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Rotman, en el centro de su caos

El músico no participa de la gira de Los Fabulosos Cadillacs para concentrarse en sus otros proyectos, como El Siempreterno -que se presenta hoy, ya sin Ariel Minimal- y Mimi Maura

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LA NACION
Sábado 02 de julio de 2016
Un Cadillac autoexiliado
Un Cadillac autoexiliado. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo
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"Ricardo Iorio está haciendo los discos más relevantes que hay en este país." "Somos una de las culturas rockeras más importantes del mundo... si no la más." "El nuevo disco de los Cadillacs es excelente y yo creo que lo hubiera hecho hasta mejor si me hubieran invitado a hacer al menos un tema." "Hoy los músicos no somos más los que tienen el pedazo, ahora el mundo lo manejan los techies." "Está bueno para los músicos que Led Zeppelin haya ganado el juicio por plagio contra «Starways To Heaven». Además, se volvió a escuchar esa canción y nos hizo recordar lo espantosa que era." "A partir de ahora vamos a ser una especie de banda de covers de nuestra propia banda: La Leyenda del Siempreterno". Sergio Rotman siempre ha sido un torbellino. Arriba y abajo del escenario. Su esencia punk no le permite ser de otra manera y, en buena medida, ese ha sido uno de sus aportes más significativos al rock nacido y criado, como dice la canción, en sótanos húmedos.

Esta noche, en Niceto Club, volverá a pararse al frente de su grupo El Siempreterno, en lo que será su primer show tras la salida de su amigo Ariel Minimal y el ingreso de Hernán Espejo (Compañero Asma). "Cuando se fue Ariel, que fue el músico por el que la banda existió finalmente, lo primero que pensé fue en separar el grupo. Pero después pensé que se pierde un repertorio, como fue el caso de Cienfuegos. Cómo nadie más toca esas canciones, cómo quedan suspendidas. Bueno, vos dirás, eso pasa con el arte hace 4000 años, sí, pero nosotros somos los primeros de esta generación, de esta escuela medio punketa, rockera, y esas canciones nadie las va a tocar. No quería que pasara otra vez lo mismo con El Siempreterno. Por eso quise continuar el grupo como La Leyenda del Siempreterno, un reflejo de ese proyecto", dice Rotman, que a fines del año pasado volvió a instalarse en el país, luego de seis años en los que vivió nueve meses en Puerto Rico y tres en la Argentina.

"Nunca me fui, nunca tuve esa sensación. Es imposible estar alejado de lo que ocurre acá con el mundo que estamos viviendo. Ahora los humanos no tenemos ni siquiera el beneficio del éxodo. El desarraigo es un concepto del siglo XX, no existe más", arroja sobre la mesa y señala su celular.

-¿Y vos cómo te llevás con este "nuevo" mundo?

-Mal, como todos. Una forma histérica, antinatural y patética. Pero bueno, es lo que hay. Aunque no sea malo necesariamente. Creo que todavía estamos entendiendo cómo relacionarnos. Aparentemente parecería que en algún momento va a dar algo más tranquilo, uno va a poder ser dueño de sus gustos y sus cosas y no vivir tan influenciado e impuesto por lo que te ofrecen todo el tiempo. De hecho, no creo que esta situación de cómo exponemos hoy el arte vaya a durar mucho tiempo. No tiene sentido.

Rotman sostiene con vehemencia que la "democratización de la música" de los últimos veintes años ha traído "más problemas que cosas buenas", pero que, a pesar de ello, el rock argentino sigue siendo una potencia mundial. "Somos una de las culturas más importantes del mundo, si no la más. No creo que hayamos perdido calidad ni talento. Okey, antes estaban tipos como Luis (Spinetta) o Ja vier (Martínez), pero ahora tenemos a Ricardo (Iorio) y Ariel (Minimal) como representantes. Si vinieran de Neptuno y nos preguntaran: ¿De ustedes quiénes tocan la guitarra? Y, andá a ver a Almafuerte. Estoy seguro de que los neptunianos dirían: «Epa, guarda, esto pega». En un momento, por ahí competir con la escena norteamericana o inglesa era difícil, pero ahora no. Yo te lo mando al gordo Minimal y vos a quién me mandás... Zappa está muerto. ¿Al tipo de Muse? ¿Ah, sí? ¿En la misma tarima? ¿Con el mismo sonido? Te mando a Pez y vemos qué pasa. Creo que estamos en un hermoso momento".

