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Siete señales pensando en el futuro: lo que dejó la derrota de Argentina ante Australia en Tecnópolis

El equipo de Oveja Hernández tuvo altibajos y llegó a igualar en los últimos minutos, pero los oceánicos consolidaron el triunfo por 84-83 con frialdad en los instantes decisivos

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LA NACION
Martes 26 de julio de 2016 • 23:06
Foto: Télam
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El primer contacto con el público argentino hizo que el ensayo estuviera más enfocado en lo emocional que en los planes estratégicos de la preparación rumbo a los Juegos Olímpicos. Hubo un largo aplauso y con mucha carga sentimental para Carlos Delfino, a quien todos creían retirado y volvió a la actividad; un video homenaje para Luis Scola, el abanderado de la delegación nacional en Río 2016, y una ovación para Manu Ginóbili, que volvió a jugar en el país después de cuatro años.

"No nos sobra nada. Y si tenemos un lapso de diez minutos con un mal juego, nos van a ganar"
Manu Ginóbili

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El partido lo ganó Australia por 84-83. Los resultados suelen importar poco en los amistosos, es cierto. La Argentina tiene dos bloques muy definidos entre los jugadores de la Generación Dorada y la nueva camada. Necesitan conocerse más y adaptarse unos a otros. De todos modos siempre quedan señales. El equipo oceánico se presentó con sus principales figuras. Sólo faltó Andrew Bogut, y el partido se jugó con la seriedad que la situación requería.

Primera señal: Roberto Acuña fue titular para lidiar con la rudeza de Aaron Bynes. Desplazó a Marcos Delía, que en la previa parecía tener la titularidad garantizada. La determinación del pivote de Peñarol hizo que se ganara un espacio poco a poco. Y su respuesta fue buena. Cumplió con el roce físico en defensa, se mostró suelto y decidido en ataque. Una buena noticia.

Segunda señal: como seguramente ocurrirá bastante en los Juegos Olímpicos, en varios pasajes del partido, Sergio Hernández usó a Scola como pivote y a Chapu Nocioni como ala pivote. El DT dijo que quiere reducir al máximo esa situación, que resulta muy desgastante, especialmente para Scola, la referencia de juego interior más importante del equipo.

Tercera señal: Delfino está sumando minutos de a poco. Lució muy bien en el primer tiempo. Metió los tres tiros que tomó, su puntería no pareció haberse visto afectada pese a los tres años y medio sin básquetbol. Y estuvo atento en defensa. Pero en la segunda mitad, tal vez cansado por el esfuerzo, bajó su nivel. Habrá que esperar qué tipo de respuesta tiene cuando la exigencia aumente en los juegos por los puntos, pero lo que se vio hasta el momento es alentador.

Cuarta señal: no es una sorpresa, es lo que se esperaba, pero Manu Ginóbili (22 puntos), Luis Scola (27 puntos) y Andrés Nocioni (13 puntos y 13 rebotes) cargaron con todas las responsabilidades ofensivas. Y en la primera noche de Tres Naciones de Tecnópolis tuvieron pasajes muy buenos. Lo malo es que cuando ellos no coincidieron en la cancha, el rendimiento decayó. Cuando Nocioni y Ginóbili descansaron en el último cuarto fue cuando Australia dio vuelta el marcador.

Quinta señal: Andrés Nocioni viene de una temporada no tan buena con Real Madrid, pero su prestación en la selección nacional siempre lo muestra con una energía diferente. Pelea como siempre los rebotes y está enfocado y con buenos porcentajes en ataque. No existen los amistosos para él. Juega en el único nivel de intensidad que conoce, la máxima.

Sexta señal: Facundo Campazzo no termina de tomar el liderazgo del equipo desde la base. No está jugando bien. Y Nicolás Laprovittola, que había jugado muy bien en los tres partidos en Las Vegas, ante Australia también estuvo algo dubitativo en la toma de decisiones. La Argentina necesita mucho de ellos.

Séptima señal: el estado anímico es fundamental. Cuando en el segundo tiempo Australia se puso serio en defensa y encontró ritmo en el balance defensa/ataque, ganó precisión en los lanzamientos exteriores y puso en aprietos a la Argentina. Manu se cansó muy rápido en el segundo tiempo y se lo vio lento para llegar a las marcas. Los australianos fueron mejores que la segunda unidad argentina y tomaron una ventaja de diez puntos (65-75). Obligaron a Hernández a poner otra vez a Nocioni y Ginóbili, que ya descansaban, a falta de cuatro minutos para el final. Si bien es un amistoso, los compromisos que quedan por delante serán más exigentes todavía. Y no sería conveniente llegar a Río con muchas derrotas. Es una necesidad anímica.

Cuando juntó a sus figuras, la Argentina consiguió en dos minutos y medio un parcial de 10-0 para empatar en 75. Se llegó a un final ajustado en el que Australia cerró mejor. Conseguir victorias para levantar el ánimo en el resto de la preparación no será nada sencillo. "Son los cinco partidos más complicados de la historia en una preparación antes de un gran torneo -dijo Manu Ginóbili, hablándole al público-. Fallamos un poquito en el final del tercer cuarto, pero siento que mejoramos. El objetivo es el 7 de agosto, no ganar hoy. Necesitamos el apoyo de todos ustedes para llegar bien en el momento que importa".

jt/gs

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