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Desborde triplicado

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PARA LA NACION
Sábado 02 de julio de 2016
Alicia Palmes
Alicia Palmes. Foto: LA NACION / PRENSA
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Algo en mí se desacomodó / Dramaturgia: Ricardo Monti, María de Cousandier y Laura Eiranova / Dirección general: Grupo Obstinato / Intérpretes: Alicia Palmes, María de Cousandier y Laura Eiranova / Iluminación: Cristina Lahet / Vestuario: Florencia de Cousandier / Producción ejecutiva: Cintia Zaccolo / Duración: 60 minutos / Sala: La Gloria, Yatay 890 / Funciones: Domingos, a las 19.30.

Nuestra opinión: buena

Alicia Palmes, María de Cousandier y Laura Eiranova son tres actrices de diferentes generaciones y recorridos que se hicieron amigas en el taller de Dramaturgia y Montaje de Martín Flores Cárdenas. Juntas formaron el grupo Obstinato, responsable de la dramaturgia, actuación y dirección de Algo en mí se desacomodó, su primera obra colectiva que se presenta en La Gloria (ex La Mamma), una vieja casa de Almagro reciclada en sala teatral.

El título surge de Apocalipsis mañana, escrito por Ricardo Monti para el espectáculo Yo manifiesto en el FIBA 2003, integrado por tres unipersonales sobre situaciones de crisis (los otros eran de Eduardo Pavlovsky y Roberto Cossa). Fue Palmes quien propuso este texto como disparador para poner en escena tres monólogos de mujeres perturbadas por una situación que las desborda. El primero es el de Palmes, "El vértigo de tus ojos tan negros", basado en el de Monti, mientras que el resto pertenece en su totalidad a las intérpretes: "La hija del homónimo", de Eiranova, y "70 t", de De Cousandier.

La puesta es de un ascetismo total, un espacio que refleja su realidad vacía y que las deja todavía más indefensas, y más cercanas, frente a los espectadores. Apenas una silla y tocarse su collarcito de perlas es el sostén de Palmes como una mujer octogenaria (tuvo su primer y único orgasmo en 1945), cuya vida transcurrió encerrada en la casa al lado de su hermana, a quien quiere recordar saliendo a la calle en plena manifestación popular, un mundo que ya no puede comprender pero donde encontrará un lazo con su juventud. Eiranova tomó un acontecimiento autobiográfico, el del velatorio de su padre donde había otro muerto con el mismo nombre, para crear en torno un universo irreal e inconsciente. Y De Cousandier para su impecable maestra madura que le habla al padre enfermo, partió de una ilustración y un ámbito, el escolar, que conoce.

Con el hilo común del desamparo, la falta de afecto y el tránsito por la cornisa entre la realidad "oficial" y las ensoñaciones más intimas, los tres relatos funcionan independientemente interpretados por estas actrices capaces de transmitir su contenida angustia y sin caer en los fatigados tópicos femeninos sobre la (des)relación con la pareja, la maternidad, los kilos y la edad. No son parodias ni declamaciones de principios sino tres situaciones acotadas, tal vez pequeñas, pero amplificadas por la lente obstinada de estas actrices atentas a la incomodidad.

Y por las dudas, un aviso: durante tres domingos de julio se sumarán invitadas especiales en reemplazo de De Cousandier, de viaje. Las confirmadas hasta ahora son Julieta Halac y Guillermina Caro, cada una con monólogo propio y desacomodado.

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