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El ataque de EI terminó en masacre: 20 rehenes muertos

Asesinaron a quienes no sabían recitar el Corán en las diez horas que duró la toma de un restaurante; nueve italianos y siete japoneses, entre las víctimas

Domingo 03 de julio de 2016
La madre de una de las víctimas, ayer, luego de la toma de rehenes en Dacca
La madre de una de las víctimas, ayer, luego de la toma de rehenes en Dacca. Foto: AP
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DACCA.- El Corán marcó la diferencia entre la vida y la muerte en el atentado de anteanoche en un restaurante de Bangladesh, donde 20 personas, la mayoría extranjeras, murieron a manos de extremistas de Estado Islámico (EI), que durante las diez horas que duró la toma de rehenes torturó y degolló salvajemente a sus víctimas.

Entre las víctimas había nueve italianos y siete japoneses, que estaban en el Holey Artisan Bakery, un restaurante muy popular entre los extranjeros residentes en Dacca, cuando comenzó el atentado. Los atacantes, que dijeron pertenecer a EI, se atrincheraron con los rehenes durante horas, hasta que intervino un comando de las fuerzas de seguridad de Bangladesh.

Según relató uno de los sobrevivientes, siete terroristas "irrumpieron armados con pistolas y machetes, lanzaron granadas al grito de «Alá es grande» y desencadenaron el pánico".

Más de 30 rehenes quedaron en poder de los terroristas, que los obligaron a recitar el Corán y los dividieron en función de sus conocimientos del libro sagrado. Formaron así dos grupos diferenciados que sellaron su destino: los extranjeros, que no sabían recitar ni una línea del texto fundador del islam y fueron en consecuencia asesinados, y los locales, que salvaron su vida por enunciar las palabras correctas.

Bangladesh sufre desde hace meses una serie de asesinatos de representantes de minorías religiosas, intelectuales y extranjeros, crímenes por los que el gobierno acusa a grupos locales, pese a ser reivindicados por EI o un brazo de Al-Qaeda. El gobierno niega que EI haya echado raíces en el país, pero este ataque hace temer la expansión de estos dos grupos armados.

Los atacantes que actuaron en nombre del califato con base en Siria e Irak "tenían como mucho 28 años, eran flacos y no llevaban barba", recordó otro testigo. "Al principio escuché explosiones y pensé que se trataba de un festejo, pero luego los vi entrar en el local y disparar al aire para generar pánico", agregó.

Diez horas de sangre y terror culminaron con el asalto de tropas de elite, que mataron a seis secuestradores y rescataron a 13 rehenes, tres de ellos extranjeros. Un séptimo atacante fue capturado vivo.

Entre el sonido de disparos y explosiones, la operación de rescate comenzó a las 7.40 (hora local) con personal armado y por lo menos siete vehículos blindados, después de que los agresores no respondieron a los intentos de las autoridades de negociar el fin de la toma.

"Encontramos 20 cuerpos. La mayoría murieron brutalmente por armas cortopunzantes", dijo el vocero militar Nayeem Ashfaq Chowdhury, que señaló que se recuperaron dispositivos explosivos improvisados y armas blancas. Un alto mando militar dijo que todas las víctimas eran extranjeras. Otras fuentes dijeron que murieron por lo menos nueve italianos, siete japoneses, una estudiante india, dos estudiantes de nacionalidad desconocida y dos policías locales que cayeron durante la toma de rehenes.

"Debido a los esfuerzos de la fuerza conjunta, los terroristas no pudieron huir", dijo la primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina Waled, en un discurso donde prometió combatir el terrorismo e instó a la gente a colaborar en las investigaciones. "Nadie que crea en la religión puede hacer algo así. No tienen ninguna religión, su única religión es el terrorismo", afirmó.

Las autoridades prohibieron al principal partido islamista presentar candidatos a las elecciones y varios de sus dirigentes fueron arrestados o ejecutados recientemente. Paralelamente, el mes pasado el gobierno lanzó una serie de operativos contra grupos jihadistas locales que acabó con 11.000 detenciones. Varios grupos de derechos humanos advierten, sin embargo, que esas detenciones son a menudo arbitrarias o que tienen como objetivo silenciar a los opositores políticos.

No quedó claro si los líderes de EI estuvieron involucrados directamente en la planificación del ataque de anteanoche, del que un argentino que trabajaba en el restaurante pudo escapar.

En otras ocasiones el grupo reivindicó ataques realizados por "lobos solitarios", atacantes sin conexión directa con los líderes del califato integrista. También celebró este atentado contra los extranjeros procedentes de los "países cruzados", la expresión de reminiscencias medievales que acostumbra usar contra las democracias occidentales.

Agencias ANSA, AFP, DPA y AP

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