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Proteínas, anticuerpos y amor: la importancia de la leche materna para el bebé

La mama es símbolo de femineidad y también la protagonista del ritual más antiguo, aquí los múltiples beneficios de amamantar

Viernes 22 de julio de 2016 • 13:10
Foto: Archivo

La mama un órgano femenino. Y la palabra femenino se aplica en este caso en toda la concepción del término. Tiene que ver con la mujer misma, con su identificación, su estética y hasta su sexualidad, en tanto a su aspecto como órgano de placer.

También tiene mucho que ver con la medicina. El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en la mujer y, dicho sea de paso, es bueno recordar la necesidad del control ginecológico anual y de la realización de mamografías. Insisto, y no quiero avanzar en esta columna sin enfatizar el hecho de la importancia de los controles ginecológicos y dar la buena noticia "que el diagnóstico precoz del cáncer de mamas permite la curación en más del 90% de los casos. Mencionado esto, me quedo tranquilo y seguimos ahora sí con "la mama" y en el sentido que aquí le quiero dar, digamos mejor con "la teta".

Para el pequeño, nada como "la teta"

¿Por qué?, porque quiero enfatizar los beneficios trascendentes que "la teta" tiene para el bebé. El primero es la alimentación. La leche materna tiene todas las proteínas, grasas e hidratos de carbono que el bebé necesita en la dosis "justa" y punto.

En segundo término, la leche materna tiene anticuerpos que la madre le pasa al recién nacido que no tiene más defensas inmunológicas que las transmitidas por la madre. Podríamos decir que con leche materna como alimentación, el bebé viene vacunado "de fábrica", debido al aporte de anticuerpos maternos transferidos por la leche. En tercer lugar, y no menos importante que los dos anteriores, es el afecto, el apeo y el amor que el contacto que el bebé y su madre consolidan para el resto de la vida. La seguridad y la autoestima nacen en el bebé al encontrar el amor de su madre.

No solo de pan vive el hombre

Hace unos 35 años, cursaba la materia de pediatría en mi carrera de Medicina. Recuerdo una clase en la que el profesor señalaba los beneficios de la leche materna. Fue entonces cuando un estudiante le preguntó: "Doctor, ¿la leche de vaca es buena?". El profesor contestó: "Sí. Es la mejor leche. ¡para el ternero!". Hoy no puedo olvidar esas palabras, y es que para el bebé no hay mejor alimento que la leche de su madre. Un dicho bíblico reza: "no solo de pan vive el hombre". Es cierto.

La leche no solo tiene proteínas, grasas, hidratos de carbono y anticuerpos, también tiene algo que no se compra en farmacias: amor.

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