Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El PBI del nuevo Indec: de las tasas chinas a los pocillos sin café

PARA LA NACION
Domingo 10 de julio de 2016
0

El nuevo Indec acaba de publicar las nuevas series de PBI con una fuerte corrección a la baja del crecimiento publicado por el "Indek" durante el período 2004-2015. La nueva serie realizada desde cero presenta una tendencia similar a la que publicamos años atrás mediante el proyecto Arklems de la UBA, a los fines de medir correctamente la productividad y competitividad de la economía argentina.

En efecto, el "Indek" había más que duplicado la tasa de crecimiento de la economía argentina durante el período 2007-2014. La manipulación se concentra en los años 2007-2014 e impactó en casi todos los sectores productivos, duplicando el crecimiento de la industria y el comercio, y cuadruplicando el del sector financiero. Particularmente, la industria manufacturera presenta una baja incidencia en el PBI, muy lejos de la pretendida industrialización reciente de la economía.

La nueva serie del Indec presenta una tendencia similar a la serie Arklems, pero con una mayor volatilidad, explicada por la mayor ponderación del ciclo agrícola en la nueva base 2004.

La tasa de inversión del nuevo Indec también ratifica nuestros cálculos previos: 15% muy lejos de lo que la Argentina necesita para crecer en forma sostenida, demandando un esfuerzo inversor casi equivalente al déficit fiscal heredado.

Esta manipulación fue en muchos casos discrecional, siguiendo pautas políticas, con consecuencias paradójicas sobre los bonos públicos, abandonando metodologías y fuentes tradicionales que ahora se retoman en la actual gestión.

Tal como reflejamos en varias notas, el nuevo Indec ratifica que el crecimiento de la economía argentina durante la última década no fue récord histórico ni el mayor de América latina. Si bien hubo tasas chinas durante el período 2002-2007, los períodos de recuperación luego de grandes crisis se han repetido varias veces en nuestra historia al inicio de diversas administraciones de distinto signo político: Yrigoyen, Frondizi, Illia, Menem y Néstor Kirchner.

No obstante, recuperación no es crecimiento sostenido de largo plazo. El posterior estancamiento del período 2007-2015, disimulado por el "Indek", demostró que el crecimiento económico no se fundamentó en bases sostenibles que permitieran respaldar las políticas sociales y la generación de empleo con un fuerte dinamismo de la productividad, la inversión y la competitividad.

Asimismo, la recuperación de la economía argentina luego de la depresión económica de fines de los 90, si bien fue importante, no fue la mayor de América latina como pretendía demostrar la serie anterior. En efecto, la Argentina se ubica última en el ranking de crecimiento de la región cuando se la compara entre máximos cíclicos.

El nuevo Indec dio un nuevo e importante paso, junto con el IPC y otros índices ya publicados en la recuperación del prestigio y la credibilidad perdida durante nada menos que ocho años.

No obstante, resulta importante tomar en cuenta el atraso espectacular de la información y las encuestas de base que la anterior gestión directamente destruyó. Importantes encuestas, principalmente las industriales, se basan en un Censo Económico 2004 con más de 10 años de atraso con una importante subcaptación de locales productivos por debajo incluso de la producción registrada por la AFIP.

Nuevos fenómenos económicos y nuevas prioridades de política pública, como el comercio por Internet, las innovaciones disruptivas, la preocupación sobre el medio ambiente, la productividad del sector público, los servicios agropecuarios, la bioeconomía, la expansión de la actividad económica y el empleo en las zonas rurales han aparecido durante el período de intervención del Indec. Las nuevas tecnologías de procesamiento, como big data, permitirían alcanzar estándares de medición establecidos por Naciones Unidas y la OCDE y ampliar la frontera de medición de nuevas actividades económicas.

En nuestra opinión resulta necesaria la realización de un nuevo Censo Económico, Directorio de Empresas, Censo Agropecuario y de Población que permita actualizar la estructura económica y social de la Argentina. Para ello se necesita una fuerte inversión pública en estadísticas de base que, según cálculos conservadores, alcanzaría unos US$ 200 millones.

Asimismo, es necesario, a futuro, una reconfiguración del organismo en actual estado de emergencia, que asegure la formación y retención de capital humano adecuados a los puestos de trabajo, así como la estabilidad e independencia institucional del organismo para poder sostener un "nunca más" a la manipulación de la estadística pública.

El autor es profesor de Crecimiento Económico en la UBA

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas