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Lourdes Puente. "Necesitamos más dirigentes sociales en la universidad"

La directora de la Escuela de Política y Gobiernode la UCA cuenta la experiencia de los programas formativos de ejecutivos y trabajadores portuarios

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LA NACION
Martes 05 de julio de 2016
Lourdes Puente, directora de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Católica Argentina
Lourdes Puente, directora de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Católica Argentina. Foto: LA NACION
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Hace nueve meses, en un aula de la Escuela de Política y Gobierno de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina (UCA), se dio un ecléctico encuentro: el sindicalista Roberto Coria (Guincheros), un profesor universitario y el empresario portuario Daniel González, presidente de APC, se reunieron con la directora de la Escuela, la politóloga Lourdes Puente, y le plantearon lo siguiente: los trabajadores portuarios necesitaban ingresar en una etapa de profesionalización y, a la vez, "insuflarlos" con el reconocimiento de la dimensión social que ocupan. El hecho de que el sector portuario no estuviera en la agenda política no significaba que el "portuario" tuviera que estar fuera de la agenda social, un sentimiento que parece perpetuarse desde la época de los hombros castigados por la arpillera. Varios meses de trabajo más tarde, la UCA lanzó dos programas de formación, uno para delegados gremiales y otro para ejecutivos portuarios, íntegramente financiados por APC junto con las terminales Exolgan y Bactssa.

¿Cómo surgió esta iniciativa de formación para ejecutivos y trabajadores?

-Uno de nuestros profesores, Fabián Calle, nos acercó a empresarios del sector portuario y al sindicato de Guincheros en representación de la Fempinra, preocupados porque el sector se siente desvinculado de la agenda política y social de la Argentina, aún cuando son clave en la conexión de la Argentina con el mundo. A partir de esta iniciativa, tuvimos una charla con las autoridades de la universidad y buscamos generar una propuesta que satisfaga tanto la posibilidad de mejorar la formación de los ejecutivos de empresas como de los trabajadores.

¿Cómo lo puso en práctica la Escuela de Política y Gobierno de la UCA?

En este caso, los trabajadores que asisten son delegados (de los sindicatos de Guincheros y Dragado y Balizamiento) y lo que hicimos fue buscar gente con mucho conocimiento acumulado en gestión. Así logramos expresar la sinergia entre la academia y la profesión, es decir, que el conocimiento acumulado en la gestión se comparta, en ambos programas, según las necesidades académicas.

¿Qué evaluación hacen de los programas?

-Hasta el momento ambos programas cumplieron con creces nuestras expectativas. Estamos hablando de un sector que hace un gran esfuerzo por participar una vez por semana. Las evaluaciones que hacen de los docentes, todas las semanas, están siempre por encima del 8 (sobre 10). Lo más importante es el notorio cambio en la actitud en el programa de trabajadores en cuanto a la participación y a las expectativas. Es una primera edición, estamos muy contentos y contamos con el sector para mejorar lo que haya que mejorar.

¿Cómo se trabajó en la diferenciación de contenidos para los alumnos de los dos programas?

-Para el programa de trabajadores nos pidieron una capacitación formativa integral, por lo que convocamos profesores de distintas facultades, como de Psicología, para hablar sobre el sentido de la vida, de la familia y del trabajo, y también contenidos de la doctrina social (de la Iglesia), siempre teniendo al hombre como centro de la formación. Esto, por el lado de la visión de la UCA. Por el otro lado está lo que tiene que ver con la actividad portuaria, pero no sólo como contenido académico -que sí tiene más preeminencia en el programa de management- sino desde el punto de vista de la gestión, los que trabajan en la actividad que aportan su conocimiento. En ambos programas buscamos que el conocimiento venga desde la gestión, por lo que los programas se armaron buscando referentes sectoriales que pudieran brindar ese diferencial. Luego, complementamos lo específico con una apertura integral a materias de comercio exterior y política y economía nacional e internacional. Y en el programa de trabajadores, que tenía demandas muy específicas, buscamos condimentar los contenidos con herramientas que les permitieran mejorar su calidad de vida: desde emprendedorismo hasta finanzas personales. Si bien no son talleres, generamos inquietudes entre los alumnos.

¿Qué es necesario para lograr sistematizar la formación de dirigentes sociales en el país?

-Lo más estimulante es que la búsqueda de formación nazca del propio sector, como en este caso. La dificultad más grande que vemos en cuanto a la formación de dirigentes es el tema del financiamiento. Pero una vez que mostrás los resultados de la capacitación se dan cuenta de la necesidad. Nos pasa mucho con los municipios por ejemplo. Los sindicatos, en cambio, tienen muchas instancias propias de formación. Pero si hacemos un poco más de foco nos damos cuenta de que cada uno lee sus propios libros y se estudia a sí mismo. Cuando vienen a la universidad no sólo escuchan sino que interactúan en un clima de neutralidad. El gran desafío de la formación dirigencial en la Argentina tiene que ver con la integración de sectores, porque es un país socialmente muy rico pero aislado: hay mucho movimiento cooperativista, industrial o sindical, pero todos se mueven en sus propios circuitos. En la academia, en cambio, hay una sinergia entre todos donde el core general es ponerse la camiseta argentina, que es lo que nos falta bastante. Necesitamos más dirigentes sociales en la universidad.

¿Esta oferta cumple con eso?

-En el caso de los portuarios lo que se da es que tanto empresas como sindicatos venían trabajando bastante juntos. El objetivo que tenemos es que vengan más sectores, pero es políticamente desafiante. Estamos convencidos, no obstante, que el lugar es la academia por la neutralidad que genera. La formación, en cualquier ámbito social del país, siempre es un plus. Me impresionó mucho, por ejemplo, cuando un alumno del programa de trabajadores me contó cómo le había abierto la cabeza ir a la universidad... Eso que para nosotros es tan simple es un aspecto muy positivo para la sociedad argentina, porque vamos sembrando semillas. Nuestro aporte está en ver lograr que alguien que no pensaba estudiar, de repente se encuentra estudiando y que le va a inculcar a sus hijos algo distinto de lo que tenía antes de venir. Y, por otro lado, está el aporte de quien logró un conocimiento por años de gestión, que decide venir a la universidad a compartirlo. Estas dos patas son fundamentales.

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