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Mató a machetazos a su ex mujer, a tres hijos, a un vecino y se ahorcó

El sereno del cementerio municipal tuvo un estallido de violencia y, tras asesinar a su ex esposa, atacó a todo el que se cruzó en su camino; cuando iban a detenerlo se suicidó

Viernes 08 de julio de 2016
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La planta baja de la casa, donde Vecino acuchilló a su esposa
La planta baja de la casa, donde Vecino acuchilló a su esposa. Foto: Mauro V. Rizzi

NECOCHEA.- El horror de lo que había ocurrido en esa casa comenzó a quedar al descubierto cuando el hombre, totalmente fuera de sí, salió detrás de su hijo, al que le había dado un puntazo y que corría, con la fuerza que le quedaba, para pedir auxilio: lo degolló en la calle. Minutos antes, había destrozado a su ex mujer y a dos de sus hijas. Sangre de ellas y de su hijo tenía el machete con el que, luego, asesinó a un jubilado de 70 años que pretendió poner freno a su cacería. Cuando la policía estaba a punto de atraparlo se encerró en su casa. "No voy a ir preso", les gritó desde adentro a los policías con los que había forcejeado, según relató uno de los uniformados. Mientras los agentes se preparaban para irrumpir en la vivienda, el asesino múltiple se ahorcó.

"Están todos muertos, Norma. Los degolló", alcanzó a avisar Pablo Curuchet, ex cuñado del quíntuple homicida y testigo de parte de los trágicos diez minutos en los que Roberto Vecino, de 57 años, segó la vida de parte su familia y luego se quitó la suya. Dos de los sobrevivientes de la masacre familiar tienen capacidades diferentes: dos de los hijos del homicida, uno de 41 años y otro de 10, que a la hora del ataque no estaban en la casa porque asisten a un taller y a una escuela especiales.

Las referencias de una crisis de pareja crónica, violencia intrafamiliar, una separación a medias y el rumor de un tercero en discordia abonan la sospecha, entre los investigadores, de un caso de violencia de género.

"No sé por qué mató a mis hermanos si su problema era con mi mamá", admitió Daniela Vecino, la mayor de las mujeres entre los siete hijos del matrimonio. Como su hermano más grande, había optado por vivir sola cuando advirtió que la violencia entre esas cuatro paredes asomaba irreversible. "Siempre nos maltrató y nos pegó", reconoció.

Familiares de las víctimas, abrazados en el dolor
Familiares de las víctimas, abrazados en el dolor. Foto: Mauro V. Rizzi

Hábil con los cuchillos, Vecino fue filetero y hasta ayer era el sereno del cementerio municipal. Con su mujer e hijos vivieron siempre en 98 y 63, en la modesta casa del barrio Fonavi a la que hace algunos años le anexó una habitación, cocina y un galpón con entrada independiente, cuando marcó distancia física en la resquebrajada relación con su compañera de siempre, Marta Curuchet.

La sucesión de asesinatos comenzó antes de las 9. Con su mujer discutió temprano, antes de llevar a clases al menor de sus hijos, con problemas madurativos. Lo advirtió su cuñado Pablo, que poco después volvió a ver a Vecino cuando apuñalaba a su hijo Roberto, de 27 años, y casi en el mismo movimiento, con un simple giro de la mano, clavaba el machete en el pecho de Rosa Daniela, de 24.

El joven herido intentó escapar por la calle 63 y, malherido, se derrumbó en la vereda. Su padre lo persiguió y le dio un machetazo que casi le desprendió la cabeza del cuerpo.

"Lo agarró de los pelos y lo cortó con el machete", relató a LA NACION Claudio Montoya, que vio parte de la masacre desde la otra vereda. Intentó mediar Horacio Córdoba, de 70 años y sereno de la Sociedad Rural de Necochea. Bajó de su Ford F100 y la respuesta de Vecino fueron amenazas y golpes. Córdoba intentó alejarse, pero patinó en el barro. Ahí mismo terminó apuñalado.

Vecino regresó a la casa y fue por sus hijas. Rosa, herida, y Etelvina, de 19, se habían refugiado en el dormitorio de la planta alta. Derribó la puerta y las mató con una brutalidad que sorprendió a los propios investigadores. "Las destrozó", admitieron.

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El dramático epílogo

La policía lo cruzó en la vereda, cuando volvía a su departamento lindero. Su cuñado había logrado que una vecina llamara al 911. Los oficiales lograron quitarle el arma -uno de ellos terminó con cortes en una mano-, pero Vecino llevaba otro cuchillo, con el que se defendió hasta que se refugió en su vivienda.

Le pidieron que se entregara. Desde adentro repetía que no. Hasta que llegó el silencio. Cuando ingresaron, los policías encontraron a Vecino colgado de un alambre, en un oscuro galpón y rodeado de los canarios que criaba. En la habitación hallaron lo que, creen, fue el principio de la historia: el cuerpo de Marta, perforado por aquella filosa cuchilla.

Aunque la mayor de las hijas remarcó ayer que su padre maltrataba a toda la familia, a la fiscal del caso, Mirta Ciancio, le confirmaron que ni en la Justicia ni en la Comisaría de la Mujer local había denuncias contra Vecino por violencia de género.

"Mi mamá le tenía terror a papá, pero decía que no nos metiéramos y volvía con él", contó Daniela. "Me fui a los 17 años porque nos pegaba", relató el mayor de los varones, que hace 20 años se fue a vivir a Mar del Plata después de que su padre casi lo asfixió hundiéndole la cabeza en un balde con agua.

La reacción de Vecino se habría originado en un comentario de Marta que anticipaba la posibilidad de irse de la casa y buscar nueva pareja.

"Mi papá ha hecho un montón de cosas que hacían suponer que sí podía cometer un crimen, pero tal vez todos lo minimizaron y pocos le dieron importancia", explicó Daniela, quien recordó que cuando ella tenía 9 años su padre "le apuntaba a la cabeza con un arma" a su madre.

Sereno y filetero, se convirtió en asesino múltiple

Trabajaba en el cementerio municipal de Necochea

Roberto Vecino

El homicida

Profesión: sereno

Edad: 57 años

Antecedentes violentos

La hija que sobrevivió dijo que lo habían denunciado en la comisaría local. Recordó que, cuando ella era chica, él solía apuntarle a su madre con un arma en la cabeza

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