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Goles, ego y arrogancia: lo que Manchester United puede esperar de su nueva estrella, Zlatan Ibrahimovic

Viernes 01 de julio de 2016 • 07:18
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Zlatan Ibrahimovic es una raza de futbolista en extinción, de los que hablan y mucho, sin pelos en la lengua.

Para él no hay límites, ni en goles, ni en títulos, ni en su ego. Y son esos tres elementos, en especial el último de ellos, la razón por la que a sus 34 años fue llamado por el portugués José Mourinho para liderar su nuevo proyecto al frente del Manchester United, club que necesita recuperar rápido su gloria perdida desde hace cuatro años.

Y no fue el club el que hizo el anuncio de su fichaje, fue el propio delantero sueco el que informó de su llegada a través de sus cuentas en redes sociales.

"Es tiempo de dejar que el mundo sepa. Mi próximo destino es Manchester United", publicó con una imagen del escudo del club. En el lado rojo de Manchester ya lo comparan con otra vieja gloria del equipo, el francés Eric Cantona, quien para muchos fue el catalizador que dio inicio a la época más exitosa del club bajo las órdenes del escocés Alex Ferguson.

Ibrahimovic se siente un elegido y no lo oculta, nunca lo ha hecho, ni siquiera en el comienzo de su carrera cuando el técnico del Arsenal, Arsene Wenger, se fijó en él cuando era un joven de 21 años.

El técnico francés invitó al delantero sueco a entrenar con el equipo para ver si le interesaba ficharlo, pero Ibrahimovic rechazó la oportunidad y le dijo: "Zlatan no hace pruebas, tu sabes quien soy".

El intercambio con Wegner fue tan sólo el principio. Al poco tiempo dejó el Malmo y triunfó en el Ajax, que sirvió de trampolín para su larga y exitosa carrera por el fútbol europeo, que ha quedado marcada tanto por sus títulos como por sus palabras.

Estas son algunas de las frases que más han repercutido y dejan en evidencia el gigante ego del futbolista.

"Una cosa es segura: no hay nada que mirar en una Copa del Mundo sin mí", dijo luego de que Suecia quedó eliminada en el repechaje de clasificación.

"Nada. Ella ya tiene a Zlatan", respondió cuando le preguntaron que le iba a regalar a su esposa en su cumpleaños.

"Si ellos reemplazan la Torre Eiffel con una estatua mía {me quedaría}", fue su demanda para seguir en el PSG al finalizar la temporada pasada.

"Porque soy el que manda", fue su explicación al decirles a sus compañeros de no hablar con la prensa tras la semifinal de la Copa de la Liga del año pasado, mientras que esta temporada les dijo en el entretiempo de un partido "jueguen como les digo y todo estará bien".

"Desde que me fui está lloviendo en París", cuando un aficionado le preguntó si podría regresar al PSG durante un acto en el que presentó su marca de ropa "A-Z", siglas que vienen a representar la idea de hacer un producto accesible para todo el mundo, "de aficionado hasta Zlatan".

Amigos y enemigos

Ibrahimovic sólo ha tenido palabras de elogios para Jose Mourinho desde que coincidieron en el Inter de Milán.

El sueco dijo que "de ser un gato" pasó a sentirse "como un león" bajo los mandos del portugués, un sentimiento que contrasta drásticamente con el que profesa a Pep Guardiola, quien lo dirigió una temporada en el Barcelona. Al técnico catalán lo calificó de "cobarde" y resaltó que "si Mourinho ilumina una habitación, Guardiola cierra las cortinas".

Su principal crítica fue la forma en la que Guardiola le hacía jugar: "Había comprado un Ferrari pero lo conducía como un Fiat". Según le dijo a la BBC Rob Wilson, experto en negocios de fútbol de la Universidad Sheffield Hallam, la llegada de Ibrahimovic al Manchester United es como una "relación hecha en el cielo".

"No me sorprendería si Zlatan vendiera más camisetas que Ronaldo o Lionel Messi", agregó Wilson, quien está seguro que el perfil global de Ibrahimovic engrana perfectamente en alcance internacional del club de Old Trafford, uno de los más ricos y populares del mundo.

Desde que debutó con el Malmo en 1999, Ibrahimovic ha marcado 393 goles en 677 partidos en una carrera en la que ha jugado con el Ajax, Juventus, Inter de Milán, Barcelona, AC Milan y PSG.

Su popularidad en Suecia es tal que ha ganado 10 veces el Guldbollen (Balón de Oro) al mejor futbolista del país y el diccionario en sueco cuenta con el verbo zlatanera, que traducido significa "dominar".

Tal vez sea por eso que una vez, cuando le preguntaron sobre cómo podría ser el desenlace de un partido, Ibrahimovic respondió que "sólo Dios lo sabe".

El periodista bromeó que sería muy difícil preguntarle algo así a Dios, a lo que el futbolista interrumpió con faz seria: "Estás hablando ahora con él".

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