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May, la candidata que podría seguir el camino de Thatcher

Sábado 02 de julio de 2016
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LONDRES.-"Soy Theresa May, soy yo misma", dice la candidata número uno a reemplazar a David Cameron al frente del Partido Conservador y del gobierno de Gran Bretaña.

No quiere que se la compare ni con Angela Merkel ni con Margaret Thatcher, las inevitables referencias del cargo. Quizá tampoco, para el caso, quiera comparaciones con Benazir Bhutto, de quien fue amiga en la universidad y que años más tarde fue primera ministra de Paquistán.

May quiere hacer su propio camino, como lo viene haciendo desde su infancia en la localidad costera de Eastbourne y luego en la Universidad de Oxford, donde estudió Geografía y conoció a su futuro marido, Philip. Fue Bhutto quien hizo de enlace entre sus dos amigos en una fiesta de jóvenes tories.

El día de hoy la encuentra como ministra del Interior, considerado en Gran Bretaña como el top four de los cargos después del de primer ministro, ministro del Tesoro y canciller.

May es la dirigente que más tiempo ha servido en esa cartera en la historia británica. Asumió en mayo de 2010 y ahora, cumplidos los 60 años, cree que ha llegado el momento de dar el gran salto a la cumbre del poder británico.

Su carrera comenzó rellenando sobres con propaganda conservadora en su asociación local, antes de convertirse en concejala en 1986 por el distrito londinense de Merton. Entró al Parlamento 11 años más tarde y en 2012 fue la primera mujer en presidir el Partido Conservador.

En la comparación con la canciller alemana surge de inmediato la coincidencia de que sus padres fueron pastores protestantes, y que las dos tuvieron una educación rígida y austera: Merkel en la antigua República Democrática Alemana y May en la costa británica.

Inflexible

En estos años de ministra del Interior británica se distinguió por una política inflexible sobre la inmigración, aunque no ha logrado bajar el número de extranjeros, una promesa de campaña de Cameron.

"Sabemos que para la gente de los trabajos menos remunerados, los sueldos van aún más a la baja (como resultado de la inmigración), mientras hay gente que debe dejar directamente el trabajo", lanzó May en una de sus más recordadas declaraciones sobre el tema.

Se ganó la consideración del ala más conservadora del partido con la expulsión del predicador extremista Abu Qatada, y también se le reconoce haber enfrentado a la poderosa Federación de la Policía y la apertura de históricas investigaciones de abusos de menores.

Ordenó asimismo la polémica investigación sobre la muerte de Alexander Litvinenko, el ex espía ruso asesinado en un restaurante de Londres en 2006.

Recibió, sin embargo, menos elogios cuando propuso -sin éxito- sacar a Gran Bretaña de la Convención de Derechos Humanos de la UE. Tampoco fue bien visto por la oposición laborista y los organismos de derechos humanos que decidiera aplicar la ley sobre terrorismo para mantener en la cárcel a David Miranda, pareja del famoso periodista Glenn Greenwald, que dio la primicia sobre el caso del ex espía norteamericano Edward Snowden, que divulgó polémicos documentos clasificados de la inteligencia norteamericana y desde entonces ha vivido refugiado lejos de las garras de la justicia de Estados Unidos.

Sus detractores han escrito que de ella, la gente se acuerda sólo de sus zapatos particulares. Y en efecto, parece que May tiene una pasión particular por el calzado.

Más que Angela Merkel, el término de comparación con el que May corre el riesgo de tener que confrontarse se llama en realidad Margaret Thatcher, la "Dama de Hierro" que ocupó el cargo ahora anhelado por ella y recordada en el mundo por sus reformas neoliberales draconianas y la Guerra de Malvinas.

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