Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Pablo Echarri como el padre de la patria

El actor es San Martín en el film histórico El encuentro de Guayaquil, que se estrena el jueves; con la mirada política en el hoy, cree que la película "viene bien para debatir en profundidad la liviandad de los argentinos y el manejo del dinero"

SEGUIR
LA NACION
Sábado 02 de julio de 2016
Protagonista de un film de superhéroes con patillas
Protagonista de un film de superhéroes con patillas. Foto: LA NACION / Daniel Jayo
0

En el afiche de la película El encuentro de Guayaquil se ven los rostros de San Martín y de Bolívar plasmadas sobre un bronce un tanto descascarado. De todos modos, llegan a reconocerse las caras de Pablo Echarri, quien no necesita presentación alguna, y de Anderson Ballesteros, el actor colombiano que aquí conocemos por su trabajo en Escobar: el patrón del mal. El primero es el padre de la patria. El segundo, su archirival venezolano. Los mismos que, en 1822, compartieron un duelo de dos días en Guayaquil.

-¿Cómo es ser bronce y no serlo?

-Más allá del afiche, ni sabría cómo contestarte [se ríe]. A la hora de colocarme la pilcha del General traté de hacerlo con algunas herramientas básicas y simples para poder llevarlo adelante. Y en esta película, diría que es uno de sus atractivos: tiene poco que ver con el bronce. De hecho, la historia también se enfoca en los encuentros amorosos de San Martín y de cómo algunas de esas mujeres representaron los distintos momentos que estaba viviendo él.

La película está basada en una obra original escrita por el historiador Pacho O'Donnell. Tiene guión de Álvaro Arostegui y de Nicolás Capelli, su director, que como en Matar a Videla (su opera prima, de 2010) realizó este film histórico con apoyo de fondos públicos. El eje es encuentro entre estas "dos glorias que no caben juntas en una misma habitación" y en sus recorridos previos. Son esas horas en Guayaquil y son los caminos que condujeron a estos líderes continentales hasta el momento en que por primera vez se vean las caras. Es, también, el tránsito de un debilitado San Martín que se topa en tierras de Bolívar con quien parece ser su compañero de lucha y su adversario.

Hasta aquí, el encuentro en cuestión se prestó a diversas lecturas que la ficción retrató de forma igualmente diversa, en un arco tan amplio que va de la película El santo de la Espada a la serie televisiva El asombroso mundo de Zamba. Ahora es el turno de este film, que se estrena el jueves a tiempo del Bicentenario de la Argentina, donde los dos actores populares están acompañados por Arturo Bonín, Luciano Castro, Emme, Juan Palomino y tantos otros que se apoderan de personajes convertidos en nombres de calles y plazas, de seres que suelen habitar los libros de historias y el manuales de grado.

Todo es historia. "Yo construí a este San Martín con el aquel San Martín que interpreté en sexto grado", cuenta el protagonista y productor de La Leona. Aquel recuerdo escolar de fines de los setenta transcurrió en el patio de la escuela número 16 José Manuel Estrada, de Villa Domínico. Allí, Echarri hizo usó sus primeras patillas ante la mirada emocionada de papá, mamá y tíos varios. Era, evoca, un (mini) San Martín... con algo de bronce. "Eran tiempos en que la historia oficial no hablaba de la infidelidad de su esposa con un soldado, que tampoco hablaba de sus otras mujeres. Era el personaje permitido", afirma este hombre maduro de tantas batallas y facetas que, en 2010, ya había interpretado al prócer en la película Belgrano, que protagonizó Pablo Rago.

