimpia de Gouges publicó en 1791 la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, donde expresó: "Si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la Tribuna".

De este lado del Atlántico, Mariano Moreno fue una figura clave en la difusión de las ideas de la revolución. Moreno tradujo al castellano Elcontrato social, de Jean-Jacques Rousseau, y permitió así que se expandieran las ideas de libertad e igualdad. De esta manera, el pensamiento de los hombres y las mujeres de Francia se metió de lleno en nuestra forma de pensar, lo que nos une al país galo en este Bicentenario.

En la cena que el presidente Mauricio Macri ofreció en el Museo del Bicentenario con motivo de la visita de François Hollande, el primer mandatario francés relató lo cómodo que se sentía en Buenos Aires, una ciudad cuyo estilo tanto le evocaba a París. Y habló del monumento de plaza Francia que la comunidad francesa nos legó en 1910 para el centenario de la Independencia. Ese monumento muestra a dos Marianne: una conduce de la mano a la otra, la República Argentina, claramente más joven. Por encima, la Gloria las guía con una antorcha que ilumina el camino de ambas. Marianne es la figura alegórica que representa los valores de libertad, igualdad y fraternidad que se impusieron en la revolución de 1789.

No muy lejos de allí, los restos mortales del General José de San Martín descansan desde 1880 en la capilla Nuestra Señora de la Paz, en la Catedral Metropolitana. Nuestro general es custodiado permanentemente por dos granaderos... y por tres Marianne, figuras femeninas potentes, con sus gorros frigios, que en este caso representan a cada uno de los países que San Martín liberó: la Argentina, Chile y Perú.

Con orgullo, las mujeres, Francia y las Marianne estamos estrechamente ligadas en esta fecha trascendental que nos pone frente a los desafíos de los próximos 200 años. Buscamos un mundo mejor, donde cuidemos los recursos en pos de las próximas generaciones; un mundo equitativo, integrado, inclusivo, basado en los principios fundantes de esas dos revoluciones: la francesa y la argentina. Inspiradas en la alegoría de Marianne, las mujeres francesas y argentinas nos ponemos al frente con vocación emprendedora y liderazgo en el mundo de lo público, las empresas y la sociedad civil. Pensamos que un mundo que se supere es posible, donde cada una desde su campo de acción, por pequeño que sea, puede hacer una diferencia. Estamos dispuestas a aportar luz para lograr todas juntas un futuro mejor.

Presidenta de la Asociación Marianne de mujeres francoargentinas

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