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Gales lo hizo: otra fábula que regala el fútbol

Batió por 3-1 a Bélgica, uno de los favoritos; detrás del estelar Bale surgen más historias

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LA NACION
Sábado 02 de julio de 2016
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Neil Taylor es un tipo enamorado. El lateral izquierdo de Swansea compró un par de entradas para disfrutar de la música de la bellísima Beyoncé en Cardiff, en el espectacular concierto del jueves pasado. Dos tickets en primera fila eran el regalo ideal de cumpleaños para su mujer. "Pero no me fijé en la fecha", ensayó una respuesta el defensor. Chris Gunter, lateral derecho de Reading, iba a ir a la boda de su hermano, Marc, el 7 de julio; debía ser el privilegiado testigo. "Creo que será el primer discurso de testigo hecho por Skype", lanzó con una carcajada.

Chris Coleman, el entrenador, estaba convencido de que no iba a perderse el nacimiento de su hijo; Charlotte, su señora, tendrá un varón en estos días. Joe Ledley, de Crystal Palace, debe aplazar la boda con Ruby, aunque no sabe muy bien si ella lo entenderá: están entregadas todas las invitaciones.

Gales es el reino de las sorpresas: pocos, verdaderamente, creyeron que el pequeño país fanático del rugby iba a llegar a las semifinales de la Eurocopa. Lo ha conseguido, por primera vez en la historia. El fútbol suele regalar historietas semejantes. El 3 a 1 contra Bélgica, un favorito y segundo en la clasificación de la FIFA, lo ha rubricado. Había, eso sí, un optimista. El líder de la rebelión, Gareth Bale.

Foto: LA NACION

"Yo también tengo mis planes, pero solo después de la final... Fui inteligente porque sabía que íbamos a estar aquí", fue el aviso, -mezcla de ironía y mensaje interno- apenas unas horas antes del impacto en de ayer. Las semifinales tendrán, eso sí, una dosis de adrenalina exclusivamente madridista: ya se palpita Portugal, de Cristiano, vs. Gales, de Bale. El miércoles, en Lyon.

Es un error, sin embargo, señalar como "el equipo de Bale" al de la pequeña gran nación de poco más de 3.000.000 de habitantes, dotada de bellos paisajes de castillos y abadías, que saborea un whisky de excelencia y vio nacer a Anthony Hopkins, uno de los mejores actores de la historia. Aaron Ramsey, el hábil y escurridizo jugador de Arsenal, corre detrás del zurdo en una formación que aprendió a ganar en las salas de concierto al aire libre de la Premier League.

Ganaba Bélgica, con un tanto de Radja Nainggolan; empató Ashley Williams de cabeza; estableció el 2-1 Hal Robson-Kanú; Sam Vokes, a poco del final, sentenció el 3-1. Bélgica, ingenuo, vuelve a casa con sus figuras Courtois, Lukaku, De Bruyne, Fellaini y Hazard.

"Ganamos el partido más grande de nuestra historia", advirtió el estelar Bale. El recuerdo es en blanco y negro: la última vez que Gales había pisado cuartos de final había sido en un mundial, Suecia '58. Cayó de pie ante un moreno con cara de nene que capturó el balón con el pecho, dio una media vuelta, mareó a dos zagueros (uno acabó en el suelo) y definió con sutileza. Era Pelé. Gales ya ahora superó a su historia. "Es importante soñar. En eso estamos", confía el DT, creador de otra fantasía en un torneo de fábula.

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