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Cuando las tecnologías digitales se ponen al servicio del prójimo

La Argentina es rica en proyectos de ayuda; un mouse para personas con problemas motrices, realidad virtual para pacientes oncológicos y una app que permite donar jugando

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PARA LA NACION
Sábado 02 de julio de 2016
Daniel Monastersky, creador de un ingenioso proyecto para encontrar niños perdidos
Daniel Monastersky, creador de un ingenioso proyecto para encontrar niños perdidos. Foto: Marcelo Gómez
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Natali Lorenzini es profesora en educación especial para personas con discapacidad intelectual. Durante el año pasado estuvo trabajando en la Escuela Especial Nº 1255 Bambi de la localidad de Chañar Ladeado, provincia de Santa Fe. Comprometida con su trabajo, Natali comenzó a trabajar con un alumno integrado en una escuela regular. "Nos esperaba un desafío, el niño iniciaba el primer ciclo, el uso del cuaderno es el recurso principal utilizado para construir los aprendizajes, los números, las letras, los dibujos. Por sus características motrices, de movimientos muy imprecisos, sólo logra esbozar algunos trazos. Si bien reconocía muchas letras, por ejemplo, no lograba delinearlas", dice Lorenzini en diálogo con LA NACION. La respuesta no tardó en llegar: el recurso por utilizar debía ser una computadora, pero por las dificultades motrices del niño, el uso de un mouse ordinario era imposible.

Lorenzini comenzó así una larga búsqueda hasta que encontró una solución, el Admouse (http://admouse.net). "El dispositivo era adecuado, parecía un joystick, la inclinación hacia adelante, el peso, el material, las funciones, el uso de los colores para categorizar botones y la forma en que éstos se presionaban. Era el dispositivo adecuado. El Admouse hizo que la computadora sea la adaptación de acceso para que el alumno pueda alcanzar los mismos objetivos curriculares que su grupo. Hoy realiza las mismas actividades que los compañeros, sólo que en la computadora, para luego ser impreso y dejando así un registro en su cuaderno", explica.

La solidaridad es un tema esencial en la vida de Sergio Schapira, creador del Admouse desde su empresa SCA Industrial SA. "En la empresa se invierte la totalidad de la ganancia en nuevos desarrollos y priorizamos soluciones a los necesitados, dentro de nuestras posibilidades. Así hemos donado equipos a personas con bajos recursos en la Argentina. Hasta el momento hemos entregado unos 7400 Admouse", comparte orgulloso.

Prótesis económicas

Gino Tubaro es un inventor de 21 años que está cambiando la realidad de muchos niños desde su Laboratorio Atomic (http://atomiclab.org). "Hasta el momento entregamos 25 prótesis de manos, pero el desafío es entregar 1000 de manera gratuita", asegura. Gracias a su proyecto Embajadores Atómicos, cualquiera que cuente con una impresora 3D Puede ayudar a imprimir prótesis para quienes lo necesiten.

"Estamos trabajando en un traductor de texto plano a braille, en una impresora 3D que puede funcionar con materiales reciclables y en una remera antiinfartos", comparte.

En este tipo de iniciativas, muchas veces se lucha contra viento y marea. Este es el caso de Juan Pablo Zoppi, que estudia Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional de Rosario y desarrolló una prótesis (https://www.youtube.com/watch?v=rWmfa1EMR9E) que, en sus palabras, "funciona mediante la contracción voluntaria del músculo residual o muñón de la persona. Aunque esté amputada de mano, los nervios residuales permanecen en el muñón. La prótesis detecta y captura actividad eléctrica en el músculo residual y a través de un tratamiento y procesamiento adecuado se obtiene una señal útil. Estoy comenzando el desarrollo de una pierna robot, basándome en el concepto fisiológico de áreas dedicadas del cerebro. Es un proyecto complejo debido a la naturaleza propia de la acción de caminar. Estimo que en 4 meses tendré un prototipo, que permitiría que una persona con amputación de pierna pudiera volver a caminar", asegura.

Niños perdidos

Daniel Monastersky es abogado especializado en delitos informáticos y protección de datos personales, y es también el fundador de la iniciativa Error 404. "El error 404 es el más frecuente cuando uno navega en la Web, y es un espacio totalmente improductivo por el que tenés que pasar inevitablemente cuando una página falla. Nuestra idea fue convertir eso en algo productivo para ayudar a encontrar niños perdidos compartiendo su foto y su nombre", dice durante una entrevista con LA NACION.

Desde el proyecto (http://noencontrado.org) trabajan estrechamente con Missing Children Argentina para asegurar la calidad de los datos de los niños perdidos. "Para lograr visibilidad firmamos un convenio con una de las empresas de hosting más importantes de la Argentina, que de forma predeterminada reemplazaron las páginas de error 404. Según datos que nos han brindado, son casi 200.000 sitios que representan aproximadamente 1.800.000 vistas de las páginas de No Encontrado con la información de los niños perdidos. Según datos que nos han brindado desde Missing Children, se han compartido 60 fotos de niños perdidos desde que fue lanzada la iniciativa el 1° de marzo. De los 60 niños que aparecían en las imágenes, 34 fueron encontrados -asegura Daniel-. La próxima iniciativa que lanzaremos va a ser el Captcha Solidario. Utilizaremos las imágenes de los chicos perdidos que tenemos a partir de los convenios firmados con Missing Children y el Registro de Información de Menores Extraviados de CABA. Se deberá escribir el nombre de pila del niño para poder confirmar que uno no es un robot." El GCBA fue el primer ente estatal en sumarse a la iniciativa No Encontrado.

Realidad virtual

Luego de realizar algunas tomas y capturas de amaneceres y playas para cascos de realidad virtual, Gonzalo Sierra (www.nonovr.com) pensó que dicho material podría servir para ayudar a personas en estado de internación hospitalaria. No estaba equivocado. "Trabajamos con la Fundación Donde Quiero Estar, que lleva arte y reflexología a pacientes con cáncer, mientras reciben el tratamiento de quimioterapia", explica Sierra.

La fundación recibió una donación de 12 celulares y lentes de RV por parte de Samsung, y otra de 12 Cardboards por parte de Wingu, para que esta terapia pueda estar en los 12 hospitales de la provincia de Buenos Aires. "Los resultados son muy positivos tanto para los pacientes como para el personal médico; el clima de la sala en general se distiende y se mantiene hasta el final. Ahora estamos trabajando para replicar esta terapia en otros países", comparte.

Ayudar jugando

En la mayoría de los casos jugamos para entretenernos. Pero con Awentura (http://awentura.net), un juego gratis para iOS y Android, se puede colaborar con causas sociales.

La aventura se inicia en una aldea que el usuario tendrá que hacer crecer y velar por su equilibrio, creando edificaciones y habitantes. Mientras avanzamos recibimos puntos llamados AWES, que luego, desde el menú para tal propósito, se podrán donar a causas solidarias.

Al momento de probar el juego se destacaban tres causas que abarcaban diversos temas como apoyo escolar, compra de juguetes y alimentos. En un apartado se resaltan los participantes que están apoyando las diferentes causas.

Para materializar la ayuda, la app está patrocinada por entidades que transforman los AWES en recursos verdaderos para la causa elegida.

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