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Susana Giménez le ganó a la política, pero no podrá tener ayuda bíblica todos los domingos

En su regreso, la diva fue la gran triunfadora de una de las noches más competitivas de los últimos tiempos en la TV abierta; otra vuelta, la de Periodismo para todos, también tuvo un rating elevado; la ficción de Suar, la gran derrotada

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LA NACION
Martes 05 de julio de 2016
El reencuentro con la ''abuela'' (Antonio Gasalla) marcó el pico de audiencia para Susana Giménez
El reencuentro con la ''abuela'' (Antonio Gasalla) marcó el pico de audiencia para Susana Giménez.
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Los números del domingo más competitivo que la TV abierta vivió en muchísimo tiempo dicen que Susana Giménez le ganó a toda la política junta. Quienes lo afirman no se equivocan, pero se trata de una verdad incompleta. El triunfo de Susana, nítido, incuestionable, adquiere todavía más valor si se lo incluye en una línea de tiempo: los 24,5 puntos de rating promedio que obtuvo en su vuelta marcan el registro más alto para ella y su programa en las últimas cinco temporadas.

Con todo, ese éxito debe verse en el fondo como instrumento de una victoria más importante. El gran ganador fue Telefé, que impuso su estrategia de fondo: poner toda la programación del domingo al servicio del programa que aspira a ganar (y varias veces lo consigue) durante toda la semana. Uno de los dos canales de la Argentina líderes en audiencia trabajó todo el tiempo para la victoria de una producción extranjera: Moisés y los diez mandamientos. ¿Un indicio de las estrategias presentes y futuras de los canales de aire?

De cualquier manera, el gran triunfo de Susana Giménez no debería verse como una derrota equivalente de la programación política del domingo. Otro regreso, el de Jorge Lanata , le dio a El Trece un rating promedio de 18 puntos exactos. Igual o más de lo que consigue en números Marcelo Tinelli en cada una de sus apariciones semanales. A Susana Giménez le tocó enfrentar mano a mano a tres canales abiertos con programas de índole política emitidos en vivo y en directo: Periodismo para todos (El Trece), La cornisa (América) y Día cero (Canal 9). Un cuarto, la TV Pública, no se alejó demasiado de ese perfil: programó para las 22 el segundo capítulo de una miniserie (Las palomas y las bombas) que gira alrededor del bombardeo a la Plaza de Mayo de 1955, y emitió por segunda vez, a las 20, Ronda de editores. ¿Un anticipo de un futuro mayor interés en los temas políticos de actualidad?

Queda Telefé como excepción ligada al entretenimiento puro. Con todo el despliegue de su producción puesto al servicio de los invitados brasileños, Susana esquivó toda referencia a la actualidad. Pero tocó el tema de soslayo en la charla con la inefable "abuela" de Antonio Gasalla. Ese segmento marcó el pico de rating de su programa. En ese momento (ya habían pasado las 23 de anteanoche), Lanata y Majul se habían despedido hasta la semana siguiente. También dejaron el living de Susana Guilherme Winter (Moisés) y Sergio Marone (Ramsés), las grandes figuras de la tira brasileña.

El veredicto del rating

Quedó a la vista allí uno de los grandes corolarios de la intensa noche dominical: la política televisiva se terminó imponiendo a la política real. Lo sabemos: en el mundillo de la TV no hay mayor verdad que la de los números exhibidos en las planillas de rating. Para este sistema (autosuficiente y autorreferencial como pocos), esas cifras y porcentajes funcionan como el equivalente cotidiano de una elección. El poder, la autoridad y la legitimidad de quienes toman decisiones en la pantalla chica se ponen en juego cada día.

Por eso, lo que pasó anoche fue un rotundo aval para las metas que Susana Giménez se fijó en su regreso ("Lo mío es entretener. Que la gente sonría, que se olvide un poco de la política", le había dicho a LA NACION hace una semana) y para Telefé, que desde hace un tiempo construye su programación más fuerte alrededor de Moisés y los diez mandamientos. La explicación, como siempre, estuvo en la pantalla y en sus números. De un lado, el refuerzo dominical doble que Telefé agregó a las emisiones diarias de la novela bíblica (El resumen, de 20 a 21, y El adelanto, de 21 a 22) sumaron casi 25 puntos de rating (11,1 y 14,1, respectivamente). Del otro, el rating del cuarto episodio de Silencios de familia, pulverizado en las mediciones de audiencia: 7,7 frente a los 24,5 de Susana Giménez, con picos de casi 30 en el momento de competencia directa. Ayer por la mañana se anunció oficialmente que Silencios de familia se instalará desde mañana en un día y un horario más familiar para Pol-Ka y El Trece: los miércoles, a las 22.45.

