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El Brexit no deja líder en pie: su más polémico promotor renunció

Tras los alejamientos de David Cameron y Boris Johnson, Nigel Farage resignó el liderazgo del partido xenófobo UKIP; su campaña para que el país abandonara la UE fue la más visceral de todas

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LA NACION
Martes 05 de julio de 2016
Un partidario de quedarse en la UE increpó ayer a Nigel Farage tras conocerse su renuncia
Un partidario de quedarse en la UE increpó ayer a Nigel Farage tras conocerse su renuncia. Foto: AFP / Ben Stansall

PARÍS - El abanderado de los euroescépticos británicos, Nigel Farage, de 52 años, renunció ayer como líder del partido xenófobo y racista UKIP, tras haber sido uno de los principales promotores de la campaña del Brexit, es decir, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE).

Su abandono de la vida política por "razones personales" se suma a la reciente capitulación del otro gran abanderado del leave (partir), el ex alcalde de Londres Boris Johnson. De esa forma, los dos principales promotores del Brexit abandonaron sus responsabilidades después de haber llevado a 17,4 millones de electores (51,9%) a votar por la ruptura con la UE.

Varios dirigentes conservadores criticaron ferozmente a Farage por su irresponsabilidad por no asumir las consecuencias de la votación en vísperas del comienzo de las negociaciones con Bruselas para definir la salida de Gran Bretaña. Sus adversarios políticos le reprochan que, al margen del exitoso eslogan de la campaña ("queremos recuperar nuestro país"), el UKIP y Farage no están preparados para abordar el proceso de salida de la UE. Ese enorme trabajo técnico y político obligará a deshacer la trama de acuerdos y convenios tejida durante los 43 años que permaneció el Reino Unido en Europa.

Aunque tuviera la posibilidad, el líder del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) tampoco sería aceptable como interlocutor de la UE porque "se convirtió en la nueva cara de Gran Bretaña frente a Bruselas: insignificante, detestable y esencialmente aterrado", escribió la analista política Marina Hyde, del diario progresista The Guardian.

La inesperada renuncia de Farage sólo 11 días después de la sorpresiva victoria del leave confirmó, por lo demás, que el referéndum del 23 de junio se convirtió en una picadora de líderes políticos británicos, tanto del gobierno conservador como de la oposición laborista.

El primero en renunciar, horas después de conocerse el resultado, fue el primer ministro David Cameron. Luego provocó una cruenta lucha interna en el partido tory, que obligó a Boris Johnson -traicionado por su aliado el ministro de Justicia, Michael Gove- a resignar sus ambiciones de ser candidato al liderazgo conservador.

La crisis golpeó con más vehemencia a los laboristas. Renunciaron más de 20 ministros del gabinete fantasma y una parte del partido presiona para obtener la partida del líder Jeremy Corbyn, elegido en 2015 con el 60% de los votos.

En su renuncia, Farage argumentó que había "cumplido con su deber" de "sacar a Gran Bretaña de Europa" y explicó que el triunfo del Brexit colmaba todas sus ambiciones políticas.

La crisis que azota a la clase política también parece haber precipitado la sorpresiva dimisión de Farage tras haber obtenido la mayor victoria de su vida. El millonario Arron Banks, principal donante de la campaña y líder del grupo Leave.EU, un frente que permitió aglutinar fuerzas de diferente origen detrás del voto a favor del Brexit, empezó a tomar distancia del UKIP. No descarta incluso la idea de crear un nuevo partido político o transformar el UKIP para iniciar un acercamiento con los conservadores.

La batalla interna por la sucesión de Farage probablemente enfrente al número dos del UKIP, Paul Nuttall, con el vocero sobre temas de migración, Steven Woolfe; el experto en cultura, Peter Whittle; la diputada europea Diane James, y el único diputado que tiene el partido ante el Parlamento de Westminster, Douglas Carswell. Enemigo jurado de Farage, Carswell reaccionó a la renuncia de su líder con un tuit sin palabras que sólo mostraba un emoticón con una cara sonriente.

Algunos sectores del partido podrían sentirse tentados de convertir el UKIP en un apéndice del Partido Conservador o buscar una forma de alianza con el sector tory que respaldó el Brexit. Una de las hipótesis consiste en presentar un frente común en las circunscripciones que, hasta ahora, tenían diputados laboristas en las próximas elecciones generales. Por eso, Farage insistió ayer en decir que la vocación del UKIP, fundado en 1991, es seguir como partido. "Está en buena posición y va a obtener mucho apoyo electoral, para lo que contará con mi total respaldo", agregó.

¿Es un alejamiento definitivo o se trata de una salida artística destinada a provocar un golpe de efecto con un hipotético regreso? Farage, que dirigió el UKIP entre 2006 y 2009, se alejó un tiempo de la conducción y decidió regresar para participar en la elección de 2010. Volvió a renunciar en 2015, tras los frustrantes resultados de la elección legislativa, que sólo le permitieron enviar un diputado al Parlamento de Westminster. Pero volvió a la vida política para intervenir en la campaña del Brexit.

En todo caso, su odio a la UE no le impedirá seguir ocupando su banca de diputado en el Parlamento Europeo, por la que percibe un salario de 12.340 euros por mes.

El leave manda entre los líderes

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