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Alemania derriba uno de los últimos obstáculos que se le resistía: Italia

Tras el empate 1-1, el equipo de Löw eliminó por penales a un adversario al que nunca había dejado atrás en un Mundial o un torneo continental; desde 2006, la Mannschaft siempre llegó a semifinales en las dos grandes competencias

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LA NACION
Domingo 03 de julio de 2016
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BURDEOS, Francia.- Bastaba con mirar las caras de los jugadores al salir del túnel y sentir el ambiente que reinaba en el nuevo estadio del Girondins de Burdeos, en la antesala del choque de anoche, para entender que un Italia-Alemania (8 títulos mundiales y 4 europeos entre ambos) es un partido aparte, con un margen minúsculo. "Los Italia-Alemania pertenecen a la historia". No se puede contradecir a Genaro Gattuso, vencedor de los alemanes en semifinal del Mundial 2006.

En el primer tiempo, la batalla táctica desembocó en un lógico empate "virgen", con sólo dos jugadas peligrosas (Sturaro contestándole a Müller). Pasada una hora de juego, el discreto Ozil se despertó para dar la ventaja a los campeones del mundo. Italia parecía entonces cerca del knock-out, pero el inmortal Gianluigi Buffon se vistió de héroe para desviar un tiro (¡de taco!) de Mario Gómez, en el área chica. Un gesto clave en la noche francesa. Impecable hasta ahora, Jerome Boateng cometió diez minutos después el error que devolvió Italia a la vida. Tocando el balón con la mano, obligó el arbitro a señalar el punto de penal. Lo transformó Leonardo Bonucci, mientras Buffon miraba del otro lado, hacia los hinchas alemanes ubicado detrás de su arco. Un gol sinónimo de prórroga, el camino deseado por los italianos para adueñarse del partido en los penales.

Apenas el árbitro pitó el final de los 120 minutos, los 23 jugadores italianos y todos los miembros del staff de Antonio Conte se unieron al lado del banco para unificar sus fuerzas. Amontonados como si fueran uno solo. Cuando el hombre de amarillo indicó el lado donde estaban ubicados los hinchas italianos, estalló la tribuna azul. Arrancó entonces una serie de penales no apta para cardíacos, que alternó caídas y renacimientos. De esas que parecen interminables y quedan marcadas en la memoria colectiva. Gente agarrándose el pelo, de pie en las escaleras, al borde de la crisis de nervios. Otros imitando a Buffon, de espalda a la pelota. Pero la última palabra fue de los alemanes, que corrieron hacia Jonas Hector cuando éste inclinó finalmente la balanza en 6-5. "Ganamos la guerra de los nervios, una serie con mucha dramaturgia", aseguró el jugador de la noche, Manuel Neuer.

Foto: LA NACION

En ocho enfrentamientos en competición oficial, la escuadra Azzurra nunca había caído frente a la Mannschaft. Pero, como lo recordaban las tres banderas colgadas arriba de su tribuna, que decían "1972", "1980", "1996", Alemania es el que manda en el Viejo Continente. "Son los dos equipos más competitivos del torneo, los más fuertes en todas las líneas. El que gane este duelo hará un gran pase hacia el título", anticipaba a LA NACION el danés Michael Laudrup. Más que nunca, Alemania sueña con repetir el doblete de 72-74, conseguido por Franz Beckenbauer y sus compañeros.

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