El texto de O'Donnell tuvo su versión teatral en 2005. Lito Cruz hacía de San Martín. Rubén Stella, de Bolívar. Stella, en esta película interpreta al Mariscal de la Serna. Para el momento de su estreno, Lito Cruz enmarcaba aquel hecho histórico con la realidad regional del momento. Eran los tiempos de la cumbre del Mercosur en Mar del Plata, cuando se escuchaba hablar de Patria Grandes. Ahora, el mapa político tiene otras voces, otros representantes. En medio de esos ecos, a pocos días de la cumbre de la Alianza del Pacífico y en vísperas de un día patrio, llega El encuentro de Guayaquil

"Durante la década pasada se habló de soberanía, de los derechos internos, de los sectores postergados, de la construcción del mercado interno. El momento actual es distinto. De todos modos, se expresan paradigmas que siguen en pugna. Quizás esta película pase inadvertida para muchos, pero si quisiera otorgarle un valor, y recordando a esta gente que han dejado sus vidas por un ideal, diría que es una historia que viene bien para aportar a un debate profundo con respecto a la liviandad y a los límites laxos que tenemos los argentinos con el manejo del dinero en general. Los hechos..."

-El caso López, por ejemplo...

-Al caso López [sobre el que al momento de conocerse el actor se confestó "abatido" y expresó su rechazo] como a las innumerables cuentas abiertas en el exterior y la convivencia entre privados y el poder de turno. Si lo que se busca es inversión, ¿por que no traer todo ese dinero para generar confianza? Uno es honesto o deshonesto, no hay posibilidades de honestidades varias. Como militante partidario voy a pedirle al espacio del que soy parte [el FPV, del que es una cara visible] si realmente están dispuestos a legislar para que el dinero público quede resguardado y que no dependa de la honestidad de quienes tengan acceso a él.

Segundo acto

Pablo Echarri, ser político y actor. En esta última parte de un todo, en su construcción de la figura del Padrede la Patria, reconoce que la ficción también se coló en ese proceso actoral. De hecho, fue uno de los tantos pibes que en 1970 fue al cine ver El santo de la espada junto con sus compañeros de grado. Cuando eligió hacer esta película también se recordó a sí mismo en la butaca, viendo a Alfredo Alcón en la pantalla. "Seguramente no entendía de qué me estaban hablando, pero esas fueron las primeras imágenes con las que me fui encontrando. Después vinieron las imágenes de Billiken, Anteojito, las del Manual del Alumno Bonaerense y todo eso hizo que fuera dejando de lado a la historia. A lo sumo imágenes: el caballo blanco, Yapeyú, el sable corvo o el ejército de los Andes sin aclarar que San Martín se había robado a ese ejército porque, en ese momento, nadie aclaraba esas cosas. El tiempo me ayudó a abrir los ojos hacia un relato diferente, a trazar una parábola que tiene una actualidad importante". En ese plan, agrega: "Si la película llega a los colegios ayudará a los chicos a formar otra capa más de ese personaje", y señala la diferencia de hacer de San Martín en una película cuya trama tiene dos superhéroes, que no son ni Ironman ni el Capitán América.

-Y ahora ese pibe se va a topar con un San Martín fachero a cargo de un actor popular.

-Ahí jugará la capacidad de la película para que el espectador suelte las ataduras que pueden ofrecerle un actor popular recordado por otros laburos y por cuestiones personales.

-¿Te hacés cargo de todo eso?

-No, imposible. Entraría en la disyuntiva de rechazar algo por el mero hecho de que creas que nunca vas a ser convincente. Todo lo que hice es porque pensé que podía estar a la altura de las circunstancias.

-¿Cuál es el plus de estar dialogando con la historia?

-Experimenté algo parecido cuando hice Montecristo. En esa telenovela estaba encarando a un héroe determinado que, como la adaptación tenía que ver con los años de plomo de la Argentina, terminó cumpliendo un rol social importante porque ayudó a Abuelas a que aparecieran más nietos. También me pasa ahora con La Leona. Es un esquema simple de género popular con un conflicto hiperrealista en el que la misma realidad nos colocó con un tono más real todavía. Ese Uribe que interpreto me ayuda a instalar a un personaje reconocible en el mundo de hoy [un consultor inescrupuloso que se dedica a vaciar empresas] en una historia que representa algo más que una simple telenovela. Eso, en verdad, me enorgullece enormemente. Hago lo de siempre, actuar, ganarme el mango; pero cumpliendo otro rol. Por eso Guayaquil me cae, casi, como un acto ciudadano.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Las más leídas