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Amuleto, entre Harry Potter y Miyazaki

Llega el primer libro de la serie; Kazu Kibuishi cuenta el origen del éxito

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PARA LA NACION
Lunes 04 de julio de 2016
Cómo fascinar con el peligro y la pérdida
Cómo fascinar con el peligro y la pérdida.
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En 2013 se anticipaban los 15 años de la edición en los Estados Unidos de Harry Potter y la piedra filosofal, el primer libro de J. K. Rowling. Por esa razón, los volúmenes dedicados a las aventuras del niño mago fueron reeditados con una nueva portada, diseñada por Kazu Kibuishi. Nacido en Tokio y criado en los Estados Unidos, el artista de 38 años fue el responsable del formateo de las famosas imágenes que acompañaban a Potter, originalmente a cargo de la ilustradora Mary GrandPré. La sucesión deja en claro el importante lugar que ocupa hoy Kibuishi en el universo de los relatos infantojuveniles en su país. Ese sitial, más allá de su vasta obra previa, lo ganó gracias a Amuleto, la saga de nueve libros que creó en 2007, que acaba de ser publicada en la Argentina por Editorial Común.

En un universo donde las novelas para jóvenes adultos (o YA) brotan como gremlins y donde todos buscan "el nuevo Harry Potter", las novelas gráficas que componen Amuleto están bastante cerca de ocupar ese lugar (no por nada Fox ya compró los derechos para llevarlas al cine). Al igual que el niño mago, hay en Amuleto algo distinto: una sensación concreta de peligro, más allá de que sus protagonistas -como sucede en este primer volumen, El guardián de la piedra- sean Emily, una niña a instantes de ser adolescente, y su pequeño hermano Navin. Kazu Kibuishi deja en claro que esa mezcla de peligro real en el aire, fantasía y épica visual y de género no son una casualidad: "Ese 'realismo' a la hora de la posibilidad de perder a alguien y de un peligro concreto es una de las razones por la que quería hacer algo dramático. Venía de hacer comedia en animación y en los cómics. Pensaba que el mayor desafío era conectar teniendo un nivel alto de sinceridad. Quería enganchar al público. Quería hacer Amuleto antes de aceptar cualquier otro trabajo", explica, en diálogo telefónico con LA NACION.

Como en cualquier historia que sabe procesar sus influencias para potenciar su misión y objetivo, Amuleto permite reconocer la huella del japonés Hayao Miyazaki, el gigante de la animación japonesa.

¿Dónde está la clave para fascinar a un lector joven hoy, cuando los videojuegos, las series animadas o los mismos cómics son creados por gente con sensibilidades similares a las de Kibuishi? "Ponerse en los zapatos de un lector más joven implica saber cómo hablarle, centrarse en cosas que ellos podrían querer decir o expresar pero que no saben cómo. Eso es una parte enorme de Amuleto. De allí que la saga tenga un comienzo tan fuerte: con la protagonista perdiendo a uno de sus padres. Tus papás son todo cuando sos chico y la idea de perderlos te aterra. Mi mamá tuvo un accidente y recuerdo ese miedo enorme. Le quitó la inocencia a mi mundo."

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