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Cierra la casa de cambio Maxinta y se suma otra baja entre la City porteña

La tradicional casa de cambio decidió cerrar sus puertas por la falta de negocios; el sector nunca logró recuperarse pese al levantamiento del cepo

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LA NACION
Miércoles 13 de julio de 2016 • 15:06
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Maxinta, una de las casas de cambio líderes de la City porteña, decidió cerrar sus puertas. Y es que a siete meses del levantamiento del cepo, el negocio de las casas de cambio sigue sin despegar.

"Muchas empresas no pueden tomar la decisión de cerrar porque todavía tienen sumarios iniciados durante la administración anterior. Pero no es nuestro caso, nosotros decidimos cerrar porque creemos que hoy el negocio pasa por otro lado", confirmó a LA NACION Fernán Peralta Ramos, presidente y accionista principal de Maxinta.

La casa de cambios que tenía 52 años en la City porteña dejará de operar en las próximas semanas, pero la marca seguirá existiendo a través de la compañía bursátil. "El mundo y nuestro país están transitando un proceso de profundos cambios en materia de administración de patrimonios. Bajo este nuevo paradigma esperamos un importante desarrollo del mercado de capitales y una sostenida participación de los argentinos en el mismo", aseguró Peralta Ramos. "Para acompañar a nuestros clientes en esta nueva etapa, Maxinta ha decidido focalizar sus esfuerzos en los negocios bursátiles ofrecidos por Maxinta Valores", aclaró.

Foto: Archivo / Fernanda Corbani

La realidad es que el negocio de las casas de cambio entró en crisis con el establecimiento del cepo cambiario. En los años del cepo, se vivió una gran depuración de firmas. Prácticamente, el número de casas de cambio se redujo a la mitad: de 60 entidades a apenas quedan unas 30 en estos días. Y hay quienes afirman que detrás de Maxinta antes de fin de año podrían conocerse nuevas bajas.

Y es que, pese a que muchas especulaban con una reactivación del negocio con el fin del cepo, hasta ahora eso no ha sucedido. De hecho, en marzo y junio pasado entraron en vigencia nuevas exigencias de capital para las empresas que siguen operando -los requisitos aumentaron en un 315% con respecto a los que regían hasta 2015-, pero no el volumen de negocios casi no creció, incluso, aseveran en la City, en algunos meses fue tan bajo como el que supo verse en plena vigencia del cepo.

"El sector está en una situación muy complicada", admitió a LA NACION Mario Mochetti, presidente de la Cámara de Casas de Cambio (Cadecac). "Estamos ávidos de que el BCRA considere cambios en la operatoria. Porque hay muchas cuestiones operativas que están aun más trabadas que antes del cepo cambiario. Tampoco vimos una depuración de los sumarios que se habían iniciado durante el cepo, como se dijo en algún momento", explicó.

En las casas de cambio se quejan de que existen varias trabas operativas que las ponen en una situación de desventaja con respecto a bancos o incluso empresas dedicadas el negocio de remesas de dinero. Una de ellas es la restricción que existe para realizar operaciones en efectivo de más de US$ 500 dólares. Si un cliente, por caso, desea comprar moneda extranjera en una casa de cambio por un monto superior, debe hacerlo con tarjeta de débito, y al mismo tiempo pagar el costo que cobran las redes dueñas de los sistemas, que ronda el 1,5 por ciento. Mientras que si el mismo cliente hace la operación cambiaria dentro de su banco, el costo es cero.

El mismo límite para operar en efectivo, aseguran, deja afuera a muchas casas de cambio de un negocio del que no hasta hace mucho participaban, que es el de las remesas. Dado que las compañías que se dedican exclusivamente al negocio de remesas prácticamente no tiene montos máximos de efectivo preestablecidos.

También en el sector reclaman una extensión del horario de operaciones, ya que aseguran que si, por ejemplo, un no residente quiere cambiar divisas después de las 15 (o de las 13 en algunas plazas del interior), ya no puede hacerlo en el sistema formal, dado que por regulación del BCRA las entidades sólo pueden atender entre las 10 y las 15.

"Hay otras operaciones que incluso empeoraron después del cepo, y que afecta sobre todo a las casas de cambio grandes, cuyo negocio no era el de vender dólares por mostrador, sino el de operar con clientes grandes", apuntó otro cambista con la condición de no ser identificado. "Para una casa de cambio es inviable canalizar una inversión extranjera directa. Porque el no residente ahora sólo puede recibir hasta 2500 dólares en efectivo, el resto tiene que ser en pesos y se lo tenemos que transferir a una cuenta abierta, a nombre suyo, en unan entidad financiera local. La realidad es que los bancos no le abren una cuenta", ilustró.

En el BCRA están al tanto de la problemática. Según fuentes de la entidad, se está trabajando en una serie de normas, para potenciar sobre todo el negocio de las casas de cambio a través de Internet. Muchas entidades, sin embargo, decidieron no estar dispuestas a seguir esperando para verlo.

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