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Campeonas que se van temprano: la inestable realidad del tenis femenino

Muguruza, campeona de Roland Garros, cayó con la 124ª; salvo Serena, nadie se estabiliza

Jueves 30 de junio de 2016 • 23:59
Foto: AP
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LONDRES.- El tenis femenino está extraño, complejo de descifrar. Lejos, en el retrovisor, quedaron los tiempos en los que entre Gaby Sabatini, Steffi Graf, Mónica Seles y Martina Navratilova se divertían y hacían divertir. Hoy las chicas andan perdidas en un subibaja tenístico-emocional. Sigue dominando el circuito Serena Williams. La estadounidense, de 34 años, se mantiene en lo más alto del ranking, pero no encuentra a su heredera. La italiana Flavia Pennetta ganó el US Open 2015 y se olvidó del tenis. La alemana Angelique Kerber (4a del ranking) amagó con robarle la corona a Serena, cuando le ganó la final en Australia 2016, pero se desinfló en la primera rueda de Roland Garros. Lo mismo le pasó a Garbiñe Muguruza (3a). La hispano-venezolana conquistó París y ayer se despidió de Wimbledon, en la segunda etapa, sin decir ni mu.

El publico se quedó anonadado en el court Nº1. Muguruza parecía una mala imitación de la jugadora que, exactamente un año atrás, alcanzó la final en la Catedral. Estaba completamente irreconocible. Formada en la gran cuna del tenis español, el Real Club de Barcelona (de ahí surgieron Rafa Nadal, Albert Costa, Carlos Moya, Conchita Martínez, Arantxa Sánchez, entre otros), la preclasificada número 2 cayó frente a la 124a del ranking mundial, la eslovaca Jana Cepelova, por 6-2 y 6-3, después de 59 minutos. "No tenía energía, estaba apagada", justificó la tenista de padre vasco, que nació en Venezuela pero vive en Barcelona y que tiene su residencia en Ginebra.

"Era un día en el que tenía que estar atenta, viva, porque ella tiene un juego muy diferente. Se me han juntado las dos cosas; a mí me faltaba fuerza y ella estaba jugando como quería. Hay que aprender de esto", explicó Muguruza, que parecía no estar muy fina físicamente. Sin embargo, no quiere lamentos. "Perder siempre es una decepción y más en un Grand Slam, pero nada de depresiones, porque no merece la pena. Es un día que no me ha salido nada. Me faltó chispa, porque estaba agotada y nada más. Pero esto se recuperará, se recuperará", concluyó, en su adiós a la Catedral, la campeona de Roland Garros. A Muguruza ya le había costado bastante superar en la jornada inaugural a Camila Giorgi (67º) que la exprimió al máximo durante dos horas y 33 minutos, pero finalmente resolvió el partido con un 6-2, 5-7 y 6-4.

La ciclotimia de la que, en principio, están metidas las supuestas herederas de Serena, no hace otra cosa que facilitarle el camino a la estadounidense, que persigue desde hace un año su Grand Slam N° 22. Una marca que ostenta, desde 1999, la alemana Steffi Graf (la máxima ganadora es Margaret Court, con 24). La menor de las Williams ya tuvo la primera oportunidad para atrapar a la mujer de Agassi en Melbourne y la segunda en París. "Pensé en ganar Australia, pensé en ganar Roland Garros, pienso en ganar Wimbledon, pero no pienso en ganar mi 22° torneo de Grand Slam", afirma Serena, que hoy buscará sellar su pasaporte a la tercera etapa frente a su compatriota Christina McHale.

ji/jt

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