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En el último segundo: con un doble genial de Facundo Campazzo, la Argentina le ganó a Lituania

El último triunfo del seleccionado ante un conjunto grande de Europa se había producido el 29 de julio de 2012, en el debut olímpico frente a Lituania; desde entonces, una larga racha de frustraciones

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LA NACION
Miércoles 27 de julio de 2016 • 23:52
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Si el partido contra Australia había sido serio, el de este miércoles, contra Lituania, fue durísimo. Alguna vez en la NBA, un compañero de Luis Scola se molestó con él por jugar con mucha intensidad en los entrenamientos. Pues bien, esta vez fue Scola, a los tres minutos de juego que se lo sacó de encima a Paulius Jankunas con un gesto de fastidio por la pegajosa marca que proponía. Y un par de minutos después Jonas Valanciunas, agresivo pivote de Toronto, se fastidió con Roberto Acuña, que a los manotazos lo sacó de la zona pintada una y otra vez.

La hostilidad con la que se jugó quedó evidenciada en el magro resultado con el que terminó el primer cuarto (10-7), pero además ese período se replicó en el resto del juego, que terminó con un triunfo argentino sobre el subcampeón europeo por 86-85 en doble tiempo suplementario tras empatar en 68 y en 78, gracias a un doble de Facundo Campazzo en la última jugada.

No hay motivos para semejante intensidad en un amistoso. Pero son dos equipos fuertes, que cargan con cierta rivalidad en los últimos años. La Argentina le ganó la medalla de bronce en Pekín 2008. Lituania lo eliminó en los cuartos de final del Mundial de Turquía 2010. Y dos años después, en Londres, fue nuestra selección la que le dio un cachetazo al equipo europeo.

Los lituanos no tuvieron ninguna intención de tratar bien a los argentinos en su casa y la selección no quería permitirse más tropiezos en esta preparación. Los amistosos que quedan antes de llegar a Río serán igual de difíciles (Francia, Croacia y Serbia). Seguir sumando derrotas, aunque los mismos protagonistas lo nieguen, no haría más que mellar la confianza del equipo de cara a los grandes choques en los Juegos.

La lucha entre Acuña y Valanciunas fue una de las dos conclusiones positivas que se llevó Sergio Hernández. El rafaelino soportó muy bien la presión. El gigante lituano (2,13m) con mucha experiencia en la NBA se frustró completamente por la marca del argentino.

Foto: Télam

La otra gran noticia fue la buena respuesta de los suplentes, que cuando peor estaba el equipo, respondieron con solvencia para mantenerse siempre cerca en el marcador: Laprovittola, Campazzo, Garino, Mainoldi y Delía fue la formación que activó al equipo en el último cuarto.

El espectáculo se afeó en el cierre porque un par de fallos polémicos y que necesitaron de revisión en la TV generaron el enojo de los lituanos. Hasta el Arvydas Sabonis, gloria del básquetbol lituano y de la NBA, y actual presidente de la Federación de Lituania, se metió en la cancha para discutir con los árbitros argentinos por sus fallos.

Triunfo ante un grande de Europa

Otro aspecto destacable es que aunque se trate de un amistoso, la selección volvió a ganarle a un gran rival europeo después de cuatro años.

El 29 de julio de 2012, la Argentina debutó en los Juegos Olímpicos de Londres con una fantástica exhibición de básquet frente a Lituania. Le ganó 102-79. Pero dos días después perdió con Francia 71-64. Así empezó una larga racha sin triunfos ante grandes seleccionados europeos. Luego vino la dolorosa caída con Rusia en el partido por la medalla de bronce (77-81) y desde entonces pasaron cuatro años.

Primero hay que aclarar que los grandes de Europa son los equipos con tradición en este deporte: España, Lituania, Rusia, Francia, Grecia, Italia, Serbia, Croacia. Pueden incluirse, también, a Turquía y Eslovenia, dos países que crecieron mucho en las últimas dos décadas.

Desde aquella jornada inolvidable en Londres, la Argentina no volvió a ganarle a un rival europeo ni siquiera en un amistoso. En 2013 y 2015, como los torneos eran los clasificatorios continentales para el Mundial y con miras a los Juegos Olímpicos, la selección se enfrentó con rivales americanos en sus partidos de preparación.

En 2014, antes del Mundial de España, el seleccionado cayó en dos partidos con Serbia (67-85) y con España (53-86). Ya en la Copa del Mundo, en Sevilla, se perdieron los dos encuentros contra seleccionados del Viejo Continente: 85-90 vs. Croacia y 71-79 frente a Grecia.

Foto: VillarPress

Hay un par de triunfos, pero son excepciones. Y no resultan referencias importantes. El primero es ante Alemania, pero tanto la Argentina como los alemanes utilizaron equipos B, en la Copa Stankovic 2013 (70-66). Y el segundo es un éxito ante Estonia en 2014 (89-72), pero se trata de un rival de segundo o tercer orden en Europa. Este mes, además, el equipo B argentino jugó dos partidos contra Francia B en la Copa Stankovic en China y sucumbió en ambos (57-64 y 57-70).

¿Porqué la Argentina sufre tanto ante los seleccionados europeos? Después de la NBA, la competencia más importante es la Euroliga. La mayoría de las potencias europeas tiene a todos sus jugadores de la selección actuando en un nivel superior en equipos del principal torneo europeo. El único argentino que jugó en la Euroliga en la temporada pasada fue Andrés Nocioni, con Real Madrid.

Nuestro jugadores ya no llegan a Europa con tanta facilidad como en la década del 90, cuando cualquier jugador con doble nacionalidad podía ingresar en las Ligas de España o Italia. Las restricciones aumentaron y el ingreso en esas competencias ya no es tan sencillo. Sólo los jugadores muy talentosos podrían conseguir cupos como extracomunitarios y la camada actual no está en el nivel de la Generación Dorada.

El doble decisivo de Campazzo

fc/gs

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