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El Episcopado rechazó los casos que salpican a la Iglesia

Llamó a colaborar con la Justicia y condenó "cualquier acto de corrupción público o privado", en especial los que involucran a sus propios miembros

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LA NACION
Domingo 03 de julio de 2016
José María Arancedo
José María Arancedo. Foto: Archivo
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El Episcopado rechazó todo acto de "corrupción público o privado, pero de manera particular los que involucren a miembros de la Iglesia", en medio del escándalo que rodeó la detención del ex funcionario kirchnerista José López, que fue sorprendido in fraganti hace casi tres semanas, cuando arrojaba bolsos con US$ 9 millones en el monasterio Nuestra Señora de Fátima, de General Rodríguez.

La Iglesia pidió, además, que "el Poder Judicial se mantenga independiente de las presiones de cualquier poder y se sujete sólo al imperio de la verdad y la justicia".

El escándalo de José López preocupa a la conducción de la Iglesia, especialmente a partir de que salieran a la luz los vínculos que mantenía el fallecido arzobispo Rubén Héctor Di Monte -creador del monasterio en 1994- con el poder kirchnerista.

La declaración fue difundida por la comisión ejecutiva del organismo, que preside el arzobispo José María Arancedo, y contrasta con las primeras expresiones que intentaron despegar a la Iglesia del escándalo. Integran esa comisión, además, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli (vicepresidente primero); el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, y el obispo de Chascomús, Carlos Malfa.

Los obispos advierten que "en el último tiempo se han conocido hechos que vinculan a personas de la Iglesia en la Argentina con posibles casos de corrupción".

"Los seguidores de Jesucristo debemos ser honestos y respetuosos de las leyes y como todo ciudadano debemos colaborar con la Justicia en su tarea de esclarecer la verdad de los hechos y someternos a sus dictámenes", declararon.

Además de recordar el reciente documento sobre el Bicentenario, en el que señalaban que la corrupción era uno de los "males principales" de este tiempo en la Argentina, los obispos citan al papa Francisco y sostienen que la corrupción es "una llaga putrefacta de la sociedad y un grave pecado".

Según pudo saber la nacion, los obispos decidieron pronunciarse después de que el escándalo López creciera y se conociera que el entonces obispo Di Monte ofició de intermediario del gobierno de Néstor Kirchner para interesarse por la herencia de Juan Domingo Perón, estimada en 100 millones de dólares. "Pero nos preocupa también cualquier otra denuncia que implique sospecha de corrupción, sobre todo de la Iglesia en la Argentina", reveló una fuente episcopal.

Frente a estos hechos, los obispos se comprometen en el comunicado a colaborar con la Justicia. "Alentamos a la colaboración sincera para el esclarecimiento de las denuncias y reiteramos que en este campo es fundamental que el Poder Judicial se mantenga independiente de las presiones de cualquier poder y se sujete sólo al imperio de la verdad y la Justicia", señalaron.

Al citar el último pronunciamiento de la asamblea plenaria del Episcopado, difundido el 12 de mayo último, los obispos expresan que "la corrupción desgasta en el pueblo la confianza en las instituciones de la democracia" e "impide mirar el futuro con esperanza, porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los débiles y oprime a los más pobres",

También señalan que la corrupción "es un mal que se anida en gestos cotidianos, para expandirse luego en escándalos públicos".

Tanto Di Monte como la hermana Alba, superiora del convento, recibían allí con frecuencia a López, así como a los ex ministros kirchneristas Julio De Vido y Alicia Kirchner. En el monasterio se hallaron, incluso, bóvedas que podrían haber servido para ocultar dinero.

El actual arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, declaró recientemente a la nacion que Di Monte era "amigo del poder" y se manejaba en forma autónoma e independiente, incluso cuando pasó a ser arzobispo emérito.

Una fuente que siguió de cerca la elaboración del documento dijo a la nacion que el propósito de la conducción del Episcopado "es ratificar para la Iglesia lo que se ha dicho en otras ocasiones sobre la corrupción pública y privada, especialmente en este tiempo del Bicentenario".

"Los obispos estimaron conveniente expresar la necesidad de investigar, colaborar, poner a la Iglesia en las generales de la ley y que actúe la Justicia", señaló el vocero eclesiástico.

Queja por el uso político de la figura del Papa

El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, lamentó que el papa Francisco se haya convertido "en un botín de guerra" en la Argentina y lamentó la circulación del hashtag #VanPorFrancisco.

"Los que hasta ayer lo señalaban como cómplice de la dictadura, hoy lo quieren sumar como un «cumpa» más", afirmó. "Pero los que saludaron su elección como la inesperada oportunidad de propinarle un golpe mortal a la administración K, ahora interpretan los gestos de Francisco como expresión de complicidad con el kirchnerismo", agregó. Y, con ironía, deslizó: "La última vez que lo ví, su sotana estaba un poco deshilachada. Ahora comprendo por qué... después de tanto tironeo".

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