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Atracción de inversiones

La Argentina debe adecuar su legislación para que las compañías multinacionales y dominantes en la marina mercante y la industria naval tengan interés en venir al país

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PARA LA NACION
Martes 05 de julio de 2016
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Para pensar en el desarrollo de la marina mercante y la industria naval debemos visualizar determinantes que hacen a su sustentabilidad y a la necesidad del Estado.

El mercado del flete hoy está dominado por grandes corporaciones que pueden manejar la oferta de bodegas con muy poca elasticidad, en los precios, haciendo casi imposible entrar sin subsidios. Esto hace que sea poco sustentable ingresar, porque depende de la disponibilidad del Estado, no siendo esta una función primaria suya.

También debemos observar que no siempre los bienes disponibles son los más eficientes para nuestras necesidades. Como nos ocurre en la hidrovía Paraná-Paraguay, donde transportamos aire de norte a sur y de sur a norte en bodegas vacías, por no contar con medios capaces de manejar todos los efectos que se movilizan, tanto para el caso de las cargas liquidas como para el caso de carga general.

Por eso sostenemos que los desarrollos subsidiados pierden sustentabilidad mas allá de las demandas del mercado, dependiendo de la disponibilidad del Estado para sostenerlos.

Proyectos propios

Otro de los problemas que se visualizan en los desarrollos nacionales es la falta de sustento en cuanto a la investigación y desarrollo de proyectos propios, obligándonos a ser consumidores de bienes que son de rebalse de los países más desarrollados.

La industria naval y la marina mercante no escapan de este escenario, lo que obliga a replantear los paradigmas para diseñar políticas y estrategias de Estado para su desarrollo.

Tanto la marina mercante como la industria naval son importantes en la economía distributiva y de recaudación -sólo posible a través de negocios rentables- para lograr una sociedad que tenga trabajo digno y para que el Estado preste mejores servicios. Puntualmente, nos referimos a la calidad de las tripulaciones y el lugar de tributación de los buques que operen prestando servicios logísticos a nuestro comercio exterior que se mueve por agua.

Debemos adecuar nuestra legislación para que las compañías globalizadas y dominantes tengan interés en utilizar tripulaciones nacionales y adecuar nuestros sistema impositivo bajo el principio de que el 20 por ciento de cero es cero, y el 5 por ciento de 100 es 5.

¿Por qué no atraer los astilleros que dominan el mercado para que den trabajo y tributen en el país, sabiendo que atenderán los efectos que impone la demanda globalizada y de la forma que obtengan la mejor rentabilidad?

Servicios

Debemos centrar el interés de la marina mercante de bandera para la prestación de servicios esenciales, dragado, investigación, servicios costa afuera, servicios de puertos, extracción de recursos del mar, operaciones fluviales (actuales y las que deberían desarrollarse), cabotaje nacional de servicio regular y buques especiales.

La Industria naval deberá desarrollar los medios más adecuados y estar en condición de mercado para producirlos en calidad, tiempo y costos, lo que impone hacerlo según los estándares internacionales.

Nunca más debemos pagar el costo argentino. Esto beneficia a unos pocos y lo pagamos entre todos. Y encima no obtenemos un producto acorde a los tiempos que corren.

El autor es capitán de navío (RE) y ex asesorde la Fempinra

La importancia de tener un método

Sin lugar a dudas, nuestra generación sabe que los recursos de la Defensa que se obtienen en el mercado internacional, en los momentos de crisis, se discontinúan y generan una debilidad estratégica que condiciona las operaciones.

Pero lo más importante es que en tiempos de paz perdemos valor estratégico y, por lo tanto, contamos con menor capacidad persuasiva lo que dificulta nuestra posición en las negociaciones.

La Argentina actual ya no es un país ponderado estratégicamente en América del Sur.

Debemos investigar, desarrollar y producir los bienes útiles para la Defensa asegurando la producción en toda circunstancia.

Si tuviéramos que señalar cuál es el embrión que dará luz a la nueva marina mercante e industria naval argentinas, bajo estos paradigmas, diríamos al mejor estilo socráctico que es preciso reformular las preguntas básicas: qué tenemos, qué necesitamos, qué podemos y a dónde queremos llegar.

Todo este teniendo bien presente nuestro objetivo, determinando nuestra estrategia y a partir de las condiciones actuales. Y una vez en marcha, se podrá ir modificando la realidad, día a día y desde abajo hacia arriba, sin perder nunca de vista donde queremos llegar.

Asimismo, siempre será preciso trabajar con la premisa estratégica de la sustentabilidad, que sólo es posible con negocios rentables que generen trabajo argentino y tributen en el país.

El esfuerzo del Estado debe encaminarse hacia la investigación, desarrollo y generación de condiciones para que las empresas nacionales puedan producir bienes esenciales con capacidad de dar respuesta en toda circunstancia.

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