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Tres extranjeros, autores del atentado en Estambul

Revelaron que los atacantes del aeropuerto eran de Rusia, Uzbekistán y Kirguistán; hubo 13 detenidos en operativos

Viernes 01 de julio de 2016
En el aeropuerto Atatürk, en Estambul, amigos y familiares lloraron a las víctimas
En el aeropuerto Atatürk, en Estambul, amigos y familiares lloraron a las víctimas. Foto: AP / Emrah Gurel
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ESTAMBUL.- Turquía se lanzó ayer con determinación a develar el misterio de los tres kamikazes que se hicieron estallar el martes pasado en el aeropuerto Atatürk, el tercero entre los de más tránsito de Europa, con una batería de redadas en distintos puntos de Estambul, que dejaron 13 detenidos y cuyo primer logro fue detectar el origen de los terroristas.

Fuentes policiales revelaron bajo anonimato que uno de ellos era de la conflictiva región rusa de Daguestán y los otros de Uzbekistán y Kirguistán, dos ex repúblicas soviéticas de mayoría musulmana en el centro de Asia. Y nada parece desviar la sospecha de que todos ellos se movieron bajo las órdenes o la inspiración de Estado Islámico (EI), con base en la vecina Siria. Otras nueve personas fueron detenidas en la ciudad de Esmirna durante un operativo paralelo.

Los expertos coinciden en que es posible que haya nuevos atentados, especialmente de células dormidas, un verdadero ejército latente de cientos de integristas que no da lugar a imaginar un escenario libre de ataques después de los siete ya sufridos este año en Turquía.

"Está claro que debemos estar listos para nuevos ataques", dijo el director del diario Hürriyet, Deniz Zeyrek, el medio que más lejos llegó en cuanto a la identidad de los asesinos. Sobre todo de uno de ellos, el terrorista ruso, un ciudadano de la república autónoma de Daguestán que fue identificado porque dejó su pasaporte en un departamento del barrio conservador de Fath, en Estambul, que los terroristas alquilaron durante tres meses.

Se supo también que luego de mudarse al departamento, los inquilinos extranjeros colocaron una doble puerta de acero e instalaron un sistema de aire acondicionado para mantener las ventanas siempre cerradas. Hace apenas 20 días, los servicios secretos turcos habían lanzado una advertencia sobre posibles objetivos de EI, entre ellos el aeropuerto internacional Atatürk.

Los blancos favoritos salieron también a la luz ayer en el juicio por un doble atentado suicida en Ankara, que dejó 102 muertos en octubre pasado. Allí se dieron a conocer documentos encontrados en la computadora de uno de los milicianos, donde los cabecillas de EI instan a atacar especialmente instituciones policiales y militares, pero también consulados, centros empresariales, iglesias y lugares de reunión de los alevíes, una confesión religiosa que los extremistas consideran una herejía del islam.

Solidaridad

Las manifestaciones de solidaridad continuaban ayer, como durante toda la semana, con la condena del atentado de parte del Consejo de Seguridad de la ONU, que en un comunicado llamó a los países a combatir "con todos los medios" a los terroristas, siempre respetando el derecho internacional. Y desde el gobierno ruso se contactaron con sus pares turcos para invocar "la necesidad de una acción conjunta contra amenazas terroristas a través de la cooperación bilateral y multilateral en este campo".

Turquía, que desde el comienzo de la guerra civil en Siria apoya a grupos rebeldes contrarios al gobierno de Bashar al-Assad, fue acusada durante años de tener una frontera porosa con el país vecino, usada por extremistas que se unieron a facciones islamistas. Pero en la actualidad el gobierno de Recep Tayyip Erdogan integra la coalición aérea que combate a EI en territorio sirio, una atención que los guerreros de EI devuelven regularmente con atentados. Y no son los únicos, ya que también las milicias separatistas kurdas lanzan desde mucho antes ataques kamikazes contra objetivos civiles y militares.

Erdogan dijo que hay "un lugar en el infierno" para los atacantes y llamó a luchar contra el terrorismo luego del atentado del martes, el más grave cometido en Estambul en más de una década.

Acaso para desviar la atención o quizás demostrar que la vida continúa, el presidente turco se hizo tiempo para inaugurar en una ceremonia un puente colgante, el cuarto entre los mayores del mundo y el segundo de Europa. Se trata del Osmangazi, ubicado 50 kilómetros al este de la ciudad.

Agencias EFE, AFP, DPA y AP

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