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La UE insiste en que no habrá un pacto "a la carta" tras el Brexit

En la primera cumbre en 43 años sin representante británico, exigieron que se active la salida

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LA NACION
Jueves 30 de junio de 2016

PARÍS.- Los 27 países que quedarán en la Unión Europea (UE) después de que Gran Bretaña haga efectiva su salida, desecharon ayer en Bruselas la posibilidad de un "acuerdo a la carta" para ese país, como pretenden las principales figuras del Brexit.

En la segunda jornada de la cumbre de Bruselas, a la cual por primera vez en 43 años no asistió un jefe de gobierno británico, los 27 reafirmaron en forma unánime que no iniciarán "ninguna negociación" hasta que Londres haya activado el artículo 50 del Tratado de Lisboa para pedir formalmente la salida británica de la UE. Al mismo tiempo, reiteraron la necesidad de que el gobierno de Gran Bretaña tome esa iniciativa "lo más rápidamente posible" a fin de no paralizar a la UE.

En términos aún más duros, la canciller alemana, Angela Merkel , estimó que Gran Bretaña no puede esperar ningún tipo de negociación "ni formal ni informal" antes de que comunique legalmente que quiere abandonar la UE. A su vez, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, prohibió a todos los comisarios y altos funcionarios que entablen cualquier tipo de "negociaciones secretas" con el gobierno británico hasta que Londres no haya clarificado sus intenciones. Juncker aclaró además que la ruptura entre Gran Bretaña y la UE es "irreversible".

"Puede ser inmediata o llevar algunos días", pero es "irreversible", insistió.

Incluso Merkel estimó que no veía "cómo se podría revertir esta situación" creada por el referéndum del 23 de junio.

Tras explicar que los 27 desechaban la posibilidad de un "acuerdo a la carta", el presidente francés, François Hollande, afirmó que la UE desea mantener fuertes vínculos con Gran Bretaña, que podrían darse en el marco de una asociación como la que existe con Noruega. Pero esas relaciones sólo son posibles en la medida en que se reconozcan y respeten las cuatro libertades de movimiento: de personas, de bienes, de servicios y de capital. "No se pueden aceptar tres libertades y rechazar una cuarta", aclaró Hollande.

La cumbre de Bruselas permitió coordinar la posición de los 27, pero no logró conocer cuáles son los planes británicos. Esa ambigüedad plantea más de un problema porque legalmente, mientras no comunique su decisión de alejarse, sigue siendo un país miembro, con sus derechos y obligaciones. Anteanoche, durante la cena de despedida, Cameron explicó a sus colegas que no tenía mandato para decidir sobre ese punto. En teoría, la decisión debe ser adoptada en el más breve plazo para impedir que asuma la presidencia rotativa que le corresponde en el segundo semestre de 2017.

En vista de ese bloqueo, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, propuso abrir un paréntesis antes de celebrar una segunda cumbre el 27 en septiembre en Bratislava (Eslovaquia) para hablar del futuro del proyecto europeo tras la salida británica. Ese plazo de reflexión dará tiempo para que Gran Bretaña resuelva su inestabilidad política interna. El Partido Conservador debe elegir antes del 9 de septiembre a su nuevo líder, que podría ser consagrado primer ministro en la semana siguiente para que puede acudir con iniciativas concretas a esa cumbre.

Tusk se negó a reunirse con la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, que en cambio se entrevistó con Juncker, con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y con diferentes grupos de la Eurocámara. Hollande, por su parte, afirmó que Sturgeon "tiene derecho a ser escuchada". Pero aclaró que las discusiones que eventualmente "puedan concernir a Escocia se darán con el Reino Unido". El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, también rechazó una posible negociación separada de Escocia con la UE.

"Se trata de un problema interno del Reino Unido. Escocia no tiene ninguna competencia para negociar con la UE", afirmó. Rajoy teme que esa demanda pueda convertirse en un peligroso precedente en el caso de Cataluña.

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