Los hechos le dieron la razón a Susana y a los estrategas de Telefé. Por más que hubo política por todas partes, ganó el entretenimiento. En Telefé se jactaron todavía más de lo representativo que fue el éxito. Se produjo en una noche inclemente, toda una invitación para no salir y quedarse en casa con el televisor encendido. A la vez, la de anteanoche resultó una competencia digna de otros tiempos, aquellos en los que la TV abierta funcionaba como única instancia posible, sin la competencia actual de segundas pantallas en soportes fijos o móviles. El público que vio televisión anteanoche (y en gran forma) es un genuino público de televisión abierta. Ese público está ávido de novedades y revelaciones políticas desde que Periodismo para todos recuperó para la TV abierta el análisis de actualidad, un reflejo casi perdido durante la larga década kirchnerista.

Los rostros de la actualidad

La pantalla estuvo dominada por los "informes" de actualidad, algunas revelaciones y, sobre todo, la reaparición mediática de Cristina Kirchner, que frustró las expectativas creadas por la propia (y complaciente para ella) pantalla desde la que se comprometió a hablar: la entrevista largamente prometida por Roberto Navarro en su ciclo dominical de C5N, Economía política, se transformó en un reportaje telefónico de 50 minutos que perdió, por esa misma razón, buena parte del impacto que hubiese alcanzado una aparición presencial.

Pese a todo, C5N obtuvo en su primer tramo desde la TV paga registros de audiencia similares a los de un canal abierto y alcanzó guarismos muy parecidos a los de La cornisa, que propuso como plato fuerte una conversación entre Luis Majul y el "arrepentido" Leonardo Fariña. El rating de Majul, que orilló los 9 puntos en su mejor momento, bajó con la llegada de Lanata y su informe sobre irregularidades en Scholas Occurrentes, la organización creada por el papa Francisco en 2013. Y se quedó sin tiempo para tratar unos cuantos temas de relevancia (el fideicomiso del presidente Macri, los Panamá Papers, los números de la corrupción durante el kirchnerismo), cuyo interés quedó a la vista con el pico de rating alcanzado allí por el programa.

Lo que pasó el domingo dejó varias enseñanzas: Susana (que tras el debut dijo que prefería no invitar a la ex presidenta y que "Cristina ya fue") no podrá contar todo el tiempo con su as de espadas brasileño y deberá esforzarse en tiempos de austeridad para atraer al público con figuras locales o internacionales. Y los programas políticos tendrán que afilar la puntería para que sus investigaciones conserven algún rigor. El riesgo del efectismo (prometer mucho y mostrar poco en un momento de candentes investigaciones sobre el poder) está al alcance de cualquiera. Pase lo que pase, nos esperan muchos domingos de competencia intensa, porque desde agosto habrá que sumar el fútbol al entretenimiento y a la política. Para la televisión abierta, el domingo vuelve a ser el primer día de la semana, no el último.

Los números del domingo

El rating de los principales ciclos en competencia

24,5

Susana Giménez (Telefé)

18,0

Periodismo para todos (El Trece)

7,7

Silencios de familia (El Trece)

7,1

La cornisa (América)

0,9

Las palomas y las bombas (TV Pública)

0,8

Día Cero (Canal 9)

Lo que mostró cada programa

Susana Giménez

Arrancó con su clásico sketch, tuvo en el living a las figuras de Moisés y los Diez Mandamientos, logró su pico de rating junto a Gasalla y cerró con invitados, la banda de Patricios y Soledad cantando el Himno

Día Cero

Logró la primera entrevista con Julián Denaro, el profesor universitario cuestionado por las preguntas "antimacristas" de sus exámenes en Ciencias Sociales de la UBA

Periodismo para todos

Tras el monólogo del regreso, Lanata presentó un informe sobre supuestas irregularidades en Scholas Occurrentes, la organización creada por el Papa. En el final, una mesa de actualidad e información (Panamá Papers, entre otros temas) con sus columnistas.

La cornisa

Lo más destacado del programa fue una entrevista de Luis Majul con el "valijero" Leonardo Fariña.

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