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El cazador cazado: sospechas sobre el nuevo libro de Gay Talese

Poco menos de 10 días antes de que aparezca El motel del voyeur, un diario reveló que la fuente del periodista mintió

Sábado 02 de julio de 2016
Talese dio un paso en falso
Talese dio un paso en falso. Foto: LA NACION / RICHARD PERRY/NYT
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MADRID.- "Gerald Foos no es de fiar. Es un hombre deshonesto, totalmente deshonesto", declaró Talese al diario The Washington Post. "Hice lo que pude en este libro, pero puede que no fuera lo suficiente." Con esas palabras el escritor estadounidense parecía dar la espalda a su fuente y a su propio trabajo. Pero en un comunicado emitido por su editorial este viernes, Talese alegó que había hablado en un momento de enojo y que dijo "cosas con las que no estaba ni estoy de acuerdo".

Adentrarse en El motel del voyeur era avanzar por un laberinto de incómodas sorpresas, incluido el papel del autor. Talese había sido contactado por Gerald Foos, un hombre que reconocía haber remodelado su hotel para crear un falso techo en las habitaciones y poder catalogar las prácticas sexuales de sus huéspedes. Admitía haberlo hecho durante décadas. Para verificarlo, Talese lo visitó en el motel en las afueras de Denver (Colorado), durante tres días. Una de esas noches espiaron juntos a una pareja.

Tanto Talese como los editores del libro y la revista The New Yorker, confiaron en una sola fuente de este relato: Foos. Pero apenas salió a la luz la crónica, numerosos medios intentaron atar cabos desatendidos en la historia. The Washington Post, por ejemplo, intentó verificar que el hotel verdaderamente pertenecía al protagonista durante los años en los que aseguraba haber espiado a las parejas. El relato de Talese se basa en un catálogo con anotaciones durante décadas cuya veracidad acaba de ser puesta en duda por el Post.

El diario asegura que este miércoles mostraron al autor los registros que demuestran que vendió el hotel poco después de su visita en Colorado. Cualquier afirmación de que Foos conservaba acceso a las habitaciones a partir de ese momento ha quedado cuestionada. "Yo no voy a promocionar mi libro. ¿Cómo voy a promocionarlo si su credibilidad acaba de quedar en la basura?", afirmó el autor, de 84 años, al Post. "Nunca debería haber creído ni una sola palabra de las que me dijo." Talese explicó en el texto adelantado esta primavera que la historia salía a la luz tras llegar a un acuerdo económico por el que Foos cobró a cambio de compartir sus diarios.

Veinticuatro horas más tarde, sin embargo, el escritor se desdijo y reivindicó su trabajo. En un comunicado emitido por su editorial, alegó que había hablado en un momento de enfado y matizó su reacción inicial. "Gerald Foos, y eso nadie lo duda, era un voyeur épico y, lo digo claramente en el texto, a veces podía ser un narrador poco fiable de su peculiar historia", dice el comunicado. "Cuando hablé con el reportero de The Washington Post, estaba sorprendido y disgustado con todo ese asunto de la propiedad del motel en los años ochenta. [...] Pero quiero dejarlo claro: no reniego del libro y tampoco lo va a hacer mi editorial. Si hay detalles que corregir en ediciones posteriores, lo haremos". El libro sale el 12 de julio. La editorial asegura que se han tomado "muy en serio" las alegaciones del Post y que trabajarán con Talese para resolver cualquier discrepancia en futuras ediciones.

El impacto inicial de El motel del voyeur fue tal que Steven Spielberg compró los derechos para convertirlo en película. Foos alegó incluso ser testigo de la muerte del estrangulamiento de una mujer en una de las habitaciones, pero no avisó entonces a la policía. Talese sacó a la luz los posibles delitos cometidos 36 años después, cuando ya habían prescrito.

Las indagaciones del Post revelan ahora que Foos no solo no era dueño del motel en aquel momento, sino que tampoco tenía acceso a las habitaciones desde las que espiaba.

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