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Barrionuevo, el entrenador de sueños

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PARA LA NACION
Jueves 30 de junio de 2016
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En 1979, hace ya 37 años, el rugby argentino transitaba por un amateurismo férreo y orgulloso, incluso muy lejos del marronismo por el que deambulaban las potencias (la era profesional recién se abrió en 1995). Era una época de claro dominio de los clubes de San Isidro y, también, de recambio en los Pumas. El año anterior, por ejemplo, Hugo Porta había asumido la capitanía del seleccionado. Su club, Banco Nación, tenía a uno de los mejores jugadores del mundo, pero con eso no le alcanzaba para progresar en su rugby. En ese enero, José "Pepe" Gavito, uno de los entrenadores de Banco, fue hasta el club Gimnasia y Esgrima para entrevistar a uno de los atletas prominentes del momento: Luis Bruno Barrionuevo. Y le propuso algo que en ese entonces era inédito en el rugby doméstico y hasta sonaba a herejía para la cátedra: ser el preparador físico del plantel superior. "Pero yo nunca jugué al rugby", fue la respuesta de Barrionuevo, a lo que Gavito respondió: "No te queremos para jugar; te necesitamos para que nos entrenes".

Aquel encuentro fue la génesis de dos sucesos: la concepción de uno de los mejores equipos de la historia del rugby nacional (Banco Nación de los 80) y el comienzo de la carrera de uno de los preparadores físicos más trascendentes del país, con hitos tales como ser parte fundamental del liderazgo mundial de las Leonas. Buena parte de esa historia, Barrionuevo decidió volcarla en un libro cuyo título es un resumen de todo: "Entrenando Sueños" (Corregidor), que fue presentado anoche y que tiene en el prólogo y en el epílogo a dos puntas gloriosas de ese recorrido: Luciana Aymar y Hugo Porta.

"Aquel dialogo con Gavito me enseñó a que nunca hay que descartar algo, porque a partir de esa decisión, siendo yo aún atleta, descubrí la actividad que me iba a generar real felicidad y que luego me brindó la posibilidad de estar en 6 Juegos Olímpicos, 4 Mundiales y 8 torneos de Grand Slam (con Nalbandian)", cuenta Barrionuevo.

Gavito, Lino Pérez y el "Indio" Roberto Fernández tenían una idea de juego para Banco Nación que es la que hoy manda en el mundo: un rugby dinámico, de pelota viva y de utilización de toda la cancha. Con Porta como eje y bastonero y no como opción primordial como ocurría en los Pumas. Para eso, el equipo tenía que estar muy bien preparado físicamente. Y fue entonces que Barrionuevo, con el guiño de dirigentes y jugadores, empezó a mover el tablero. La primera "herejía" fue agregar un día más de entrenamiento a los tradicionales martes y jueves: el lunes. La segunda fue realizar una pretemporada. Más tarde, una concentración. O hacerlos correr desde Retiro hasta Vicente López.

El resultado fue un equipo fantástico, con primeras líneas que corrían y definían como wines. ¡En los 80! Banco Nación fue campeón en 1986 (rompiendo la hegemonía del SIC y del CASI) y en 1989, y venció a los seleccionados de Inglaterra y Canadá. "Tu interpretación de "La Idea" permitió conocer y extender nuestros límites físicos y mantener la lucidez para tomar las decisiones correctas. En definitiva, dominar los tiempos para poder jugar a jugar", le escribe Porta a Barrionuevo en el epílogo de un libro que cuenta el comienzo.

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