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Cultivar drones, el próximo objetivo militar para crear aeronaves a medida en un laboratorio

Investigadores de la Universidad de Glasgow e ingenieros de BAE Systems presentaron chemputer, una modalidad que combina el uso de químicos y sistemas informáticos con el objetivo de fabricar equipos de forma rápida cerca del campo de batalla

Lunes 04 de julio de 2016 • 18:46
Investigadores de BAE Systems y de la Universidad de Glasgow planean utilizar reacciones químicas para crear aeronaves
Investigadores de BAE Systems y de la Universidad de Glasgow planean utilizar reacciones químicas para crear aeronaves. Foto: Gentileza BAE Systems
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¿Se puede crear un avión a partir de las reacciones que generan las sustancias químicas?

Parece una idea para una película de ciencia ficción, pero en Reino Unido científicos e ingenieros están dedicados a hacer exactamente esto.

Ya hay aviones de guerra británicos cuyas partes se hicieron con impresoras 3D, y científicos están utilizando esta misma tecnología para hacer drones.

El beneficio en lo militar es obvio: construir equipos de forma rápida y cercana al campo de batalla, ofrece una gran ventaja frente a cualquier enemigo.

Pero las últimas innovaciones desarrolladas por el profesor Lee Cronin, de la Universidad de Glasgow (Escocia) está llevando esta carrera a otro nivel.

Reacciones químicas

Bajo el asesoramiento industrial de una de las contratistas militares más grandes del mundo, BAE Systems, Cronin está desarrollando lo que llama chemputer (un juego de palabras con chemistry -química en inglés- y computer).

En teoría, una chemputer podrá hacer "crecer" en laboratorio pequeños aviones no pilotados.


Cómo se fabricarán los drones militares del futuro (Animación oficial de BAE Systems)
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Mientras que una impresora 3D hace físicamente las partes de una máquina, la chemputer acelera las reacciones químicas a un nivel molecular.

De perfeccionarlo, esto significaría que en vez de tardar meses o años en hacer un avión, estos estarían listos en cuestión de semanas.

Una animación de cómo sería el proceso es casi como si estuviéramos viendo una escena de la Guerra de las Galaxias y el Ataque de los Clones.

Sin embargo, el profesor Cronin admite que crear un avión a partir de sustancias químicas es un "gran reto".

Pero asegura que desarrollar un motor digital de síntesis permitirá ensamblar "objetos complejos con una asistencia mínima humana", al menos en algún punto en el futuro.

Si bien nos puede parecer que para esto falta mucho todavía, otra innovación puede estar más cerca.

Velocidad supersónica

Una representación animada de una instalación que combina sistemas informáticos y reacciones químicas para crear drones
Una representación animada de una instalación que combina sistemas informáticos y reacciones químicas para crear drones. Foto: Gentileza BAE Systems

Una pequeña empresa británica llamada Reaction Engines Limited está desarrollando un cohete que un día volará a una velocidad supersónica.

La velocidad supersónica es todo aquello que vaya cinco veces más rápido que la velocidad del sonido, y la velocidad del sonido es de unos 1.235km/h.

BAE System tiene invertido más de US$26 millones en el proyecto.

Ve el potencial que hay en desarrollar un avión militar que llegue a un objetivo mucho antes que cualquier otro jet.

Además, viajar a alta velocidad y a gran altitud en el espacio también podría ayudar a evitar sistemas de defensa y misiles antiaéreos.

BAE System tiene una animación que muestra cómo esta aeronave puede servir de apoyo a las fuerzas especiales que estén a miles de kilómetros de distancia.

En vez de bombas, el cohete puede liberar pequeños drones de vigilancia.

Pero está claro que la industria de defensa está mirando su potencial de uso en un campo de batalla.

Las ventajas para los vuelos comerciales también son bastantes obvias, pues reduciría el tiempo de vuelo trasatlántico.

Antes de desechar estas ideas, está bien recordar a la velocidad que cambian las cosas.

Las impresoras de 3D se utilizan ampliamente en el ejército.

Los portaviones estadounidenses están equipados con estas impresoras.

Y hoy en día las fuerzas armadas de todo el mundo confían mucho más en vehículos no tripulados por aire, mar y tierra que pueden ser manejados a distancia.

El ejército estadounidense entrena a más operadores de drones que pilotos de avión.

De hecho, el nuevo avión, el F-35, se le conoce como el último avión de combate tripulado.

En lo que al profesor Nick Colosimo de BAE Systems se refiere, "el mundo militar y los aviones civiles evolucionan constantemente".

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