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Pierre Menard llega a la Argentina

PARA LA NACION
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Silvia Hopenhayn
Viernes 01 de julio de 2016 • 01:08
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Borges no sólo escribió el cuento "El inmortal", sino que él mismo volvió a nacer. Y lo hizo en la mitad de su vida, luego de un accidente casi fatal que ocurrió en la Navidad de 1938, a pocos meses del fallecimiento de su padre. La persiana estaba recién pintada, y sin darse cuenta se golpeó contra ella; una septicemia lo condujo al borde de la muerte: "Estuve muy cerca de la muerte sin estar nunca en ella" (frase del propio Borges, muy alusiva, no sólo a la muerte... ). Regresó de aquel episodio mediante un llanto, como si realmente hubiera nacido de nuevo. Su madre le estaba leyendo un relato de C.S. Lewis, y de golpe comenzaron a caerle las lágrimas. "Lloro porque entiendo", le dijo. También entendió que ya no podía ser el mismo, el otro, sino que escribiría distinto, el nuevo. El accidente le permitió transformarse. Escribe en su cuento "El sur": "ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones". Pero las mínimas distracciones pueden ser capaces de torcer un destino... En Borges, destino y estilo se parecen. Y así como le vino el llanto al recobrar el entendimiento, renació como escritor en el género fantástico.

¿Y cuál fue el cuento de partida, el que lo devolvió a la literatura, ya cambiado y renacido? "Pierre Menard, autor del Quijote", el primero de una producción fecunda a lo largo de la década siguiente: en 1944 publica el libro Ficciones y en 1949, El Aleph (de los cuales este mes aparecen ediciones conmemorativas en editorial Sudamericana).

¿Qué tiene Pierre Menard para convertirse en relato de origen del escritor renombrado? Recordemos la trama. Como en varios cuentos de Borges, un narrador en primera persona viene a testimoniar de otro, el protagonista (dotado o desesperado, cuando no ambos). Y dará testimonio sobre un episodio determinante de su biografía. En este sentido, Borges no escribió novelas ya que sus cuentos funcionan como cuadros de una vida o el despliegue narrativo de su cifra.

Dos de sus cuentos comparten casi la misma frase. En "Funes el memorioso" el narrador vertiginosamente, dice: "Arribo, ahora, al más difícil punto de mi relato" y en el cuento "El Aleph", también en el medio de la historia: "Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato". De eso se trata, de enmascarar todo lo posible una biografía para arribar al nudo del secreto. El que testimonia de la vida de Pierre Menard, no sólo viene a contar su historia, sino también a corregir su biografía. Como dice al principio "son imperdonables las omisiones y adiciones perpetradas en un catálogo falaz (...) Los amigos auténticos de Menard han visto con alarma ese catálogo y aun con cierta tristeza." La ficción en Borges también es un modo de rectificar atribuciones. Falsas o falaces. De reescribir.

Sigamos con Menard. Es un autor francés que tiene por un lado una obra "visible" y "fácilmente enumerable". El cuento comienza con una larga lista plagada de guiños, tanto literarios como sociales. Esta carcasa envuelve el corazón de la obra de Menard, así como las múltiples visiones de El Aleph recubren "la" visión de las cartas obscenas de Beatriz Viterbo, antes las cuales el personaje, por única vez, tiembla.

"El manuscrito de Borges será exhibido en la Biblioteca Nacional, según declaraciones de su flamante director, Alberto Manguel"
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La obra fundamental de Pierre Menard (recuérdese, inventada por Borges) es "subterránea", "interminablemente heroica", "impar". Se trata de su escritura del Quijote. Y aquí viene la parte divertida. Su personaje no pretende copiar el Quijote ni transcribirlo, ni homologarlo; tampoco crear una versión actual. Su cruzada es casi mística, y al mismo tiempo racional y premeditada. Como si quisiera hacer coincidir su escritura con un texto precedente, casi un ideal de la traducción. Por eso, Pierre Menard "no quería componer otro Quijote -lo cual es fácil- sino El Quijote." Intenta para ello cambiar su identidad y "ser Cervantes". Se propone conocer bien el español de la época, recuperar la fe católica, olvidar la historia de Europa entre los años 1602 y 1918, etc. Pero luego se da cuenta de que llegar al Quijote siendo Cervantes no era tan difícil puesto que Cervantes era su autor, lo más interesante era "seguir siendo Pierre Menard y llegar al Quijote, a través de las experiencias de Pierre Menard." De esta manera, el texto creado de Pierre Menard sería "infinitamente más rico" que el de Cervantes, aun tratándose del mismo. Lo que viene a demostrar Borges, es una teoría de la lectura. El contexto cambia la percepción del texto, las palabras significan distinto. En Menard funcionaría la técnica del anacronismo deliberado y las falsas atribuciones, mientras que Cervantes escribió el Quijote sirviéndose de las referencias y dichos de su tiempo.

La decisión que toma el personaje de "seguir siendo Pierre Menard" y de este modo llegar al Quijote, es parecida a la de Jorge Luis Borges luego de su accidente al escribir este cuento: renacer, reinventándose a través de otro. Hacer coincidir su escritura con la de todos los tiempos. Realmente, fantástico.

Propongo festejar la llegada de Pierre Menard a la Argentina. El manuscrito de Borges será exhibido en la Biblioteca Nacional, según declaraciones de su flamante director, Alberto Manguel.

Mientras, el original de "Emma Zunz" ronda por las callecitas de Buenos Aires... No creo que se deje atrapar fácilmente, tiene una coartada perfecta y uno de los mejores finales de la historia de la literatura.

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