Siguiendo la luna

Dos meses atrás, ni bien se dieron a conocer las primeras pistas de lo que sería el primer álbum con canciones nuevas de Los Fabulosos Cadillacs en 17 años (el adelanto de cuatro canciones, el anuncio de un puñado de shows, algunas imágenes de la banda en un acantilado, acompañados por los hijos de Vicentico y Flavio a manera de "promo"), Rotman enseguida salió a aclarar que, a pesar de figurar en la gráfica del disco, no iba a ser parte de esta etapa del grupo. ¿Otra vez la misma historia, veinte años después de aquella salida del saxofonista tras la edición de Fabulosos calavera?

"No, son dos situaciones diferentes -sugiere hoy-. En 1997 me fui porque el grupo estaba herido de muerte y el tiempo lo probó: a los tres años se separó. En aquella oportunidad grabé el disco, toqué todos los temas, compuse un tema y demeé otro que al final no quedó. Tenía una influencia creativa fundamental. Tanto es así que tuve la idea de sumarlo a Ariel, el guitarrista que cambió al grupo. Pero el tema fue de arreglos contractuales y gente que se puso alrededor de los Cadillacs que no me parecía y dije: "No, vayan ustedes a laburar con este hijo de puta". Pero fue una época gloriosa de los Cadillacs, no lo recuerdo con ningún tipo de rencor.

-¿Y ahora?

-Ahora sencillamente no hice nada. No grabé, porque no quisieron ellos. Lo hicieron por su cuenta, se lo trabajó de esa forma. No estoy peleado ni nada, en realidad lamento mucho que no me hayan llamado. Es un disco excelente y yo creo que hubiera sido hasta mejor si me hubieran invitado a hacer al menos un tema. Pero ellos decidieron eso y como los Cadillacs somos todos, me pareció que no tenía mucho sentido que me fuera de gira y estuviera ahí porque ellos están en un viaje que es el disco éste. Yo sufrí bastante, eh... un montón. Pero no al punto de enojarme, lo que me dio es no entender por qué no me invitaron. Muchas veces he probado que puedo componer para los Cadillacs. Yo tengo dieciocho canciones compuestas para los Cadillacs, que no parece mucho, pero que es un buen porcentaje. Tengo una influencia en el grupo y una de mis canciones ("Siguiendo la luna") es una de las que hemos tocado muchísimo y ha sido como landmark del grupo. Me sentí muy triste, pero calculo que volveré algún día, no sé, me gusta expresarlo así.

-¿Ya lo hablaste con Vicentico y Flavio?

-No directamente, ya lo hablaremos. Yo me vine el año pasado de Puerto Rico durante cuatro meses para poder ver cómo podía relacionarme con el nuevo disco de los Cadillacs y como no quedé en esa interacción que hay entre ellos dos, decidí irme otra vez, un poquito antes de la grabación final, porque veía que no iba a hacer nada. Llevaba el saxo y no lo sacaba de la funda.

-¿Lo que sucedió te hizo repensar los planes de tus otros proyectos musicales?

-Sí, me hizo cambiar todo.

-¿Qué ves entonces hacia adelante?

-Caos. Porque El Siempreterno se ha quedado sin su alma mater; con los Cadillacs no sé cuándo voy a volver, y Mimi Maura, que estaba en una zona de confort, dentro del reggae ska, siguiendo modelos musicales muy concretos, con Mimi pensamos que teníamos ganas de hacer otra cosa que todavía no sabemos qué es. Todos mis proyectos musicales pasaron a estar en un caos. Esa es mi realidad y, artísticamente, es maravilloso.

El Siempreterno

Niceto Club, Niceto Vega 5510.

Hoy, a las 21

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