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"El Gobierno cambia para revertir malos resultados"

PARA LA NACION
Domingo 03 de julio de 2016
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-¿Cambió el gobiernode Cambiemos?

-Sin dudas, hubo un cambio de orientación en la política económica. Aunque sin descuidar totalmente la cuestión política y social, la nueva administración había comenzado poniendo énfasis en la corrección de los desbalances macroheredados, en particular en la recomposición de precios relativos -tipo de cambio y tarifas- y la reducción del desborde monetario, prometiendo bajar el déficit fiscal y un régimen de metas de inflación. Pero ahora viró ante la necesidad de revertir los malos resultados del primer semestre: hoy el PBI se ubica 2,8% por debajo del segundo trimestre de 2015 y la inflación pasó de promediar 2% por mes entre enero y noviembre de 2015 a 4,1% en los últimos seis meses. El instrumento clave (aunque no el único) que visibiliza este cambio es el Fondo de Reparación Histórica a los Jubilados.

-Pero, ¿es bueno o es malo este cambio?

-Para el consumo y la actividad es positivo en el corto plazo (con impacto acotado en 2016, pero ganando fuerza en 2017). Desde el punto de vista del Gobierno y de su necesidad de construir consensos es razonable, ya que estamos en un año complejo de transición. El problema es que el programa económico se ve desafiado. La decisión previsional implica un aumento permanente del gasto con impacto fiscal significativo sin financiamiento genuino a la vista. Así, el Gobierno posterga la corrección del elevado desequilibrio fiscal. Además, con una política fiscal más expansiva, aliento al consumo, ingreso de capitales y financiamiento externo aumentan las presiones hacia la apreciación cambiaria, y eso va en contra del objetivo de rebalancear el crecimiento hacia la exportación y la inversión privada.

-¿Qué perspectivas se abren hacia adelante?

-La actividad probablemente frene su caída en el tercer trimestre para repuntar algo en el cuarto y cerrar 2016 con una leve contracción (-1%). La inflación, con un dólar relativamente tranquilo y ya sin ajuste de tarifas, va a desacelerarse de 41% hoy a 35% (diciembre/diciembre). En 2017 probablemente veamos una reactivación mayor de la actividad (+3%) con la ayuda del agro y las inversiones en infraestructura. Y una inflación que, heredando la desaceleración del segundo semestre, se ubicaría en torno del 20% anual hacia mitad del año próximo. No son malos resultados. Pero cuidado, el Gobierno no deberá entusiasmarse con las mejoras de corto y convertir el desvío táctico de sus objetivos iniciales en un desvío permanente. Sería una pena volver a caer en el error de poner en peligro el proceso de estabilización y de reformas estructurales que la Argentina necesita, para crecer en forma sostenida en un mundo cada vez más complejo para los emergentes.

La autora es economista de Abeceb

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