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Hubo 13 falsas amenazas de bomba por día en la ciudad de Buenos Aires

La mayoría para alertar de aparatos explosivos en establecimientos educativos; para el fiscal Federico Delgado la problemática se debe a "la falta de control sobre las líneas telefónicas"

Jueves 28 de julio de 2016 • 10:27
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LA NACION
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El modus operandi no varía: siempre se trata de una llamada telefónica anónima. A veces, la comunicación se hace al número de emergencias 911. En otras, en forma directa al establecimiento elegido, en su mayoría escuelas y colegios, para avisar de la presunta existencia de un artefacto explosivo. Lo cierto es que el año pasado hubo 13 falsas denuncias por día en la ciudad de Buenos Aires.

Así se desprende de un informe hecho por el fiscal federal Federico Delgado donde analizó las causas iniciadas mientras estuvo de turno en la segunda quincena de noviembre pasado.

"Hubo 130 causas [delito de intimidación pública], un promedio de 8,66 llamadas diarias efectuadas en el transcurso de 15 días pero, en rigor de verdad y computados únicamente en días hábiles, alcanzan las 13 comunicaciones diarias que debieron ser atendidos por las fuerzas policiales", sostuvo Delgado en el informe al que tuvo acceso LA NACION.

En la mayoría de los casos las llamadas telefónicas denunciaban amenazas de bombas en establecimientos educativos. Pero también hubo comunicaciones para alertar de la presunta existencia de artefacto explosivo en dependencias públicas y empresas.

"Pudimos conocer que las amenazas afectaron el funcionamiento de 41 instituciones educativas y de nueve dependencias no educativas: la Superintendencia de Riesgos del Trabajo; Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (Inadi); Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat); el Sanatorio Finochietto y el Hospital de Clínicas, un local del partido político Frente Para la Victoria, la empresa Nación Seguros, el aeroparque metropolitano Jorge Newbery y la línea aérea LAN", sostuvo el representante del Ministerio Publico.

Hubo establecimientos educativo donde hubo varias falsas denuncias de bombas, como la Escuela Tecnica Número N° 13 Ingeniero José Luis Delpini: donde se registraron 11 casos y en el Colegio Mariano Moreno, 6.

"De más está aclarar que, a pesar de que en última instancia se determinó que todas las denuncias fueron falsas, cada uno de los llamados motivó la activación de todos los mecanismos de prevención del Estado", afirmó el fiscal Delgado en el informe.

Cuando el representante del Ministerio Público se refiere a todos los mecanismos del Estado hace referencia al despliegue de recursos de personal policial (de la División Brigada de Explosivos y de la División Detección y Adiestramiento de la Policía Federal Argentina (PFA); la tarea de personal de Defensa Civil que hace la evacuación de cientos de alumnos del establecimiento (de entre 13 y 18 años de edad).

"Además debe sumarse la suspensión de clases de la totalidad del alumnado evacuado, cuyo lapso puede variar en cada caso; según ha sido referido por directivos de las escuelas en esta Fiscalía, cada procedimiento de evacuación puede conllevar aproximadamente diez minutos, pero dependiendo del tiempo en el cual el personal policial llegue al lugar y realice la inspección, las demoras en el reingreso a los edificios pueden alcanzar las dos horas", agregó Delgado.

Para el fiscal no hay que dejar de pasar por alto que "la gravedad de la falsedad de las denuncias radica en un componente aún más relevante, y es la creencia de las personas que intervienen en cada procedimiento acerca de la veracidad de las circunstancias denunciadas".

Delgado hace un exhaustivo análisis y tiene una hipótesis para no dejar pasar por alto: "Hemos observado que en algunas de las causas las llamadas dando noticia de la existencia de elementos explosivos muchas veces se efectúan con diferencia de horas o minutos razón por la cual las autoridades tienden a descreer de las circunstancias puestas en conocimiento, y disponen no desalojar los establecimientos. El problema radica en el gran riesgo que implica que algún día ese elemento explosivo efectivamente exista y nadie tome en serio el llamado a partir del cual se dio aviso".

Para el representante del Ministerio Público Fiscal hay tantas falsas denuncias por la falta de control sobre las líneas telefónicas.

"Ahora bien, frente a este panorama se nos plantea nuevamente el interrogante acerca de cómo es posible que se realicen este tipo de amenazas a través de llamados telefónicos y con tanta frecuencia. La respuesta es muy sencilla: quienes llaman y denuncian falsamente saben que no van a ser descubiertos, fundamentalmente por la falta de control sobre las líneas telefónicas", explicó Delgado en el informe de nueve páginas.

Esto sucede porque, según Delgado: "cualquier persona puede adquirir un equipo pre-pago, a través de los agentes oficiales de las empresas más importantes de telefonía o comprar una SIM -línea de teléfono-, en cualquier comercio.

Ello sucede porque el sistema de registración de una línea exigido por las empresas de telefonía es meramente formal y prácticamente no existe".El fiscal aclaró que "no siempre que se adquiere una línea pre-paga a través de los canales habilitados va a estar registrada con datos inconsistentes o falsos, pero hay una gran posibilidad de que ello suceda por la propia forma en que está planteado el sistema de comercialización de las líneas de celulares -que permite la adquisición de líneas en funcionamiento registradas de manera irregular-.

El fiscal finalizó con un análisis de la situación: "La falta de control de las empresas y, principalmente del Estado, en este tipo de operaciones comerciales [la venta masiva de chips de telefonía celular, pre-activos], permite que los delitos como el aquí analizado [las falsas denuncias anónimas tipificadas como intimidación pública] y tantos otros vinculados al uso de telefonía celular -como los secuestros extorsivos-, queden impunes. No sólo es posible que alguien de manera maliciosa brinde datos falsos o ajenos, sino que además, en caso de no ser aportada la información necesaria, existe un sistema informático que de manera automática genera nombres, apellidos, DNI y direcciones de manera aleatoria e irreal.

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