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Los mercados operan en medio de la volatilidad que quedó tras el Brexit

Las profundas caídas tras el referéndum en Gran Bretaña se recuperaron en los días posteriores, aunque el clima continúa enrarecido

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PARA LA NACION
Domingo 03 de julio de 2016
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Mucho se habló del Brexit y poco pasó, al menos, al verlo poco más de una semana desde el referéndum, el balance de ganancias y pérdidas en los mercados externos y en el local. El pánico duró poco y las compras de oportunidad le pusieron un piso muy rápido a las cotizaciones. En parte se debe a la acción de los Bancos Centrales que volvieron a tener uno de los roles en los que más se destacaron en el último tiempo: inyectar liquidez y apoyar otra vez las expectativas de nuevos Quantitative Easing (QE).

Esto seguirá sosteniendo por un mayor período las tasas de interés cerca de cero, o incluso en terreno negativo en los principales países del mundo. En este mismo sentido juega el cambio en la percepción de nuevos ajustes alcistas en las tasas norteamericanas. En la actualidad, de hecho, parece quedar prácticamente eliminada la posibilidad de una suba este año.

Aunque los análisis sobre las consecuencias económicas del Brexit seguirán, se debe a que quizá terminen siendo más limitadas que las que se preveía cuando la salida de Reino Unido de la Unión Europea era sólo una posibilidad. Se sabía que el impacto real no se conocería de forma inmediata, no sólo sobre la economía inglesa, sino sobre Europa y el resto del mundo.

Ahora bien, esto no evita la volatilidad: el terreno para los inversores se mantendrá resbaladizo, ya que del Brexit se desprendió el concepto de "Brexitis" como uno de los mayores temores que pueden pesar a futuro sobre los mercados. A esto hay que sumar lo conocido, como la situación de China. Y de corto plazo, la nueva temporada de balances, con especial mirada en los bancos.

Por ende se trata de un escenario que no promete despejarse en el muy corto plazo, aunque claramente se podría evadir la posibilidad de terminar en una nueva crisis global como la de 2008.

En lo local, mientras tanto, los activos financieros seguirán moviéndose entre lo ajeno y lo propio. Lo primero fue expuesto. Lo segundo sigue justificando la exposición al riesgo argentino. Aunque es claro que la suba reciente del billete y la caída en las tasas en pesos que viene convalidando el Banco Central ante señales de inflación en baja aceleraron (y adelantaron) las rotaciones de pesos a dólares en renta fija.

Pero la justificación de compra va más allá. En un mundo de tasas cercanas a cero, el atractivo de los bonos argentinos se mantiene, y hasta permite justificar hoy la menor volatilidad presentada por los títulos en las últimas ruedas.

Las Tires de los bonos argentinos han venido comprimiéndose en los últimos meses ante las expectativas de cambio político primero, y más recientemente ante la salida del default. Así, los rendimientos que se ubicaban entre 7,5-10% anual antes de las elecciones de octubre se ubican hoy entre 3,5% y 7% anual para duration de menos de 1 año hasta 12 años. Esto sigue manteniendo al país aun por arriba de las curvas de otros en la región, y en consecuencia entendemos que abre la posibilidad de nuevas reducciones en los spreads de riesgo. Escenario incluso que permite proyectar retornos totales (devengamiento de cupones altos + suba de precios) a doce meses de entre 9% y 18% en promedio en la parte media y larga de la curva.

Es en este marco en el que debe leerse el apetito que se mantiene sobre las colocaciones de deuda, y que quedó reflejado una vez más la semana que pasó. Sólo recordemos la emisión de Salta en donde la oferta superó casi tres veces lo colocado, y algo similar pasó con las dos emisiones del Gobierno a 2028 y 2036, que sumaron unos US$ 2750 millones de nueva deuda.

Incluso en este mismo contexto entran los análisis financieros que comienzan a abundar sobre la vigencia, muy posiblemente a mediados de julio, de un sinceramiento fiscal o "blanqueo". Punto que podrá apoyar, directa o indirectamente, aún más los activos financieros locales.

Las acciones también deben entrar en el juego de los inversores, y acá tampoco deberíamos sorprendernos. La combinación de una posible reactivación económica, tasas en pesos (otra vez) más bajas, potenciales nuevos inversores -no olvidemos que la Argentina está hoy en revisión para un posible upgrade a la categoría emergente- y hasta cierto olvido (o retraso) en el último tiempo, prácticamente obliga a poner este mercado bajo atención. El mes pasado sólo se puede decir que hubo una primera aproximación de una plaza que despierta a mediano plazo atractivo, aunque mantenga cierta volatilidad que puede por momentos asustar.

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