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Fair play en el fútbol de ascenso: un equipo se dejó hacer un gol en una actitud inusual

Ocurrió en el clásico de Villa Gesell, entre San Lorenzo y Atlético, que buscan el ascenso al Federal C; el encuentro terminó 1 a 1 tras un "pacto de caballeros"

Jueves 30 de junio de 2016 • 08:58
El momento en el que el arquero se deja hacer el gol
El momento en el que el arquero se deja hacer el gol. Foto: Luciano Martínez
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VILLA GESELL.- Un equipo hace un gol dudoso con el que abre el marcador. Su rival lo juzga ilegítimo y reclama airadamente. Ambos litigan en la mitad de la cancha ante la mirada absorta del árbitro, quien no cuenta con herramientas reglamentarias para compensar el diferendo. Entonces todo se resuelve con un pacto de caballeros: el elenco que anotó el tanto polémico le ofrece al otro dejarse marcar un gol para que todo vuelva a equilibrarse. La historia es real y sucedió en el partido entre San Lorenzo y Atlético, el modesto pero legendario clásico de la ciudad balnearia de Villa Gesell.

El infrecuente hecho aconteció pocos minutos antes de que la Selección Argentina perdiese la final de la Copa América en el moderno MetLife Stadium de New Jersey. Unos 9 mil kilómetros al sur, en la cancha del barrio obrero de La Carmencita, el Cuervo recibió al Canario para encarnar otra edición del derby geselino, acaso el más convocante de una de las primeras ligas del país: la Madariaguense, fundada en 1932 y que involucra además a elencos de Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y, por supuesto, Madariaga. El campeón representa a la región en el Federal C, donde en primera instancia suele cruzarse con un par de la federación más vecina, aquella que abarca al extenso Partido de La Costa.

San Lorenzo y Atlético se disputan dos veces al año el honor deportivo de Gesell. Normalmente uno suele llegar al clásico mejor acomodado que el otro en el campeonato doméstico, aunque esta vez sucedió una excepción: ambos arribaban al derby con serias chances de obtener el Apertura 2016. A falta de tres fechas, los dos procuraban acomodarse con un triunfo que, a la vez, relegaba casi a su rival.

Después de varias ocasiones de gol para ambos equipos, San Lorenzo logró abrir el marcador a los 36 minutos del primer tiempo, aunque a través de una jugada discutida. El juego se había detenido mientras Atlético disponía del balón, pues Emanuel Flores, volante del Cuervo, yacía en el piso. El árbitro Ezequiel Aranda reanudó el juego como indica el reglamento, con un bote a tierra, con el previo consenso de ambos equipos para que la pelota volviese a estar en poder del Canario.

El saludo antes del clásico geselino
El saludo antes del clásico geselino. Foto: Luciano Martínez

Sin embargo, a pesar de lo pactado entre Nego Díaz, de Atlético, y Martín Monzón, de San Lorenzo, irrumpió sorpresivamente Gustavo Colman para mover con una inesperada rapidez y, de ese modo, de dejar a su compañero David Machado solo frente a Francisco Hirigoyen, experimentado arquero con pasado en Millonarios de Colombia, Guaraní de Paraguay y Alvarado de Mar del Plata. La acción terminó en gol de Machado y automáticamente se instaló una altisonada polémica en el duro campo de La Carmencita, barrio al oeste de Villa Gesell, lejos del mar y cerca de la ruta 11.

La discusión se prolongó durante varios minutos ante la mirada absorta del árbitro, quien se excusó incompetente. Luego de la extensa asamblea abierta en la mitad de la cancha, la caballerosidad se impuso para darle fin a una discusión insólita entre amigos, compañeros de trabajo e incluso familiares, quienes dos veces al año se disfrazan de opuestos.

El gol de la polémica
El gol de la polémica. Foto: Luciano Martínez

Es que San Lorenzo, a través de su capitán Damián Romero, acordó dejarse anotar un gol para que el score recupere su paridad y el fútbol se convierta nuevamente un juego entre rivales, nunca enemigos. De ese modo, Iván Blanco movió del medio hacia Darío Escola, quien encaró hacia el arco del Cuervo sin resistencia alguna y, luego de darle la mano al arquero Lucas Cañete, marcó el tanto que devolvió todo a la normalidad.

Estas insólitas incidencias fueron las únicas que conmovieron las redes en un partido que acabó 1 a 1, resultado que disminuye las posibilidades de ambos frente al cada vez más consolidado liderazgo de El León de Madariaga, único invicto de un certamen que reúne a 13 equipos. Aunque, por lo visto, no siempre se trate de ganar a cualquier precio: este empate supone el triunfo de la nobleza por encima del desquicio al que el fútbol lamentablemente nos somete cotidianamente.

jip/fc/av

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